Armengol y los expresidentes: ¿fallo de protocolo o mala fe?
González, Aznar y Rajoy recibieron con muy poca antelación la invitación para el acto del Congreso con los Reyes

El rey Felipe VI saluda al expresidente del Gobierno Felipe González. | Chema Moya (EFE)
Dos detalles llamaron la atención de los observadores más perspicaces en el insulso acto institucional bautizado Nuestra constitución más longeva, celebrado el martes en el Congreso de los Diputados bajo la presidencia de los Reyes de España. Por un lado, las ausencias de expresidentes: dos de cuatro. Solo asistieron Felipe González y José María Aznar. Y sin embargo, y este es el segundo detalle, Felipe VI solo mencionó al primero en su discurso. Vaya, ¿y ese lapsus?
Que José Luis Rodríguez Zapatero causaría baja era ya sabido: la sombra del caso Plus Ultra empieza a ser demasiado alargada como para andar paseando palmito. Más inadvertida, pero sorprendente, resultó la incomparecencia de Mariano Rajoy. Por mucho que le aburran las ceremonias, el gallego es un hombre formal.
Los dos misterios confluyen en un mismo motivo: la desorganización. Según ha sabido THE OBJECTIVE, los tres expresidentes recibieron las invitaciones con muy poca anticipación, a mitad de la semana pasada. Rajoy no pudo dejar su trabajo en el Registro. Aznar sí logró organizarse, y cuando confirmó su asistencia, nadie en el Congreso avisó a Zarzuela. De ahí que el Rey no lo mencionara en el discurso. Con Felipe González se batió el récord: recibió la invitación apenas el viernes. Pero ahí se plantó para disgusto, cabe suponer, de Pedro Sánchez, con el que intercambió un fugaz y frío saludo.
¿Cómo es posible que los expresidentes se enterasen con tantas apreturas de un acto que había sido comunicado a la prensa a principios de mes?
Las miradas se dirigen a Francina Armengol, inexplicable ama y señora del Congreso, y correa de transmisión del jefe monclovita. Ella fue la que organizó personalmente el deslucido acto, del que se limitó a informar a sus compañeros de la Mesa. ¿Pretendía ningunear a los tres mandatarios, dos de derechas y uno como si lo fuese? ¿Quería diluir la incomparecencia de Zapatero? ¿Fue desorganización o mala fe? ¿Protocolo o potroloco?
Celebrar que la Constitución de 1978 ha cumplido 47 años de vigencia y es la más longeva de la historia patria es rizar el rizo de los actos institucionales, pero es que a doña Francina le encanta recibir y leer discursos insustanciales con lenguaje inclusivo. Felipe VI salvó el partido con el suyo. Y luego hubo cóctel y corrillos, que es lo que más entretiene.
