Los fieles a Ortega Smith se juegan la expulsión: Vox se quedaría con dos concejales en Madrid
Santiago Abascal amenaza con echar a Carla Toscano e Ignacio Ansaldo si no acatan que Arantxa Cabello sea portavoz

Javier Ortega Smith, Ignacio Ansaldo y Carla Toscano, en un pleno del Ayuntamiento de Madrid celebrado en octubre de 2025. | Alejandro Martínez Vélez (EP)
Javier Ortega Smith y sus dos concejales fieles, Carla Toscano e Ignacio Ansaldo, se juegan la expulsión de Vox. Ninguno de los tres está dispuesto a ceder ante la imposición del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), que ha determinado que Arantxa Cabello, alineada con la cúpula junto a Fernando Martínez-Vidal, sea la nueva portavoz municipal del partido. Esta decisión, según los afectados y según el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, corresponde al grupo municipal, no a la cúpula de Vox. Para salirse con la suya, Santiago Abascal y los suyos tendrían que expulsar a los tres díscolos, y están dispuestos a hacerlo. Y los señalados a defenderse.
El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, remitió el jueves un escrito al consistorio madrileño en el que informaba de un proceso sancionador contra Javier Ortega Smith para solicitar que se produzca un cambio de portavoz. José Luis Martínez-Almeida, sin embargo, ha sido claro al ser preguntado por esta cuestión: «Vox lo que tiene que hacer es entenderse con su grupo municipal, porque es el que elige y, por tanto, notifica quién es el portavoz; no lo hace el partido político».
En esta tesitura, Ortega Smith ha dejado claro que no va a ceder ante las presiones de la cúpula, y cuenta para ello con el apoyo de sus dos escuderos. «Si cae uno, caemos todos. Yo no voy a dejar nunca caer a los compañeros que han luchado a mi lado en el Grupo Municipal de Madrid con lealtad y con firmeza», ha adelantado el todavía portavoz municipal. La situación aboca, por tanto, a la expulsión de los díscolos, que pasarían a ser no adscritos, y a que el grupo se mantenga con solo dos ediles. Una situación que Vox minimiza, por cuanto «el año que viene hay elecciones municipales y hay que renovar las listas». Ahí, es previsible que el nuevo cabeza de lista sea Íñigo Henríquez de Luna, ex mano derecha de Esperanza Aguirre en el PP.
La situación recuerda, mutatis mutandis, a la que se vivió en Murcia en 2020, cuando la dirección nacional de Vox suspendió de militancia a tres de sus cuatro diputados en la Asamblea: Juan José Liarte, Mabel Campuzano y Francisco José Carrera. Estos fueron finalmente expulsados, pero mantuvieron sus actas de diputado y la presencia de Vox en la región quedó debilitada. La expulsión de los tres concejales madrileños, sin embargo, sería muy sonada, por el protagonismo que han tenido en Vox desde sus inicios.
Tres piezas clave
Javier Ortega Smith es uno de los padres fundadores del partido. De hecho, el abogado de formación, con experiencia en el servicio militar, fue contratado como letrado de Santiago Abascal en un juicio que transcurrió en la Audiencia Nacional. El abogado defendía a miembros del Partido Popular que habían sufrido agresiones de radicales abertzales en Llodio (Álava) en 2003. En el tribunal, Santiago Abascal y Javier Ortega Smith estuvieron acompañados por Iván Espinosa de los Monteros, lo que terminó derivando en el núcleo inicial de Vox.
Carla Toscano, por otro lado, era diputada cuando Vox ingresó en el Congreso con 24 escaños. En la Cámara Baja tuvo momentos de protagonismo, como cuando en un debate sobre la ley del solo sí es sí bromeó con los diputados socialistas Rafael Simancas y Chema Guijarro por si la estaban mirando («les podría denunciar por acoso», les espetó irónicamente), o cuando atacó a Irene Montero: «El único mérito que tiene usted es haber estudiado en profundidad a Pablo Iglesias»
El papel de Ignacio Ansaldo tampoco ha sido testimonial, pues fue el «fundador figurado» o el «testaferro inicial» para el registro legal de Vox. En noviembre de 2013, cuando Vox se inscribió en el Registro de Partidos Políticos del Ministerio del Interior, Ansaldo figuró como el primer presidente oficial del partido (durante unos dos meses). Fue un «movimiento estratégico» para ocultar la fundación real a rivales del PP. De hecho, puso la dirección de su empresa de jardinería como primera sede oficial de Vox.
Preguntado sobre la expulsión de Ortega Smith, Abascal apuntó este jueves que Vox es un partido en el que la asamblea elige «a una dirección y la dirección toma las decisiones» y es «la dirección la que manda y eso va a seguir siendo así». «A nosotros no nos va a caber ninguna duda cuando tengamos que tomar decisiones internas y también en la política española». Abascal recalcó que no teme «a nada ni a nadie» y minimizó las salidas en los últimos años, bromeando con que su formación tiene «más fundadores que afiliados». En el caso de Ortega Smith y Ansaldo, poca broma.
