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Política

Qué diferencias hay entre voto nulo, en blanco y abstención en las elecciones de Aragón del 8-F

Muchos electores desconocen el impacto real que tiene cada una de estas opciones en el resultado final

Qué diferencias hay entre voto nulo, en blanco y abstención en las elecciones de Aragón del 8-F

Urnas electorales de unas elecciones en España. | Ricardo Rubio (Europa Press / ContactoPhoto)

Las elecciones autonómicas en Aragón este domingo 8 de febrero van a pasar a la historia de la comunidad como las primeras que se convocan de forma anticipada. El presidente Jorge Azcón (PP) decidió disolver las Cortes tras el bloqueo en la negociación de los presupuestos —sobre todo por la postura de Vox— y apostar por urnas nuevas. Más de un millón de aragoneses (exactamente 1.036.321 según el censo oficial) están llamados a elegir a los 67 diputados.

En un escenario tan abierto y con las encuestas mostrando un resultado ajustado para la gobernanza, mucha gente se está planteando no votar a ninguna candidatura concreta: dejar el sobre vacío, anular el voto a propósito o simplemente no ir a votar. Aunque parezcan gestos parecidos, cada uno tiene un efecto distinto en cómo se reparten los escaños.

Voto en blanco: se cuenta y sube el listón

Cuando metes un sobre sin papeleta o una papeleta sin marcar ningún partido, eso es voto en blanco. La ley (la LOREG) lo trata como voto válido, así que entra en el total que se usa para aplicar el método D’Hondt.

Aquí está la clave: en Aragón el umbral es del 3% en cada provincia por separado (Zaragoza 35 escaños, Huesca 18, Teruel 14). Si sube mucho el número de votos válidos por los blancos, el porcentaje que necesitan los partidos pequeños para entrar se hace más difícil de alcanzar en la práctica. Al final, quien sale ganando son las fuerzas grandes, y las minoritarias —sobre todo las regionalistas— pueden quedarse fuera por poco. En 2023 ya vimos cómo el 8,7% de los votos se quedó sin representación, la cifra más alta en autonómicas aragonesas hasta ahora.

Voto nulo: se anota, pero no mueve nada

El nulo es el que no vale por irregular: papeleta rota, con tachones, mensajes escritos a mano, sobre con papeletas de varios partidos distintos… (Si hay varias del mismo partido en un sobre, se cuenta como uno válido para esa lista).

Este voto no entra en los válidos, así que no influye en el reparto de escaños. Es como si no existiera para el D’Hondt. Queda registrado en las actas de la mesa, y mucha gente lo usa para protestar de forma visible, pero en términos prácticos su impacto es cero, igual que la abstención.

En España votar es un derecho, no una obligación, así que nadie te multa si te quedas en casa. La abstención no cambia directamente quién se lleva los escaños, pero sí baja la participación total y, en la práctica, hace que pesen más los votos de los sectores más movilizados.

En Aragón la participación suele rondar el 65-66% (en 2023 fue del 66%), con una abstención bastante estable alrededor del 34-35%. No beneficia ni perjudica claramente a un partido concreto, aunque sí concentra la representación en quienes sí van a votar.

Un 8-F que puede decidirse por detalles

Las encuestas apuntan a un PP de Azcón como ganador, pero sin mayoría absoluta clara, con Vox reforzado y el PSOE en horas bajas. En una noche tan apretada, cada papeleta —o cada ausencia— puede inclinar la balanza. Las opciones no convencionales (blanco sobre todo) afectan más a CHA, Aragón Existe, PAR y otras minoritarias, porque un repunte de blancos podría empujar ese 3% efectivo en alguna provincia y dejarlas sin voz en las Cortes.

Las mesas abrirán de 9 a 20 horas. Los primeros sondeos y avances llegarán ya entrada la noche. Al final, lo que cada uno meta en la urna —o decida no meter— va a marcar el rumbo político de Aragón para los próximos cuatro años.

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