Jarro de agua fría para Alvise: SALF se queda cerca del escaño en su primer reto autonómico
La formación antisistema roza la proeza en Zaragoza al quedarse a un millar de votos del diputado que logró IU-Sumar

Luis 'Alvise' Pérez en un mitin de la campaña en Aragón. | Foto: SALF
Las ardillas se quedaron sin frutos secos que llevarse a la boca en Aragón. Se Acabó La Fiesta (SALF) no logró escaño en sus primeras elecciones autonómicas a las que se presentaba desde su inesperado éxito en las europeas de junio de 2024, aunque rozó el milagro: fue la primera fuerza extraparlamentaria y se quedó en la orilla en la provincia de Zaragoza a poco más de un millar de votos de IU-Sumar que le hubiera permitido entrar en el Parlamento aragonés.
El partido antisistema que lidera Luis ‘Alvise’ Pérez terminó la noche electoral del 8-F con 18.000 votos (el 2,74% de los sufragios). Triplicó en votos a Podemos y dobló en apoyos a un histórico como el Partido Aragonesista (PAR), pero se quedó a una distancia importante de los 26.512 apoyos que tuvo hace año y medio en las europeas en la región. Aquel resultado supuso el 5,1% del total de sufragios en Aragón y permitió a SALF quedar como cuarta fuerza en dicha región por delante de Sumar, a la que superó por un centenar de votos. Ahora, las tornas cambiaron.
Alvise se volcó en la campaña con su cabeza de lista por Zaragoza, Cristina Falcón, y estuvo a punto de llevarse un diputado mientras que mostró un perfil más bajo en las otras provincias, Huesca y Teruel, donde quedó más lejos del último representante en juego. A diferencia de Extremadura, donde el listón electoral para conseguir un representante estaba en el 5%, en Aragón solo se necesita un umbral mínimo del 3% de los sufragios en una provincia para asegurar la entrada en las Cortes aragonesas, por lo que es más fácil obtener escaño en dicha comunidad autónoma.
La provincia de Zaragoza fue la gran apuesta de Alvise y pasó casi toda la campaña en ella. Solo hubo un sondeo del Heraldo de Aragón, al inicio de la misma, que apuntó a un posible diputado de SALF en esta provincia y estuvo a punto de conseguirlo: los 14.100 sufragios le llevaron al 2,92% del total de papeletas escrutadas. Si las ardillas hubiesen llegado a los 15.350 votos de IU-Sumar, habrían conseguido el último diputado zaragozano.
En las europeas de 2024, SALF recolectó un total de 19.961 votos en la provincia de Zaragoza. Fue el 5,2% del total de los sufragios con un 52% de participación —ahora subió al 68% pese a que no había urna de las municipales—. Si este 8-F hubiera repetido ese guarismo, la formación antisistema habría obtenido un escaño de forma holgada. Alvise sabía que sus opciones en Huesca y Teruel eran mucho más complicadas, donde superar el umbral mínimo del 3% no garantiza el escaño de forma automática debido al método D’Hondt.
Desde SALF se subrayó al final de la campaña electoral que su líder había estado «evitando el barro y yendo en positivo» en Aragón, mientras que el PP y Vox montaban «un espectáculo vergonzoso» en la recta final con sus reproches y ataques cruzados en ruedas de prensa y redes sociales. Alvise recibió en campaña el apoyo de Hazte Oír, la asociación católica que ejerce como acusación popular en causas de corrupción que acechan al Gobierno de Pedro Sánchez, y ahora tendrá que decidir si se presenta a los comicios de Castilla y León a mediados de marzo.
La entidad que preside Ignacio Arsuaga decidió apoyarle públicamente después de que su candidata se comprometiese a defender el latido fetal, la medida que impulsó Juan García-Gallardo en Castilla y León, y que consiste en que los médicos ofrezcan a las mujeres embarazadas la posibilidad de escuchar el latido cardíaco del feto mediante la técnica Doppler. Hazte Oír criticó que Vox no defienda ahora esta iniciativa por ser «el PP verde».
Su primer programa electoral
Además, SALF presentó por primera vez un programa electoral, en el que reclamó una auditoría de bienes y el control del horario de trabajo de los altos cargos en Aragón con un polémico enunciado: «Encadenar a los políticos». En su veintena de páginas se incluyó la oposición de la formación antisistema «a cualquier aumento de remuneración» de este colectivo, ya que, en su opinión, «a la política se viene a servir, no a enriquecerse». Todo ello después de que el líder de SALF arremetiese contra Vox en varios tuits denunciando que la cúpula de la formación de Santiago Abascal «se subió otro 25% los sobresueldos» y advirtiendo de que él ha renunciado a cobrar «un solo euro» del partido: «Como presidente de SALF, ni como ningún cargo orgánico, cobraré jamás un solo euro de los afiliados, pese a que contamos ya con casi 10.000 afiliados», aseveró en sus redes sociales.
El primer apartado del programa versó sobre la «vivienda digna y fin de la okupación». SALF criticó las «políticas nefastas» que han provocado que la vivienda esté «fuera del alcance» de muchos jóvenes y familias. «Impuestos abusivos, burocracia urbanística asfixiante, alquileres hiperregulados y la amenaza de los okupas (usurpadores de viviendas) ante la pasividad cómplice del Gobierno. SALF declaró la guerra a estos problemas con medidas valientes para facilitar el acceso a la vivienda y proteger la propiedad privada. «Vamos a acabar con la fiesta de la especulación estatal y la okupación», aseguró el partido antisistema.
Además, prometió «cero impuestos para la primera vivienda» y convertir Aragón «en un paraíso fiscal de la vivienda» con la eliminación de todos los impuestos autonómicos en la compra de la primera vivienda habitual, «de modo que cualquier aragonés sin casa en propiedad pueda adquirir su hogar sin cargas fiscales». En este sentido, incidió en la necesidad de «liberar suelo y construir más vivienda asequible» mediante el fin de «las trabas y retrasos burocráticos a la construcción» y una «simplificación» de las licencias urbanísticas, «con procedimientos rápidos y telemáticos» y explorando la colaboración público-privada para desarrollar vivienda protegida para jóvenes y familias. «Más oferta de viviendas significa precios de alquiler y compra más bajos».

En cuanto a la «tolerancia cero» con la okupación, Alvise propuso impulsar «una ley autonómica antiokupación […] para que toda vivienda ocupada ilegalmente sea desalojada policialmente en un plazo máximo de 24 horas». Asimismo, «ningún okupa gozará de ayudas sociales en Aragón ni quedará impune: el que la hace, la paga», prometió en la campaña.
El partido de Alvise exigió, por último, «ley y orden» en inmigración: «La izquierda buenista ha abierto las puertas de par en par, cargando sobre nuestras ciudades el peso de la inseguridad. SALF pondrá orden: ley y orden en nuestras calles, fronteras seguras y prioridad para los ciudadanos honrados de Aragón y España». Para ello, reitera una deportación «masiva» de ilegales sin incluir ninguna cifra concreta. «En Aragón identificaremos a los inmigrantes en situación irregular y pondremos todos los medios policiales y administrativos para su expulsión rápida. No permitiremos que Aragón sea un coladero. La ley de extranjería se cumplirá: el que esté ilegal, será repatriado sin excusas», se señaló en el programa electoral.
