Junts vuelve a aliarse en uno de sus bastiones con PP y Vox en contra de Maduro
Los tres partidos tumban una moción de la CUP en Sant Cugat contra el «imperialismo» de Estados Unidos en Venezuela

José Luís Rodríguez Zapatero y Nicolás Maduro | EFE/ Prensa De Miraflores
Junts per Catalunya vuelve a coincidir con el Partido Popular y Vox en uno de sus bastiones, como es Sant Cugat del Vallès. En esta ocasión, en favor de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, donde se capturó a Nicolás Maduro para ser puesto a disposición de la justicia estadounidense. En este municipio, uno de los más ricos de Cataluña, los de Carles Puigdemont gobiernan en coalición con ERC, pero recientemente están llegando a acuerdos con el «bloque de la derecha», es decir, con PP y Vox y en contra de sus principales socios republicanos y del resto de formaciones de izquierda. A los asuntos de seguridad, vivienda y agenda social —en los que Junts, PP y Vox ya pactan— se le une ahora su defensa de la acción militar en Venezuela.
La CUP llevó una moción en el pleno del consistorio para condenar «la agresión» de Estados Unidos a Venezuela. En la operación murieron varios militares que protegían la vivienda de Maduro, y el propio presidente venezolano y su mujer, Cilia Flores, resultaron capturados por Estados Unidos. En su moción, los anticapitalistas arremetían contra las «injerencias imperialistas» de Estados Unidos «en Venezuela y en todo el mundo» y salían en defensa de la «soberanía de los pueblos y del derecho internacional».
El debate de dicha moción evidenció la fuerte división entre los grupos de izquierdas y de derechas, incluidos entre los socios del Gobierno municipal (Junts y ERC). La moción, que se votó la semana pasada, fue rechazada con los votos en contra de Junts, PP y Vox, mientras que fue respaldada por ERC, la CUP y En Comú Podem. El PSC se abstuvo.
El Ayuntamiento de Sant Cugat cuenta con nueve concejales de Junts, vencedores de los últimos comicios, mientras que ERC obtuvo cuatro. PSC y PP tienen tres cada uno y la CUP, Comuns y Vox otros dos cada uno. En consecuencia, Junts cuenta con varias posibilidades aritméticas a la hora de llegar a pactos.
Puigneró, en castellano
Más allá del debate sobre la propuesta, sorprendió —y suscitó críticas entre los más nacionalistas— el hecho de que el teniente de alcaldía de Relaciones Institucionales, Jordi Puigneró (Junts) hiciera sus declaraciones en castellano. El dirigente de Junts celebró «la caída de Maduro» y defendió que la actuación de Estados Unidos en Venezuela podía ser «compatible» con la defensa de la democracia. También quiso ser prudente ante tanto alarmismo de la izquierda al afirmar que hay que esperar a «ver cómo acaba el trabajo».
Tras estas palabras, fue reprendido por la concejala de Promoción de la Ciudad, Esther Madrona (ERC). Le afeó la «gravedad» de sus declaraciones y definió la intervención estadounidense como «una agresión imperialista contra un país». Con todo, cada vez hay más distancia entre Junts y ERC pese a ser socios de Gobierno. Elena Vila, concejal del PSC, llegó incluso calificar en el Pleno municipal al concejal del PP, Álvaro Benejam, como «segundo portavoz de Junts».
¿Miedo a Aliança?
Tal y como informó THE OBJECTIVE, el alcalde de Junts, Josep Maria Vallès, y algunos de sus concejales coinciden en las votaciones en los plenos con PP y Vox en temas de seguridad, vivienda y agenda social. Curiosamente, esto son carteras y competencias que recaen en ERC en el gobierno local, pero los posconvergentes han decidido dar un giro ideológico en estos asuntos. Las fuentes consultadas por este periódico explican que el temor a Aliança Catalana, que aún no tiene representación en el consistorio, puede haber acelerado este golpe de timón.
En plena ruptura de Junts con el Gobierno de Pedro Sánchez, y con el malestar del mundo local de este partido con la dirección por el auge de Aliança Catalana, el primer edil de Sant Cugat se posicionó a favor de mantener los puentes con los distintos niveles administrativos, tanto con el PSOE en Madrid como con el PSC en Cataluña. A través de un artículo publicado a finales de octubre en La Vanguardia, titulado Herramientas y soluciones frente a la inacción, defendía como éxito de la negociación que su municipio tuviera desde este año más partidos judiciales para combatir la multirreincidencia.
De momento, los de Sílvia Orriols no tienen representación en el consistorio de Sant Cugat, pero esto podría cambiar en las próximas elecciones municipales. Junts no está dispuesto a perder uno de sus principales bastiones y ha renegado de algunas de sus políticas del pasado para alinearse con PP y Vox.
Ley de vivienda
Uno de los acuerdos importantes entre PP y Junts y que más polémica generó fue el de derogar en el municipio la ley de vivienda y pedir al Gobierno de la Generalitat que el municipio deje de ser «zona tensionada». Los populares presentaron una moción que prosperó con enmiendas de Junts, y acabó siendo votada por los dos grupos y Vox.
El texto pedía la derogación de la ley de vivienda, aprobada en 2023, y reclamaba al Gobierno de la Generalitat que retirase la declaración de Sant Cugat como zona tensionada. Pese a que Sant Cugat haga esta petición, corresponde al Ejecutivo de Salvador Illa (PSC) decidir qué municipios son declarados como tales, así que no está obligado a aplicarla.
