El dilema de María Guardiola: resistir o sacar las pruebas de su negociación con Vox
La presidenta de Extremadura guarda la documentación de los contactos para demostrar las exigencias de Abascal

La presidenta en funciones de Extremadura, María Guardiola | Javier Cintas (EP)
La vida política de María Guardiola ha sido de todo menos tranquila. Desde que Pablo Casado la escogió como relevo de José Antonio Monago en 2021 —ratificada por Feijóo en 2022 cuando se hizo cargo del partido para intentar recuperar uno de los feudos históricos del PSOE para el PP— su trayectoria se ha visto jalonada de sobresaltos, a pesar de sus éxitos electorales, que no han sido suficientes para estabilizar su situación. Su victoria en las últimas elecciones autonómicas del 21 de diciembre de 2025 la ha vuelto a poner en el disparadero de su eterna lucha con Vox. Ya hay una fecha decisiva para ver qué quiere hacer Vox: el 3 de marzo, la sesión de investidura fijada por Guardiola. A partir de ahí se pueden convocar plenos, con fecha tope el 3 de mayo. Entonces no habrá otra salida que la repetición electoral.
La dirigente popular, que no ha ocultado lo mucho que la separa ideológicamente de la formación de Santiago Abascal, resiste, como ya sucedió en 2023, las embestidas de Vox para intentar llegar a un pacto de gobierno. Una negociación, según los populares, con poca transparencia, de la que nada se sabe más que de la cerrazón de Vox y su negativa a aceptar la cuota de poder que le da la presidenta; la que corresponde al 16,9% de apoyo en las elecciones de 2025, frente al 43,18% de los populares.
Ha pasado un mes y medio desde las elecciones, y el pacto es imposible. Pocos creían que Santiago Abascal quisiera llegar a un acuerdo antes de las elecciones autonómicas en Aragón, que se celebraron el pasado día 8, con el objetivo de tener manos libres para arremeter contra el PP en la campaña, como así fue. Pero ahora, a menos que Vox no quiera demorar otra vez los contactos hasta después de los comicios en Castilla y León, el 15 de marzo, ha llegado la hora de la verdad.
Tras las elecciones en Aragón, el foco ha vuelto a Extremadura. Se han celebrado ya tres reuniones y Vox no desvela oficialmente sus peticiones. Se habla de que reclamaron cuatro consejerías —Economía, Agricultura, Interior e Industria—, la vicepresidencia del Gobierno, el senador por Extremadura y la presidencia de la Asamblea. Estas dos últimas exigencias ya no las podrá conseguir, porque se han elegido tanto Mesa como senador. El PP afirma que aceptó una parte importante de sus reclamaciones, pero que Vox quiere más. Guardiola lo resumió así: «El PP no puede travestirse de Vox».
Vox niega que haya pedido nada porque «los cargos no son una prioridad». Llegados a este punto, a María Guardiola se le plantea un dilema: resistir la embestida o desvelar el contenido de las conversaciones. Las fuentes populares consultadas por THE OBJECTIVE aseguran que Guardiola tiene la documentación de la negociación, porque se ha cuidado mucho de guardarla, a pesar de los regates de Vox que, cuando el PP esperaba documentación y no la recibía, volvía a reclamarla y le respondían en algunas ocasiones desde Vox: «¿Has mirado a ver si está en spam?»
La dirección nacional apoya la resistencia de Guardiola —«tiene el 43% de los votos»—, pero también se ha percibido cierta ingenuidad en algunas reacciones de la presidenta en funciones. Sucedió esta semana cuando le respondió en X al presidente de la gestora del PSOE en Extremadura, José Luis Quintana, que escribió en esta red social: «Es falso que Guardiola nos haya pedido la abstención. Si quiere hacerlo, puede llamarnos para reunirnos cuando pueda o quiera. Será el momento de recordarle, cara a cara, que el PSOE es la alternativa y no muleta del PP. El bloqueo lo tiene que resolver quien lo ha creado: ella».
Guardiola le respondió: «La única verdad es que no negocio con este PSOE ni con el sanchismo. Pero sí te llamé y te pedí, por responsabilidad, que el PSOE debía abstenerse, a la vista de los peores resultados de la historia de Extremadura».
Defensa de Ayuso
Esta semana terció en el debate una de las voces más autorizadas del PP, la de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que apoyó sin fisuras a la presidenta extremeña, recordándole que tiene que hacer valer su resultado electoral y criticando el «bloqueo» de Vox. «¿Qué aportan ustedes?», preguntó Ayuso, añadiendo: «Circulen. Si no van a ayudar, circulen». Entre Ayuso y Guardiola se ha tejido una relación de respeto y apoyo, sobre todo por el respaldo electoral conseguido y la gestión realizada.
Esta semana, la presión sobre María Guardiola irá creciendo, si en Aragón la relación entre el PP y Vox fluye con más facilidad que en Extremadura. En el PP hay voces que invitan a Guardiola a darle a Vox consejerías de gestión, para que demuestren «si saben gobernar» y dejen la trinchera de la crítica para pasar a la acción.
