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Política

El embajador español en India monta actos con dinero de empresas sin el control de Exteriores

El gabinete de Albares recibe un informe de 16 páginas con irregularidades de Juan Antonio March en su gestión

El embajador español en India monta actos con dinero de empresas sin el control de Exteriores

Juan Antonio March, el día que presentó cartas credenciales como embajador español en India. | RRSS Emb. en India

El embajador español en India, Juan Antonio March, ha pactado en las últimas semanas varios patrocinios con empresas afincadas en el gigante asiático para actos culturales a espaldas del Ministerio de Asuntos Exteriores y sin el control ni el visto bueno de la Agencia Española de Cooperación Internacional (Aecid), según se indica en un informe interno de la propia embajada remitido a Madrid a finales de enero y al que ha tenido acceso THE OBJECTIVE.

El PP presentó el pasado viernes una batería de preguntas parlamentarias que ponen el foco en el trabajo del embajador por un presunto desvío de fondos, después de que la sección sindical de UGT en el país asiático pidiese al departamento que dirige José Manuel Albares una inspección de servicio ante las sospechas de un uso indebido de dinero público. Las embajadas y consulados se encargan de las actividades de acción cultural exterior conforme a unos procedimientos de planificación, autorización y supervisión que Exteriores establece a través de la Aecid. La función de control la realiza precisamente un organismo adscrito a dicha agencia: el Sistema de Información de la Cooperación Cultural Exterior (Sicce).

March ha ideado una serie de actuaciones culturales en el marco del año dual España-India que se celebra este 2026. Entre ellas, un evento que tuvo lugar en Bangalore el pasado 15 de diciembre y la próxima celebración de tres conciertos en la región de Rajastán a finales de febrero. Para dichos eventos, se cuenta con la participación de la compañía de danza india STEM Dance Kampani, dirigida por la coreógrafa local Madhu Nataraj, junto con el tenor español Joan Laínez y la mezzosoprano china Huiling Zhu. Los dos últimos han participado en el pasado en otras actividades remuneradas por la Fundación Onuart, que el propio March presidió durante años desde su sede en Barcelona.

El jefe de la legación diplomática ordenó a uno de sus subordinados que contactase con una decena de empresas —Airbus, Grupo Mondragón, Indra, Prosegur, Talgo, Técnicas Reunidas, Zitron, Zonair y Roca—, así como con el gobierno local de Rajastán para que financiasen los conciertos en varias localidades de dicho estado. La cifra inicial a recaudar era de 40.500 euros para pagar los vuelos de avión y emolumentos de los tres artistas, pero lo más llamativo es el modus operandi de March, quien ha negociado esas contribuciones dinerarias «sin contar con autorización Sicce ni seguir los procedimientos legales para recabar el apoyo financiero de empresas a actividades de embajadas». Es decir, para no dejar rastro de sus gestiones.

A las empresas, por ejemplo, «ya se les explicaría cómo proceder a hacer el pago sin pasar por la embajada», se especifica en un extenso informe de 16 páginas que contiene 25 documentos anexos, entre ellos varios pantallazos con mensajes de móvil del propio embajador. El texto circula por los despachos del gabinete de Albares y de la cúpula de la Aecid desde hace algunos días y fue adelantado por El Confidencial Digital este martes por la tarde. Precisamente la polémica coincide con el inicio de una visita oficial de tres días a India del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para reunirse con el primer ministro del gigante asiático, Narendra Modi, y participar en la IV cumbre global de inteligencia artificial (IA) en Nueva Delhi. A diferencia de su último viaje de octubre de 2024, el jefe del Ejecutivo no ha incluido a su esposa, Begoña Gómez, en la delegación oficial.

Las gestiones de March empezaron el pasado mes de septiembre con una cena en su residencia a la que invitó a la coreógrafa india Nataraj. En esa cita se abordaron posibles colaboraciones en el ámbito cultural de cara al año dual, si bien «no se cerró ningún acuerdo de forma oficial». A mediados de noviembre, el contacto de la compañía STEM Dance Kampani pasó a ser Keethi Kumar, jefe de proyectos de la empresa, quien envió «propuestas de presupuesto para actividad de febrero de 2026 sin llegar a concretar acuerdo con la embajada». El acto de Bangalore se presupuestó en 9.840 euros. Previamente, el embajador había dado la instrucción verbal de «no ejecutar lo que quedase de presupuesto cultural de 2025 para poder destinarlo a este proyecto».

Orden del embajador para que los borradores de carta a las empresas tuviesen una difusión restringida.

Ante «el elevado coste de la actividad propuesta», un miembro de la embajada se puso en contacto con la Aecid «para alertarle
del elevado caché que se iba a destinar a una actividad sin presencia de artistas españoles». Desde Madrid se dio un primer toque de atención a March con una importante advertencia: «Se indicó al embajador que su propuesta de destinar casi 10.000 euros a una compañía india sin presencia de españoles no era factible».

Pese al informe negativo de la Aecid, el embajador insistió en que la actuación cultural de Bangalore «se llevase a cabo, aunque fuese con una cantidad menos elevada». El presupuesto se redujo a un máximo de 6.000 euros y «pese a no contar con presencia española, al menos el evento debía estar dedicado a las raíces indias del flamenco y con artistas formados por bailaores en escuelas de danza flamenca». La compañía india aceptó las condiciones y el evento se llevó a cabo el día indicado —el pasado 15 de diciembre— bajo la presidencia de March.

La sorpresa vino un poco después. El directivo indio señaló que los 6.000 euros de Bangalore eran «un anticipo encubierto» de la embajada española para las actividades de febrero en Rajastán. Un funcionario español le señaló que, de ser así, se trataba de un «uso fraudulento de los fondos». Tras desdecirse de lo publicado en un chat, Kumar indicó que dicho dinero «se utilizaría una parte de la cantidad para reservas» de los conciertos de febrero. «Por el mensaje compartido en el grupo de WhatsApp del 15 de diciembre, la totalidad de los 6.000 euros se ha empleado para la actividad de febrero, salvo el pago de impuestos obligado a las autoridades locales. Esta situación parece indicar que la actividad cultural del 15 de diciembre estaba ya financiada por otra vía», se advierte en el informe.

Sin el paraguas de la embajada

Lo más grave, sin embargo, llegó a finales de enero, cuando March dio una instrucción expresa de que no se propusiera «ninguna de las actividades en el sistema Sicce», un requisito que es «obligatorio para poder empezar a gestionar cualquier acto cultural bajo paraguas de la embajada». Pese a las advertencias de sus subordinados por esta aparente irregularidad, March insistió en que su plan era sufragar «todos los costes» de los conciertos de Rajastán «con patrocinadores externos».

Mensajes en el grupo de la Sección Cultural de la embajada y del propio embajador sobre BLS y las cartas a las empresas.

En concreto, dichos patrocinadores serían el Gobierno local de Rajastán y empresas españolas afincadas en India, «de tal manera que el dinero que se obtenga no pase en ningún momento por caja de la embajada, evitando así su fiscalización por cancillería y sometimiento a los procesos administrativos correspondientes». Algo que sí se hizo, por ejemplo, con las empresas que patrocinaron la recepción de la Fiesta Nacional del 12 de octubre. En todo caso, no hay rastro de esa orden ilegal, pues «esta conversación indicando la no subida a Sicce de la actividad cultural fue verbal en el despacho del embajador».

El Gobierno de Rajastán aceptó desembolsar 40.000 euros y, «siguiendo instrucción del embajador», se comprometió a transferir el dinero «a la cuenta de la compañía de teatro de la Sra. Nataraj, evitando pasar por la embajada». La actividad cultural, por tanto, ya estaba en marcha, si bien «todas estas gestiones se realizan sin previa autorización en Sicce y sin informar, por parte del embajador, a la dirección de Aecid». Es decir, sin que Exteriores supiese nada de ello.

El siguiente paso fue recabar el dinero de las empresas españolas, a las que se les planteó ser patrocinador oro —con una contribución de 5.000 euros—, plata —2.500 euros— o bronce —1.000 euros—. Eso sí, «dichas modalidades de patrocinio serían canalizadas directamente al grupo organizador de la logística de la mencionada actividad cultural», en referencia a STEM Dance Kampani y sin que Exteriores conociese, por tanto, esas transferencias dinerarias. El propio March intervino en la redacción de las cartas el pasado 23 de enero y pidió, expresamente, que se borrase «la última línea referida a la canalización del patrocinio de forma directa al grupo STEM por parte de las empresas contactadas». Una deliberada ocultación para dificultar que alguien en Madrid pudiese darse cuenta.

El embajador March (tercero por la derecha) durante la última visita de José Manuel Albares a Nueva Delhi.

Dos empresas —Zonair y Roca— fueron las primeras en apuntarse a los patrocinios y pidieron a la embajada los datos para efectuar los ingresos. Pero la embajada en Nueva Delhi no podía aparecer en ninguna transacción por orden expresa de March. «La instrucción del embajador es facilitar el contacto y número de cuenta de la empresa de la Sra. Nataraj —STEM— para que los patrocinadores le envíen a ella directamente los fondos sin pasar por cuentas bancarias vinculadas a la embajada, evitando así su fiscalización por cancillería», se explica en el informe.

Mención aparte es el caso de BLS, la empresa que externaliza los visados de la embajada española en India. No estaba en la lista inicial de diez compañías a las que pasar el cepillo para que patrocinasen los conciertos de Rajastán. Sin embargo, el 23 de enero, representantes de dicha empresa india «mantuvieron un encuentro con el embajador en su despacho, donde aquel les presentó su proyecto y la empresa manifestó su interés en convertirse en ‘patrocinador oro’». Un representante de BLS, Nidhi Saxena, confirmó el apoyo a la iniciativa cultural de March, tal y como atestiguan varios pantallazos de móvil incluidos en el informe.

«Esto confirma que, sin contar con autorización SICCE ni seguir los procedimientos legales para recabar el apoyo financiero de empresas a actividades de Embajadas, incluido el requisito de publicidad en el BOE, el embajador acordó con BLS una contribución de 5.000 euros para la iniciativa cultural prevista para febrero», se resume a modo de conclusión.

THE OBJECTIVE preguntó a la Oficina de Información Diplomática (OID) si se había tomado alguna decisión desde Exteriores para cancelar este evento en Rajastán, ya que a día de hoy no aparece en las actividades del año dual; si era cierto que el embajador quería recolectar 40.500 euros de las principales empresas españolas y del gobierno de Rajastán para pagar a tres artistas sin informar a Exteriores y sin que quedase registro en la caja de la embajada; y si era cierto que March pactó con la empresa BLS una aportación de 5.000 euros para esta actividad cultural. Un portavoz del ministro Albares respondió lo siguiente: «Se está analizando y verificando la información por los servicios competentes».

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