Sánchez manipula una encuesta para defender su regularización en 'The New York Times'
El presidente retuerce en su beneficio un sondeo que dice que el 62% de los españoles quiere deportar a los irregulares

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, clausura el VIII Congreso Nacional de Industria. | EP
«Hoy en día, no muchos Gobiernos están de acuerdo con la regularización de migrantes. Pero hay más personas que sí lo están de lo que solemos suponer. El proceso de regularización que está en marcha en España comenzó como una iniciativa ciudadana respaldada por más de 900 organizaciones no gubernamentales, incluida la Iglesia católica, y cuenta con el apoyo de asociaciones empresariales y sindicatos. Y lo que es más importante, cuenta con el respaldo de la ciudadanía: casi dos de cada tres españoles creen que la inmigración representa una oportunidad o una necesidad para nuestro país, según una encuesta reciente».
Con esta frase defendía Pedro Sánchez la supuesta popularidad de su regularización masiva, vía decreto ley, y que beneficiará a alrededor de 850.000 inmigrantes ilegales, en un artículo publicado esta semana en The New York Times. En el texto, el presidente del Gobierno asegura que «casi dos de cada tres españoles creen que la migración representa una oportunidad o una necesidad para nuestro país» remitiéndose a una encuesta que no cita ni enlaza deliberadamente —Europe Talks Migration: España 2025—, ya que en realidad retrata una realidad muy distinta a la que dibuja su artículo.

Sánchez extrae esa conclusión —que «casi dos de cada tres españoles creen que la migración representa una oportunidad o una necesidad para nuestro país»— de manera torticera, al sumar que el 19% de los españoles «piensa que la inmigración es una oportunidad que España debe aprovechar» y que el 44% considera que «es una necesidad que España debe gestionar»… Pero debe gestionar de una manera distinta a cómo la gestiona el dirigente socialista. De hecho, el 68% cree que lo más urgente es gestionar que «podamos controlar quién puede y quién no puede migrar a España».
Por otro lado, el 22% considera urgente reducir el número de inmigrantes y solo un 10% quiere aumentarlos. Del mismo informe se extrae, además, que el 47% de la sociedad española piensa que la inmigración trae más costes que beneficios, un 33% considera que trae ambos a partes iguales y solo un 19% piensa que trae más beneficios que costes. Esta última opción no es la mayoritaria ni siquiera entre los votantes de Podemos.

La mayoría de los españoles, según el sondeo confeccionado por la organización More In Common, considera que «la llegada de inmigrantes y refugiados a España y otros países es algo que no puede evitarse, solo puede controlarse y gestionarse». En este sentido, un 90% de la población española apoya el incremento de los recursos para luchar contra las mafias que trafican con seres humanos, un 83% apoya la deportación de inmigrantes en situación irregular que cometan delitos, y un 62% incluso si no los cometen.
La inmigración ya es la principal preocupación de los españoles según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de José Félix Tezanos, aunque More In Common la rebaja a la tercera posición, tras la inflación y el acceso a la vivienda. Según el sondeo de 2025, «para la sociedad española, el aumento de la delincuencia y la inseguridad, la saturación de los servicios públicos y la menor disponibilidad de subvenciones o ayudas públicas serían las principales desventajas planteadas por el fenómeno de la inmigración».
Pese a todos estos datos, Pedro Sánchez ha elegido esa encuesta como argumento de autoridad para sostener que los españoles aprueban su regularización masiva, que beneficiará a casi un millón de inmigrantes irregulares, y que podría beneficiar incluso a delincuentes siempre y cuando completen una declaración responsable de inexistencia de antecedentes penales, lo que ha generado una enorme polémica en redes sociales.
«Ha llegado el momento de que los líderes hablen con claridad a sus ciudadanos sobre el dilema que todos enfrentamos. Nosotros, como naciones occidentales, debemos elegir entre convertirnos en sociedades cerradas y empobrecidas, o en sociedades abiertas y prósperas. Crecimiento o retroceso: esas son las dos opciones que tenemos ante nosotros. Y con crecimiento, no me refiero solo a las ganancias materiales, sino también a nuestro desarrollo espiritual. Los Gobiernos pueden adoptar el pensamiento de suma cero de la extrema derecha y replegarse en el aislamiento, la escasez, el egoísmo y el declive. O pueden aprovechar las mismas fuerzas que, no sin dificultades, han permitido que nuestras sociedades prosperen durante siglos. Para mí, la elección es clara. Y por el bien de nuestra prosperidad y la dignidad humana, espero que muchos otros sigan el ejemplo», asegura Sánchez en su artículo en The New York Times.
