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Política

Podemos ve en el movimiento de Rufián la misma 'embriaguez' que ofuscó a Errejón

Para los morados, Rufián sobrevalora su popularidad y ha trasladado a los medios un plan que necesitaba más discreción

Podemos ve en el movimiento de Rufián la misma ’embriaguez’ que ofuscó a Errejón

Gabriel Rufián con Irene Montero en el Congreso. | Europa Press

Podemos ha tardado poco en desmarcarse de la propuesta de Gabriel Rufián de avanzar hacia una nueva coalición de izquierdas como respuesta a Vox. Rufián anunció antes de los comicios en Aragón su plan de celebrar debates sobre el presente y el futuro de la izquierda. Los morados acusan a Rufián de llevar a cabo una estrategia impulsada por sectores afines al PSOE, que divide al bloque de la izquierda, justificada por una presunta «popularidad» que responde más al mundo digital y mediático que al de la política real. Según fuentes de la formación de Pablo Iglesias e Irene Montero, el portavoz de ERC pudo ser víctima de algo parecido a un canto de sirena que ha condicionado su decisión de llevar a debate público una cuestión que debía tejerse de manera discreta. Algo parecido a lo que ocurrió a Íñigo Errejón en 2019, cuando lanzó Más País.

El primer invitado por Rufián a sus encuentros es Emilio Delgado, un diputado autonómico de Más Madrid vinculado a la corriente errejonista. Delgado formó parte del equipo de confianza de Errejón cuando, entre 2015 y 2016, luchó por controlar la formación que lideraba Iglesias. Es uno de los nombres más conocidos del chat Jaque Pastor, que sirvió a los pablistas para demostrar que existía una conjura interna. Delgado tenía por aquel entonces responsabilidades en la secretaría de Organización del partido en Madrid, y aunque tras las denuncias por presuntos acosos se desmarcó de Errejón, sí estuvo en el lanzamiento de Más Madrid y Más País.

Iglesias e Irene Montero sostenían en su momento que la apuesta de Errejón tenía que ver con sectores progresistas interesados en crear un competidor a Podemos. También en ese caso, insisten las fuentes consultadas, Errejón se dejó seducir por expertos en estudios electorales, que le sugirieron dar un paso adelante. Le dijeron que tenía la popularidad suficiente como para disputar a Podemos el control de la izquierda alternativa y ahora creen que han hecho lo mismo con Rufián.

El diputado catalán habría cedido a esas mismas voces hasta elevar al ágora pública una cuestión que debía abordarse con discreción. Un error de bulto, según comentan desde Podemos, resultado de una especie de «embriaguez» por la popularidad que afecta a Rufián, al igual que en su momento condicionó a Errejón.

La confusión de la «popularidad»

El hecho de que Delgado desempolvara un lema muy conocido entre los errejonistas para anunciar el encuentro con Rufián, la fórmula de «pensar el presente para disputar el futuro», alimenta la tesis que apunta a una coincidencia entre los afines a su ex número dos y el diputado de ERC. Y permite a Podemos explicar a sus militantes, bases y votantes por qué deben desconfiar del proyecto propuesto por Rufián.

Dirigentes de Podemos han tachado el plan de Rufián de «Sumar 2.0» al tiempo que afirman que «nace muerto». En un editorial, el diario adscrito al canal de televisión de Iglesias hizo una mención a esa circunstancia: «El bloque de poder sabe perfectamente que no hay nada que desconecte más a la izquierda de sus potenciales votantes que estar todo el rato hablando de los políticos en vez de hablar de la política, y por eso lo fomenta, lo celebra, lo propulsa y lo amplifica».

Así, aunque un sector del partido activo en Cataluña vincula el movimiento de Rufián a un intento de blindarse dentro de ERC —es decir, una cuestión «interna»—, otro sector insiste en el error de confundir «popularidad» con capacidad real de vertebrar un proyecto político innovador. Lo cierto es que los sondeos señalan a Rufián como el rostro de la izquierda más conocido y apreciado por los votantes, por encima de Yolanda Díaz e Irene Montero. Podemos sostiene que el modus operandi del portavoz de ERC, ir filtrando sus movimientos a los medios, ha sido una equivocación. También en eso los morados ven similitudes con Errejón: los pablistas siempre reprocharon al ex número dos hablar en exceso con los medios de comunicación.

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