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Política

Así es el mapa que Rufián envió a los partidos de izquierdas antes de anunciar su idea de alianza

El primer borrador de esquema de la izquierda segmentada plantea esferas de influencia de ámbito regional

Así es el mapa que Rufián envió a los partidos de izquierdas antes de anunciar su idea de alianza

Reproducción del mapa que Rufián trasladó a sus potenciales socios. | Alejandra Svriz

El proyecto de Gabriel Rufián para el próximo ciclo electoral empieza a tomar forma. El portavoz de ERC en el Congreso avisó el miércoles en un acto celebrado en Madrid que sus esfuerzos se dirigen a evitar una sobrerrepresentación de siglas políticas. En su opinión, una lucha fratricida en la izquierda favorece a las derechas, que más pronto que tarde se harían con el Gobierno. Rufián pide actuar con visión de futuro y eficiencia estratégica, además de «generosidad» por parte de los actores involucrados. Esa misma idea, que oficializó el miércoles, la transmitió hace días a miembros de los partidos a los que se dirige, según supo THE OBJECTIVE por fuentes conocedoras de la operación. El miércoles la presentó ante la opinión pública, acelerando tal vez el anuncio para evitar que todo saltara por los aires antes de tiempo.

El mapa territorial esbozado por Rufián se fundamenta sobre unas previsiones demoscópicas que permitirían que una alianza en el Congreso de todas las izquierdas nacionales y periféricas tuviera en total entre 50 y 60 diputados, según afirman fuentes conocedoras de la operación. Y tiene una traducción gráfica, que recoge este diario reproduciendo el mismo mapa propuesto a todos los partidos que deberían formar parte de esta alianza.

La clave del plan de Rufián consiste en segmentar el territorio nacional en áreas de influencia. El País Vasco y Navarra se entregarían a Bildu, la única formación en presentar listas dentro del esquema de la izquierda alternativa al PSOE. Sumar debería renunciar a competir en esas comunidades autónomas, al igual que lo haría en Cataluña, Comunidad Valenciana y Galicia, donde concurrirían en solitario ERC, Compromís y BNG, respectivamente. La Chunta Aragonesista se encargaría de Aragón, y Més per Mallorca de las Baleares. La «alianza» de Sumar debería, por su parte, repartirse los puestos en las listas provinciales según consideren oportuno Izquierda Unida, Más Madrid, los Comunes y Movimientos Sumar.

Primer borrador

Este mapa es algo parecido a un borrador, pero dibuja un plan «coordinado», tal y como lo entiende Rufián. Y plantea un esquema a escala regional, aunque Rufián dijo el pasado miércoles que su idea consiste en aterrizar este diseño a nivel provincial —«provincia a provincia, escaño a escaño»— para «ganar» a Vox. Su idea se fundamenta en un principio de realpolitik, que debería ir más allá del cálculo inmediato de cada formación, y se centra en convencer a Sumar de que es más conveniente renunciar a algunas provincias en aras de una representación mayor a nivel nacional. Si el PSOE aguanta, esos números dificultarían a PP y Vox llegar a la mayoría absoluta.

Para el futuro, propone un grupo parlamentario unitario o también coordinado. Pero, ¿qué probabilidades reales hay de que todos los actores implicados acepten esa lectura del momento político actual? No queda duda de que para los independentistas y regionalistas como ERC, Bildu, BNG y Compromís esa opción puede ser ventajosa. ERC sufrió en las pasadas elecciones generales la competencia de Sumar, bajo el liderazgo de Yolanda Díaz. Sumar obtuvo ocho escaños en aquellas elecciones, y su exclusión dejaría a los republicanos mucho recorrido para incrementar el número de sus diputados.

Beneficio común

Los cálculos que se manejan internamente entre los promotores de esta operación señalan que Bildu también incrementaría sus diputados, y lo mismo ocurriría con Compromís. La Chunta también se beneficiaría de esa opción, así como Més per Mallorca. El único problema que habría que resolver es el papel de los Comunes catalanes, formación adscrita a Sumar, y que deberían retirarse de la contienda (o recibir una oferta de ERC para que algunos de sus dirigentes se añadan a su lista). A ellos Rufián pide «generosidad».

Sumar, por su parte, podría verse beneficiada del pacto si se producen algunas renuncias. Al concentrar sus esfuerzos en los territorios en los que sus formaciones son más fuertes (Asturias, Andalucía, Madrid, Extremadura y las dos Castillas), podrían establecer un reparto de puestos de salida que contentaría a todos los miembros de la alianza. Y, sobre todo, tendrían el control de Madrid, una de las provincias que más diputados reparte.

En Andalucía se podría llegar a una división por esferas de influencia que permitiría al Movimiento Sumar tener algo de representación en un contexto electoral muy adverso y ante sus evidentes límites organizativos. IU podría ser la más beneficiada en ese territorio. Más Madrid obtendría casi el control de la provincia de Madrid, aunque IU ha dejado claro que esta vez quiere tener más presencia también en esa región.

Iglesias, Díaz y Rufián

Aunque Rufián apele a una «unidad» centrada más en la colaboración que en la definición de un amplio programa de Gobierno (con cuatro o cinco puntos de fuerza, según el diputado, sería suficiente sellar un acuerdo), quedarían por resolver al menos dos aspectos importantes. El principal es quién sería el candidato a la presidencia del Gobierno. No es una cuestión baladí, porque por mucho que las izquierdas propongan una candidatura segmentada, hay que elegir a una persona que represente a todas las instancias.

Antes ejerció ese papel Pablo Iglesias. Luego fue el turno de Yolanda Díaz. ¿Y ahora? Al protagonizar ese movimiento, Rufián deja claramente su opción sobre la mesa, aunque es difícil que los demás actores lo acepten. Díaz, por su parte, se encuentra en una encrucijada. Muchos de los suyos le piden que se aparte, pero no queda claro si estará dispuesta a salir de la ecuación después de estos años como vicepresidenta. El temor a una defenestración parecida a la de Irene Montero en 2023 sobrevuela como un fantasma el futuro de este espacio político.

La incógnita Podemos

Luego está la incógnita de Podemos. Los morados han recibido llamadas y mensajes por parte del diputado catalán, según ha podido saber THE OBJECTIVE. Pero se resisten a formar parte del proyecto. Iglesias lo afirma de manera rotunda, y los dirigentes del partido llevan semanas atacando a Rufián, al que acusan de hablar de unidad para dividir a la izquierda. Creen que su idea recoge el planteamiento de Íñigo Errejón, el gran traidor para todos los miembros de Podemos.

Rufián sigue tendiendo la mano a Podemos, porque piensa que podrían heredar el control de algunas provincias si entran en la ecuación. Pero, ¿a qué precio? Podemos insiste en que Irene Montero sea la número uno por Madrid, y con esa alianza, esta opción queda de facto enterrada. Cuando Rufián apeló a Podemos en el acto del miércoles, el silencio se hizo atronador en la sala.

Rufián argumenta que el momento político obliga a ser pragmáticos. El pasado miércoles concretó su propuesta después de recibir ataques de muchos partidos a los que se dirige. Este diario tiene constancia de que el plan de segmentación regional por esferas de influencia circula en los ambientes de la izquierda alternativa desde hace días, y Rufián lo anunció horas antes de su publicación.

Es posible que se viera obligado a acelerar su explicación para frenar los ataques que recibía, y tranquilizar también a ERC. Pero también para poner negro sobre blanco una idea que hasta ahora resultaba algo vaporosa. A partir de este momento, cada actor de la izquierda se ve obligado a posicionarse, y al menos en esto el catalán puede reivindicar haber tenido cierto éxito.

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