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Política

ERC y la CUP cierran en secreto un acuerdo para ir en coalición a las elecciones generales

Su intención es anunciarlo cuando Sánchez convoque, pero no quieren que la cita les coja de improviso

ERC y la CUP cierran en secreto un acuerdo para ir en coalición a las elecciones generales

El alcalde de Gerona, Lluc Salellas. | EP

ERC y la CUP se han comprometido a ir juntos a las elecciones generales de 2027. Según explican fuentes del partido de Oriol Junqueras a THE OBJECTIVE, este pacto está muy avanzado entre las dos direcciones para no tener que improvisar ni hacerlo bajo la presión una vez se active la cuenta atrás electoral. No obstante, el objetivo es que no se haga público hasta unos días después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, convoque formalmente elecciones. Las militancias de ambos partidos deberán rubricar dicho acuerdo mediante una votación cuando sea el momento oportuno.

La negociación avanza hasta el punto de que se ha concretado el orden de candidatos de cada partido en las listas electorales de las cuatro provincias. En Barcelona, Gerona y Lérida, las cuatro primeras plazas serían para ERC y la quinta para la CUP. En Tarragona, los candidatos de la CUP ostentarían la primera y cuarta posición, mientras que los dirigentes de ERC se repartirían entre el segundo, el tercero y el quinto puestos. «ERC regalaría un escaño a la CUP si van juntos. El de Tarragona, que ERC lo tiene garantizado en las generales», abundan fuentes conocedoras de la negociación.

Los dos partidos llevan tiempo explorando una alianza en las generales para ser la primera fuerza independentista en el Congreso a costa de Junts per Catalunya. Ahora es el momento propicio para trabajar en este acuerdo. Por un lado, la atención mediática se centra en las propuestas de Gabriel Rufián para unificar a la izquierda. De hecho, explican que fue la dirección de ERC quien forzó a EH Bildu y Compromís a rechazar públicamente unirse a la primera propuesta de Rufián de crear un «frente amplio». Un hecho que anticipó el cambio de matiz de Rufián, consistente en dejar a las izquierdas regionales la representación en sus respectivas zonas.

Por otro lado, también es un momento idóneo porque Lluc Salellas, el alcalde de la CUP de Gerona y hermano del abogado de Santos Cerdán, y el exdiputado Pau Juvillà han tomado las riendas de la negociación y forman parte de la corriente de la CUP más partidaria de alcanzar acuerdos con los «partidos independentistas catalanes». El mismo Salellas llegó a la alcaldía de Gerona gracias a un acuerdo con Junts y ERC, pese a que el PSC había ganado las elecciones en ese municipio. En ERC están convencidos de que su militancia votará a favor de esta alianza. Habrá que ver qué pasa con la CUP, cuya base es más imprevisible.

Pragmatismo en la CUP

En esta operación cuenta también el hecho de que la CUP perdió su representación en la Cámara baja en los últimos comicios del 23 de julio de 2023. Y en septiembre de 2024 culminaron el llamado procés Garbí, que supuso una reestructuración interna profunda destinada a profesionalizar la organización, superar el «no a todo» y abrirse a nuevos sectores. Es decir, adoptaron una estrategia de «conquistar las instituciones» que pasaba por aumentar el arraigo territorial y aplicar un enfoque más pragmático en sus negociaciones y ententes poselectorales.

Los anticapitalistas se encuentran en una situación complicada, sin ningún liderazgo claro tras las últimas deserciones, como la de su portavoz Laia Estrada, por su descontento con los pactos con los socialistas. El nuevo escenario posprocés y la irrupción de Vox y Aliança Catalana han cambiado la política de alianzas y la nueva dirección de la CUP no ve mal entenderse con las izquierdas, sean o no independentistas. De hecho, en el Parlament ya se ensaya de facto una suerte de cuatripartito —PSC, ERC, Comuns y la CUP— contra la «derecha» y la «ultraderecha» que, a su juicio, representan Junts, Vox y AC.

Atraer 100.000 votos ‘cupaires’

Si bien desde ERC han asegurado públicamente que no «renunciarán a sus siglas» en Madrid, las fuentes consultadas explican que barajan opciones como «alternativa d’esquerres» (alternativa de izquierdas) para esta candidatura paraguas. Este movimiento le podría servir a ERC para maquillar unos malos resultados y atraer los casi 100.000 votantes procedentes de los antisistema. Esta cantidad de votos, según sus cálculos, los situaría como primera fuerza independentista.

Las fuentes consultadas no niegan que a veces «hay sumas que restan», y que lo que podrían ganar por su izquierda lo podrían perder por el centro. No obstante, consideran que el balance es positivo. Y que el gran perjudicado sería Junts per Catalunya. Más teniendo en cuenta que los de Carles Puigdemont, pese a obtener 75.000 votos menos que ERC en el 23-J (ERC obtuvo 466.020 sufragios y Junts 395.429 votos), les igualaron en escaños.

Por el momento, esta entente no se trasladaría a las elecciones municipales: ERC considera que le conviene ir en solitario. Con todo, el acuerdo en las generales, en el mejor de los escenarios, les permitiría mejorar los resultados respecto a los de 2023 y, si los números dan, poder seguir siendo socios de un eventual gobierno socialista, con el que se sienten cómodos pactando. A este respecto, no descartan otras alianzas regionales, como que el PSOE y Nueva Canarias vuelvan a ir juntos en las Islas Canarias. «En 2023 tiraron 45.000 votos a la basura por no ir juntos. Y el PSOE podría obtener un escaño más». Todos los partidos están haciendo sus cálculos para maximizar sus escaños y tratar de frenar a PP y Vox.

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