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Política

El Gobierno ha disparado un 420% el gasto en cooperación con enfoque feminista desde 2019

España ha destinado 2.210 millones a programas de género en el exterior en 20 años, la mitad en el mandato de Sánchez

El Gobierno ha disparado un 420% el gasto en cooperación con enfoque feminista desde 2019

El ministro de Asuntos Exteriores y Unión Europea, José Manuel Albares, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | Europa Press

Un total de 2.210 millones de euros es lo que el Gobierno de España ha destinado desde el año 2007 a programas de género en el marco de la denominada Estrategia de Cooperación Feminista. Un gasto que se ha incrementado de forma especialmente significativa bajo los mandatos de los Gobiernos socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero y, sobre todo, de Pedro Sánchez. De hecho, desde la llegada del actual presidente del Ejecutivo, la inversión en «cooperación internacional feminista» se ha disparado un 423%. Según los últimos datos oficiales del Ministerio de Asuntos Exteriores, el ejercicio correspondiente a 2023 refleja un desembolso de 315,8 millones de euros, el mayor registrado hasta la fecha.

La evolución del gasto evidencia una trayectoria claramente marcada por el ciclo político. Tras alcanzar máximos históricos durante la etapa de Zapatero —con más de 200 millones de euros anuales entre 2007 y 2009—, la inversión sufrió un desplome progresivo durante los años de la crisis económica. En 2014, la partida destinada a programas de género en el exterior tocó fondo bajo el mandato de Mariano Rajoy, con apenas 29,1 millones de euros, una cifra que contrastaba con los más de 213 millones consignados en 2007.

A partir de 2016, el gasto comienza a recuperarse de forma gradual, aunque es en 2019 cuando se produce un auténtico punto de inflexión. Ese año, primero completo bajo el mandato de Pedro Sánchez, la inversión asciende a 158,7 millones de euros, casi triplicando la cifra del ejercicio anterior. Desde entonces, el crecimiento ha sido constante y acelerado: 174 millones en 2020, 202 millones en 2021, 245 millones en 2022 y 315,8 millones en 2023, consolidándose esta política como una de las prioridades presupuestarias del Ministerio de Asuntos Exteriores.

El aumento resulta especialmente significativo si se toma como referencia 2018, último presupuesto previo al cambio de orientación política. En apenas cinco años, el gasto en cooperación feminista se ha multiplicado por más de cinco, hasta situarse en niveles inéditos dentro de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). El volumen total acumulado desde 2007 —más de 2.200 millones de euros— se articula a través de una combinación de cooperación multilateral, transferencias directas a organismos internacionales y subvenciones competitivas a entidades de la sociedad civil, canalizadas principalmente a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid). 

La estrategia feminista como eje de la política exterior

Este incremento del gasto se enmarca en la nueva Estrategia de Cooperación Feminista presentada por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, el pasado 13 de enero, dentro del despliegue de la denominada «política exterior feminista» del Gobierno. El documento fija el marco estratégico para orientar la cooperación española en materia de igualdad de género y se integra en la Ley de Cooperación 1/2023 y en el Plan Director de la Cooperación Española 2024-2027.

Durante la presentación del plan —celebrada en la sede del Ministerio y sin presencia autorizada de periodistas—, Albares defendió la Estrategia como la contribución de España a un «mundo más justo, más igualitario y más sostenible», en un contexto internacional que, según el Ejecutivo, atraviesa un retroceso en materia de derechos sexuales y reproductivos. El ministro llegó a vincular directamente el feminismo con la defensa de la democracia, advirtiendo de una «amenaza creciente de fuerzas de extrema derecha» en Europa y en España.

La Estrategia se articula en torno a cuatro pilares fundamentales —derechos, representación, recursos y alianzas— y establece cinco líneas de actuación prioritarias: la lucha contra la violencia de género; la participación política y social de las mujeres; los derechos sexuales y reproductivos; las economías y sociedades del cuidado; y la transversalización del enfoque feminista en todas las acciones de cooperación.

En la práctica, el documento apuesta por extender el enfoque de género al conjunto de instrumentos de la cooperación española, más allá de programas específicos, de modo que al menos el 60% de las nuevas intervenciones incorporen resultados con impacto positivo en igualdad, con el objetivo de avanzar progresivamente hacia el 85% que promueve la Unión Europea.

La Estrategia refuerza además el papel de la Aecid como eje operativo del sistema y consolida un modelo basado en alianzas con organismos multilaterales, fundaciones públicas, ONG y organizaciones feministas, tanto españolas como internacionales. El propio texto reconoce que la mayor parte de la financiación se sigue ejecutando a través de programas y proyectos, con un peso limitado de otros instrumentos como el apoyo presupuestario directo o la condonación de deuda.

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