Antelo y Cañizares, en el punto de mira de la cúpula de Vox tras la expulsión de Ortega Smith
El partido de Santiago Abascal maniobra contra el líder de Murcia y la vicealcaldesa de Toledo

Inés Cañizares, Javier Ortega Smith y José Ángel Antelo. | Ilustración de Alejandra Svriz.
«Díscolo» hace referencia a alguien desobediente o que no se comporta con docilidad. En esa doble acepción podría enmarcarse a Javier Ortega Smith, Inés Cañizares y José Ángel Antelo, tres prebostes de Vox que se encuentran en la picota de la dirección nacional. Y no son unos cualquiera, sino el (aún) portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, la vicealcaldesa de Toledo y el líder del partido en la Región de Murcia, en donde Vox está muy fuerte en las encuestas. En palabras de los críticos, son «tres personas valiosas, con perfiles propios, y por eso generan recelo» en Santiago Abascal. Pese a la voluntad más o menos disimulada de la cúpula por apartarlos, fuentes cercanas a estos avisan: «Lo van a tener difícil».
El caso más llamativo es el de José Ángel Antelo, miembro del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), que se reunió este pasado miércoles con la secretaria general adjunta, Montserrat Lluis, quien le intentó convencer de abandonar la presidencia del Comité Ejecutivo Provincial (CEP) en beneficio de Luis Gestoso, con el pretexto de «reiniciar» o «resetear» el partido en la comunidad de Murcia. Una decisión llamativa por la disciplina de Antelo y por los resultados que las encuestas auguran al partido en la región. Hace un escaso mes, La Gaceta de la Iberosfera, tentáculo mediático de Vox, blasonaba de cómo el partido «supera el 29% de los votos y se coloca al borde de la victoria». Al no ceder, la cúpula ha hecho dimitir a sus miembros del CEP.
Fuentes cercanas a Antelo sostienen a THE OBJECTIVE que la maniobra se debe a la amistad del líder murciano con Ortega Smith, que genera recelos, y también a que «tiene perfil propio, y eso en Vox penaliza»: «Fue un jugador muy destacado de baloncesto, jugó en el Real Madrid y tiene dinero». En contraposición, subrayan cómo Gestoso «pasó por el Partido Popular y por Ciudadanos, y Vox es ya lo último que le queda para pagarse la hipoteca y la jubilación», lo que explica su lealtad a Abascal. Sea como fuere, Antelo se niega a apartarse, lo que va a llevar a un conflicto con la dirección nacional.
«Van a por Inés»
Pero no fue el único movimiento que se produjo este miércoles. En la sede nacional de Vox, en la madrileña calle de Bambú, tuvo lugar una reunión entre una persona de confianza de Montserrat Lluis y Daniel Arias, líder del Comité Ejecutivo Provincial (CEP) de Toledo, en lo que ha sido interpretado internamente como una clara señal de que «van a por Inés» Cañizares, la vicealcaldesa de Toledo, en el punto de mira de la cúpula desde hace tiempo por su cercanía a Iván Espinosa de los Monteros, a quien acompaña en la junta directiva del think tank Atenea como secretaria tesorera.
Cañizares ha sido crítica en el último año con la cúpula. Ha criticado la «falta de democracia interna» y el «seguidismo» a Donald Trump en política internacional, y ha pedido explicaciones por el caso Revuelta. Estas declaraciones, junto a su cercanía a Espinosa de los Monteros, la han condenado internamente: «Está sentenciada». Sin embargo, sigue afiliada y en su cargo como vicealcaldesa de Toledo por Vox.
Ortega Smith
El caso más notorio es el de Javier Ortega Smith, expulsado temporalmente del partido por negarse a acatar su sustitución como portavoz en el Ayuntamiento de Madrid por Arantxa Cabello. Junto a él, sus concejales fieles Carla Toscano e Ignacio Ansaldo, conocido como el «fundador figurado» de Vox porque lo inscribió en el Registro de Partidos Políticos del Ministerio del Interior. Los tres ediles, amotinados en el consistorio, tampoco pondrán fácil su salida y recurrirán a la Justicia.
Tienen un motivo para el optimismo: el precedente de Murcia. Tres diputados murcianos de Vox —Juan José Liarte, Mabel Campuzano y Francisco José Carrera— fueron expulsados en junio de 2020, pero recurrieron a la Justicia, que les dio la razón en primera instancia (Juzgado de Cartagena) y en segunda (Audiencia Nacional), ya que la expulsión no respetó el debido proceso interno ni los derechos estatutarios.
El caso es, mutatis mutandis, muy parecido al que ahora atañe a los tres diputados díscolos de Vox en Madrid, a los que se ha expedientado por no acatar la decisión de la cúpula de nombrar portavoz a Arantxa Cabello, una decisión que, a su juicio, «vulnera la autonomía del grupo y la ley». Javier Ortega Smith ya ha anunciado que va a «pelear con los estatutos y recurrir lo que tenga que recurrir». «Si el motivo es no firmar la portavocía, tienen toda la razón. Según la ley municipal y el reglamento general del pleno, compete el nombramiento a los miembros del grupo», deslizan desde el entorno de los tres concejales díscolos, desde donde recuerdan que el propio José Luis Martínez-Almeida, abogado del Estado, les ha dado la razón y ha recalcado que la decisión de apartar a Ortega de la portavocía solo le corresponde al grupo municipal.
