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Política

Sánchez baraja posponer las elecciones a noviembre de 2027 por las debacles del PSOE

El asunto se abordó en una reunión en Moncloa hace semanas, a instancias de su jefe de gabinete, Diego Rubio

Sánchez baraja posponer las elecciones a noviembre de 2027 por las debacles del PSOE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asiste a un acto de campaña junto a Pilar Alegría. | EFE

Era una posibilidad que estaba encima de la mesa y que ha ganado enteros tras el desastre electoral aragonés. Según desvelan fuentes socialistas a THE OBJECTIVE, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estudia una posibilidad ante la situación de irrelevancia política en la que se ha sumido electoralmente el PSOE: retrasar la convocatoria de elecciones generales a noviembre de 2027. Así se abordó en una reunión reciente en el Palacio de la Moncloa a iniciativa del director del jefe de gabinete del presidente, Diego Rubio, aunque el líder del Ejecutivo y otros colaboradores aparcaron el debate porque «no es el momento».

Sin embargo, las fuentes gubernamentales consultadas por este periódico aseguran que este es uno de los escenarios que baraja el presidente y que no es, en absoluto, descartable. De hecho, el Ejecutivo se ha garantizado al menos que esta posibilidad tenga cobertura legal. Si bien sostienen que «no existe» el famoso dossier de la Abogacía del Estado que supuestamente encargó Mariano Rajoy para aplazar seis meses la convocatoria electoral en su día, sí que existen informes jurídicos que permitirían retrasar la cita con las urnas, contando la finalización del actual mandato desde la fecha de la investidura y no desde la fecha de las elecciones. Teniendo en cuenta que la sesión de investidura de Sánchez tuvo lugar el 16 de noviembre de 2023, el núcleo duro del presidente considera que el tope para convocar sería noviembre de 2027, y no el 23 de julio, cuatro años después de los comicios.

Estas fuentes de Moncloa argumentan que el artículo 68 de la Constitución Española es ambiguo al respecto, ya que establece en su punto uno que «el Congreso es elegido por cuatro años» y que «el mandato termina cuatro años después de su elección o el día de la disolución de la Cámara». El punto 3 del citado artículo establece además que «las elecciones tendrán lugar entre los 30 y 60 días desde la terminación del mandato», si bien tampoco se especifica si el mandato concluye cuatro años después de la investidura o de la cita con las urnas. Incluso en la opción más restrictiva, que se interprete que la elección del Congreso se produce el día de los comicios, la Carta Magna ofrece ese margen de 30-60 días que permitiría llevar las elecciones generales al menos hasta el 23 de septiembre de 2027.

Moncloa entiende que «caben interpretaciones»

Como en el caso de la obligación constitucional de presentar un proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado, Moncloa argumenta que «caben diferentes interpretaciones» sobre la posibilidad de retrasar los comicios a noviembre de 2027. Pese a todo, el núcleo duro del presidente cree que este tema «no es una urgencia ni una prioridad», y por lo tanto, se ha pospuesto el estudio de este retraso electoral que, según los críticos del PSOE, está en la mente del presidente a tenor de la segunda derrota electoral en Aragón, a sumar a la extremeña del mes de diciembre.

La desconexión de Moncloa con el PSOE es total. El equipo del presidente del Gobierno se sitúa de espaldas no ya a la realidad, sino al sentir de su propio partido. Hasta la derrota electoral de Aragón el pasado domingo, la sensación mayoritaria de críticos y afines era que el agotamiento de legislatura es tan acuciante que Pedro Sánchez se vería obligado a convocar elecciones en 2026. Los más críticos apuntaban incluso a una coincidencia de las elecciones generales con las andaluzas en junio de este año; los más partidarios, en noviembre de 2026, para coincidir con las midterm estadounidenses, con la intención de tensionar el clima político e insuflar oxígeno electoral a Vox. «El único elemento que barajaba Pedro Sánchez para convocar es que podría ser primera fuerza, con un Vox alto y un PP estancado» porque «él sabe que no va a gobernar» y sólo puede aspirar a abandonar dignamente.  

Los críticos: «Ya no hay aliciente para convocar»

Sin embargo, algo ha cambiado. La estrategia de engordar a Vox se ha pasado de frenada, hasta el punto de que el sector crítico ya le señala como la verdadera alternativa al PP, en lugar del PSOE. «¿Qué aliciente tiene ya para convocar si no hay ninguna ventana de oportunidad para Pedro Sánchez?», se preguntan fuentes socialistas. El PSOE tiene claro que Sánchez «no va a actuar pensando en el partido, sino en base a su interés particular». Si no hay tabla de salvación para él, «no va a convocar elecciones y resistirá todo lo que pueda». En el Palacio de la Moncloa dicen haber desechado ya el calendario de este año y estar mirando la siguiente edición: «Digáis lo que digáis, vamos a llegar a 2027».

Pase lo que pase, el mantra se ha convertido en dogma. Y lo defienden con una pregunta: «¿Qué ganamos exactamente convocando este año?». La pregunta encierra el reconocimiento de que el PSOE lo ve todo perdido de cara a la siguiente legislatura, porque «PP y Vox van a sumar».

La suma de las derechas se ha consolidado en un 60%, al igual que la caída libre de las izquierdas en torno al 36%, y el sorpasso de Vox al PSOE en las ciudades medianas —algunas más grandes que medianas—. Unos mimbres que sólo permiten a los socialistas confiar en salvar dignamente los muebles con un resultado que no sea deshonroso. El panorama es tan poco halagüeño que la estrategia es retrasar al máximo la convocatoria electoral, con la esperanza de dar tiempo a que cambie el viento demoscópico. Es en este sentido, según desvelan fuentes gubernamentales, en el que recientemente se produjo el debate en una reunión del gabinete del presidente del Gobierno en Moncloa, en la que se puso encima de la mesa la posibilidad de retrasar las elecciones todo lo que sea posible.

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