El PP ante la encrucijada de frenar a Vox: «No hay fórmulas mágicas: pactar y que gobiernen»
Cargos populares creen que si no hay acuerdos habrá que decir que «no quieren gobernar, que son antisistema»

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, con la dirección nacional del partido. | Gustavo Valiente (EP)
El Partido Popular no está dispuesto a renunciar a sus principios ni a su moderación para atraer al votante de Vox, en un momento de especial dificultad por la fuerte subida de la formación de Abascal. Numerosos cargos y dirigentes consultados por THE OBJECTIVE coinciden en que hay que pactar con ellos, entregarles áreas de gobierno, pero siendo fiel a lo que siempre «hemos sido: el PP». Estos dirigentes populares aseguran que «no hay fórmulas mágicas»: «nos tenemos que olvidar de Vox», con la esperanza de que, si dilatan los acuerdos para no ir a elecciones con responsabilidades de gobierno, «sus votantes se den cuenta de que no es un partido útil para echar a Sánchez».
Las recientes elecciones autonómicas en Extremadura y Aragón, con un crecimiento de Vox que podría continuar en Castilla y León, Andalucía y en las próximas elecciones generales, han aumentado la presión sobre la dirección del PP, que se encuentra en una encrucijada para definir cómo quiere encauzar la relación. La disyuntiva es siempre la misma: mantenerse en el centro o acercarse a las posiciones de Vox para intentar arañar parte de su espacio. La formación de Abascal aprieta en estas semanas, las que faltan para que el 15 de marzo hable Castilla y León, y endurece su posición de no pactar con el PP si no se asumen sus postulados; el PP tiende la mano, pero pide proporcionalidad en sus resultados y un pacto equilibrado.
Con esta postura, Vox quiere forzar la huida de votos del PP al presentarlo como un partido débil, aliado con el PSOE, e intentar dar el sorpasso; mientras que el PP fuerza un pacto para demostrar que Vox no quiere responsabilidades de gobierno y que basa su acción política en una estrategia antisistema, criticando la Monarquía, la Iglesia Católica y las instituciones del Estado.
Desde que Vox nació como fuerza política a la derecha del PP, los dirigentes populares han ido cambiando su posición sobre la forma de hacer frente a esta formación política hasta llegar a hoy, cuando se percibe una cierta unanimidad. La realidad es que las dos fuerzas suman, según todas las encuestas, y podrían forzar la salida de Pedro Sánchez de la Moncloa. Pero en el mejor momento para conseguir el objetivo, el enfrentamiento es mayor.
El consultor político Pablo Pombo lo tiene claro: «La demanda de los votantes conservadores es muy clara y masiva porque dos de cada tres votantes del Partido Popular quieren un pacto entre PP y Vox, tanto en Extremadura como en Aragón». Igualmente, «la demanda de los votantes de Vox es mayor; ocho de cada diez votantes de Vox quieren un pacto entre el PP y Vox». Con este escenario, Pombo señala que los dirigentes de Vox son «conscientes de que están en un ciclo alcista que va a continuar hasta que lleguen las generales porque no solo recibe votos del PP, sino que ha abierto brecha en los votantes del PSOE». De hecho, de los que votaron a Sánchez en 2023, van más votantes a Vox que en el PP. Son un 11 por ciento, y de ellos un seis a Vox y un cinco al PP.
Este consultor asegura que ambos partidos tienen que «asumir el principio de realidad porque se repite la misma dinámica que cuando emergió Podemos, donde nadie discutió en el PSOE, por ejemplo en Aragón, que Lambán tenía que pactar con Echenique». Sin embargo, en el PP «sí existe esta discusión, la que no hubo en el PSOE porque Sánchez estaba dispuesto a convertir el Partido Socialista en un partido populista en lugar de socialdemócrata, y Feijóo no está dispuesto a convertir el Partido Popular en un partido populista de derechas, sino conservador de toda la vida».
Sánchez no puso límites, subraya Pombo, pero Feijóo «sí quiere poner límites y ahí es donde va a estar la negociación, en la definición de esos límites». El modelo, señala este consultor político, la «vía transitable es el pacto de Valencia que sirva de modelo para el resto de comunidades, ya que allí funciona».
Vox, un partido antisistema
El pacto es una obligación extendida en el Partido Popular, que nadie discute, pero siempre y cuando el PP «sea el mismo de siempre», asegura un barón territorial, que contrasta con un Vox antisistema: «Nosotros somos un partido al que le importan el Rey, el Papa, los obispos, las instituciones, la Unión Europea, las grandes empresas y el sistema económico. Vox ha entrado en una fase que todas esas cosas las normaliza: un discurso de la izquierda, incluso republicano, en el que todo le da igual».
Este barón señala que el límite está en «no faltar el respeto a las personas en el tema de la inmigración, no es lo nuestro». A su juicio, «a Vox no le queda más remedio que buscar un entendimiento con nosotros. ¿Qué va a ser, un partido inútil, que haya nuevas elecciones?». Y pide ser exigente con Vox en los pactos de Aragón y Extremadura porque «esto va a marcar el perfil de los próximos gobiernos»; advirtiendo que a Vox «le interesa pactar con nosotros porque la sociedad nos obliga a ello». En resumen: «Hay que pactar con ellos, sin exigencias, sin humillaciones», en un momento en el que el PP ha obtenido un buen resultado en Extremadura y aceptable en Aragón, por lo que «hay que marcar perfil propio».
Otro barón admite: «No hay fórmulas mágicas, tenemos que desarrollar nuestro proyecto y olvidarnos de Vox, no hay otra cosa», y añade que «cualquier fórmula que vaya dirigida a frenar a Vox, el electorado no la acepta». Esta fuente afirma que «mucha gente interpretó que las autonómicas se habían convocado para frenar a Vox y ese mensaje no ha gustado; ya lo vivimos con Ciudadanos y, como nos obsesionemos en frenarle, no solo no lo vamos a frenar, sino que lo convertiremos en el centro de atención y no vamos a conseguir nada».
Sobre el pacto con Vox, señala que «por supuesto que sí, es lo que desean las bases y todo el mundo y hay que cerrarlo cuanto antes mejor». Si no quieren cerrar las investiduras, «que lo digan, que sean ellos los que dejen claro que no quieren ese acuerdo», abogando porque el PP «tiene que asumir que eso de que vamos a hacer las cosas en solitario no es un escenario real».
«Ir a lo nuestro»
Una alcaldesa coincide con estos barones regionales al afirmar que «en general, lo que tenemos que hacer es ir a lo nuestro, a lo que nos interesa y no estar todo el día pendiente de Vox, en el que la transparencia brilla por su ausencia». En este sentido, señala: «Dicen que no quieren cargos, pero después en las negociaciones todo gira sobre los cargos; esa es mi experiencia».
Esta edil afirma que «no se puede seguir en la tiranía de las minorías sobre la mayoría. Vox lo que está haciendo es nacionalismo, una copia del PNV: yo te chantajeo siendo la fuerza minoritaria». Asimismo, se muestra partidaria de «empezar a reivindicar lo bueno del bipartidismo» y denunciar que Vox quiere ser «el Pepito Grillo antisistema, con una diferencia: Podemos entró en el gobierno, fue más valiente, y Vox está demostrando una cobardía política de primera». Su consejo es que hay que decir de Vox que «no quiere gobernar, que quiere estar fuera del sistema y lo que hay que plantearse es por qué quiero votar a alguien que está fuera del sistema». Finalmente, afirma que el PP «tiene que defender los principios liberales que no defiende ninguna otra fuerza política porque todas las demás son antiliberales, como ha hecho Ayuso en Madrid, decir las cosas, sin complejos».
