Las feministas, contra Collboni: Barcelona se olvida de la abolición de la prostitución
La nueva ordenanza de seguridad del Ayuntamiento irrita a estos colectivos por definir la práctica como «trabajo sexual»

Imagen creada en IA que han compartido en redes sociales los colectivos feministas. | Contra el Borrado de las Mujeres
El próximo 15 de febrero entrará en vigor la nueva ordenanza de convivencia y seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, que se está actualizando tras 20 años de vigencia. Los principales colectivos feministas han criticado al alcalde Jaume Collboni, del PSC, porque en dicha ordenanza se menciona la prostitución como «trabajo sexual» y en ningún caso se habla de abolir esta práctica. Estos colectivos denuncian que el alcalde incumple el compromiso que adquirió de perseguir la prostitución y le acusan de «farsa abolicionista».
El PSC, como el PSOE a nivel nacional, ha hecho gala de tener una posición contraria a la prostitución que contrasta con otros grupos a su izquierda, como los Comunes, más posibilistas en cuanto a su regulación. Los socialistas han afirmado en varias ocasiones que la prostitución no debe ser considerada un trabajo ni una forma más de economía, sino una forma de explotación o violencia de género. Y, en consecuencia, hay que erradicarla progresivamente en lugar de regularla como actividad laboral.
Por esta razón, ha sorprendido que en la ordenanza no se persiga de forma más contundente esta actividad. Asociaciones como Contra el Borrado de las Mujeres, Feministes de Catalunya, Associació de Veïns del Rabal o Abolicionistas de Cataluña aseguran que el texto finalmente aprobado «no incorpora medidas abolicionistas frente a la prostitución». Y recuerdan que este fue un compromiso del alcalde con esos mismos colectivos feministas.
Sin «medidas abolicionistas»
«La ordenanza supone un giro político y jurídico relevante en el modelo regulatorio de la ciudad. Para los colectivos abolicionistas, este cambio implica normalizar una realidad estructuralmente vinculada a desigualdad y vulnerabilidad, además de evidenciar un incumplimiento de compromisos públicos previos», explican. Además, han convocado una rueda de prensa para exponer su postura y anunciar las acciones previstas de cara a la manifestación del 8 de marzo.
A través de las redes sociales, algunos de estos colectivos, como Contra el Borrado de la Mujer, han acompañado la convocatoria con una imagen creada con inteligencia artificial que critica al alcalde socialista por llamar «trabajo» a la prostitución.
En el punto 17 de la ordenanza se detalla que el Ayuntamiento de Barcelona, a través de los servicios sociales competentes, «debe prestar información y ayudar a todas aquellas personas que ejerzan el trabajo sexual en la ciudad»; que los servicios municipales competentes, con el auxilio de los agentes de la autoridad, si es el caso, «deben informar a todas las personas que ofrecen servicios sexuales retribuidos en espacios públicos de las dependencias municipales y de los centros de atención institucional o de carácter privado (asociaciones, ONG, etc.) a los que pueden acudir para recibir el apoyo que les sea necesario».
Por último, especifican que se «debe informar a las personas que ofrezcan o acepten prestar servicios sexuales retribuidos de los programas y servicios que presta la Agencia para el Abordaje Integral del Trabajo Sexual (Abits), creada en el marco del Plan para el abordaje integral del trabajo sexual para afrontar el fenómeno en la ciudad, así como otros servicios municipales, y, si es el caso, de la posibilidad de sustitución de la sanción económica por una medida alternativa en los términos que establece el artículo 28 de la Ordenanza reguladora del 15 de enero de 2026».
Abolición frente a regulación
En España, la prostitución y el trabajo sexual no cuentan con un marco de regulación laboral que garantice derechos o cotización a la Seguridad Social, aunque tampoco están prohibidos de forma explícita. En cambio, sí que están tipificados como delito el proxenetismo, la trata de personas y otras prácticas vinculadas a la explotación.
La ordenanza del Ayuntamiento de Barcelona se sitúa dentro de este mismo marco: regula y sanciona determinadas conductas en el espacio público relacionadas con la prostitución o con actividades de carácter sexual, pero no establece ningún sistema de reconocimiento ni de protección del trabajo sexual como actividad laboral regulada por la administración local.
