Jordi Sevilla: «En el PSOE necesitamos gente que no tenga miedo»
El exministro de Administraciones Públicas cree que el «gran líder de la extrema izquierda es Pedro Sánchez, no Rufián»
Jordi Sevilla (Valencia, 1956), exministro de Administraciones Públicas entre 2004 y 2007 en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, lidera la plataforma Socialdemocracia 21, que ha lanzado un documento crítico con la gestión de Pedro Sánchez, y pretende impulsar una alternativa al PSOE de hoy. Sevilla está convencido de que Pedro Sánchez «va a ser el gran líder de la extrema izquierda» por la deriva extremista y populista que cree que ha tomado el máximo responsable del Partido Socialista, y no Gabriel Rufián, como así lo asegura en una entrevista concedida aTHE OBJECTIVE. Su objetivo es abrir el debate, lanzar una «bolita de nieve» para que otros cargos jóvenes den un paso al frente y planten cara a la dirección del PSOE. El militante socialista cree que el PSOE necesita «gente que no tenga miedo».
PREGUNTA.- ¿Cómo interpreta la maniobra de desclasificación de los papeles del 23-F?
RESPUESTA.- Por una parte, no me parece anormal que se vayan desclasificando papeles conforme va pasando el tiempo. No sé si estos eran los primeros que había que desclasificar, pero no tienen una novedad sustancial respecto a lo ya mucho que conocemos del 23-F. Tiene dos claros intereses: seguir manteniendo viva la llama de la confrontación nacional de las dos Españas y, por otra parte, que todos hablemos de esto en lugar de cualquier otra cosa. Mientras la oposición le siga el juego al presidente del Gobierno cada vez que hace una jugada de estas, él puede seguir haciéndolas.
P.- ¿Qué piensa cuando escucha a la portavoz del Gobierno justificar esta desclasificación con la afirmación de que es para evitar ver niños en la calle cantando el Cara al sol?
R.- Hay que hablar más de la Transición, del consenso, de la Constitución y menos de Franco, de la Guerra Civil y del golpe de Estado del 23-F. Aquí sigue habiendo quien hace política como si hubiera dos Españas. Uno, claramente, es Abascal, y, el otro, al parecer, es Pedro Sánchez. Quiero que mis hijos y mis nietos se sientan mucho más vinculados a la Transición, al pacto, a poner punto y final a una historia triste de España. Creo que es eso lo que habría que estar poniendo de manifiesto, permanentemente.
P.- ¿Se quiere desestabilizar la monarquía parlamentaria?
R.- No lo sé. Lo que es evidente es que, a pesar de que el 6 de diciembre solo el Partido Socialista y el Partido Popular celebramos el aniversario de la Constitución, y de que yo creo que hace ya mucho tiempo que la Constitución necesita una revisión importante, tenemos un Gobierno que se ha podemizado. Estamos viviendo un momento en el que, después de lo que hemos visto con el experimento catalán o con el Sumar 2.0, tengo la impresión de que el presidente del Gobierno ha echado un vistazo y ha pensado, con estos no voy a ninguna parte. Ha decidido dar todavía un paso más a la izquierda y convertirse en el líder de la extrema izquierda.
P.- Yolanda Díaz ha renunciado a liderar la nueva coalición de izquierdas ¿Cree que podría pasar a engrosar las filas del PSOE?
R.- No lo sé. Ha sido una persona bastante irrelevante en los últimos tiempos de la política española. Ha hecho mucho ruido y pocas nueces. Me temo que nadie la va a echar de menos.
P.- Felipe González ha asegurado que no votará al PSOE si Sánchez vuelve a presentarse ¿Hará lo mismo?
R.- Pienso más a corto plazo y todavía estoy mucho más preocupado por ver qué pasa en Castilla y León, en Andalucía, ver si la gente que estamos con Socialdemocracia 21 conseguimos que el Partido Socialista cambie su rumbo político y vuelva a una socialdemocracia tradicional. Estoy mucho más centrado en eso que en la estrategia que ha marcado el presidente del Gobierno, de derrota en derrota, hasta la victoria final.
P.- Sánchez ha dicho que se presentará en 2027 y que seguirá más allá ¿Es posible que pueda ganar las elecciones?
R.- No. Puede seguir como líder de la oposición sin ganar, ni gobernar. Ese es el mensaje que lanzó, realmente. Lo que está diciendo es no hay alternativa. El PSOE se ha plegado y, ahora, es un club de fans de Pedro Sánchez. Está dispuesto a seguir en la oposición y volverse a presentar en 2031. En el PSOE hay mucha gente que no está de acuerdo con lo que está haciendo Pedro Sánchez. Yo no soy antisanchista, discrepo de las cosas que está haciendo y de lo que dice. Hay muchos compañeros que están acomodados en la crítica, pero muy pocos están haciendo nada para intentar que esa situación cambie. Es lo que intenté con lo del manifiesto Socialdemocracia 21: pasar del dicho al hecho e intentar echar a rodar una bolita de nieve que poco a poco vaya sumando gente y configurando, dentro del Partido Socialista, una alternativa, no tanto a Pedro Sánchez, que también, sino a las políticas que ha estado desarrollando durante estos últimos años.
«Pedro Sánchez va a ser el gran líder de la extrema izquierda, no Rufián»
P.- ¿Al pronunciamiento de Felipe González le seguirán otros de destacados militantes del PSOE?
R.- Puede ser, pero no sé a dónde va. Con ese posicionamiento, te instalas en la oposición, pero no haces nada por cambiar la realidad. Yo prefiero intentar, al menos, cambiarla. Los compañeros que hacen declaraciones están en su pleno derecho. Y, en el caso de Felipe, nada que decir, pero sí que hay veces que les pediría, y hablo en general, que además de decir esas cosas, en la práctica echaran una mano ayudando a los que estamos buscando una alternativa práctica.
P.- ¿Recrimina a los críticos del PSOE una cierta cobardía a la hora de hacer críticas al sanchismo?
R.- No en el caso de Felipe. Mi obsesión es encontrar a los jóvenes, que tienen que tirar del carro. Los que tenemos más pasado que futuro político tenemos la obligación de ayudar. He contactado con esos jóvenes, existen en el Partido Socialista, son diputados, concejales, alcaldes, consejeros autonómicos, que piensan lo mismo que el manifiesto Socialdemocracia 21, pero tienen mucho miedo a manifestarse, porque la reacción que provoca la dirección es miedo. No es cierto que haya un debate libre y democrático en el Partido Socialista, ni en el Comité Federal o el Ejecutivo. Cada vez que alguien dice algo te sale un mamporrero a darte un golpe. Ese miedo existe y es parte de la tarea que tenemos que hacer los que queremos otra cosa. Queremos que el PSOE sea la socialdemocracia de siempre porque España necesita un centroizquierda con aspiración mayoritaria y confiable, como antes. Queremos cambiar la realidad y para eso necesitamos que la gente vaya superando el miedo. Lo único que están viendo es gente que critica a Sánchez, pero nadie que esté planteando que hay otra alternativa, que se pueden hacer las cosas de otra manera. Hasta que empezamos con el manifiesto Socialdemocracia 21 no había surgido nada encima de la palestra. Lo que estamos intentando es dejar correr, que funcione y a ver hasta dónde llega.
P.- ¿Falta valentía en esos jóvenes y perder el miedo?
R.- Parte de ese no perder el miedo es porque no acaban de ver una alternativa clara, que haya algo más que lo que han visto hasta ahora, que es la crítica. Los críticos, además de criticar, que hagan algo, que ayuden para ser cada vez más, que el votante decepcionado vea que existe una alternativa, que los socialistas no estamos condenados a hacer solo lo que, en este momento, la dirección del partido está intentando hacer.

P.- Primero ha sido Extremadura, después Aragón, el PSOE va de derrota en derrota, pero a Pedro Sánchez parece no importarle. ¿El PSOE está en riesgo de desaparecer?
R.- Si no hacemos algo, no sería tan descabellado el que nos plantáramos en un escenario en el cual el Partido Socialista Obrero Español acabe siendo un partido marginal de la extrema izquierda. Este país necesita un centroderecha y un centroizquierda que lleguen a acuerdos. Sánchez genera mucho miedo a la extrema derecha para que la gente acabe viendo que la única alternativa es él. Ni el sanchismo ni el antifascismo son un proyecto de país. Lo que necesitan nuestros jóvenes es que le digan cómo van a facilitarle comprar un piso, evitar un contrato precario, cómo van a acabar con las listas de espera de la sanidad. Hablamos, criticamos, lo lanzamos, pero nadie lo soluciona. La política socialdemócrata es resolver los problemas de los ciudadanos, no criticarlos, no insultar al de al lado sin hacer nada.
P.- ¿Qué le pareció que Óscar López responsabilizara a Javier Lambán de la derrota en Aragón?
R.- Me pareció innecesario y mezquino, entre otras cuestiones porque no es verdad. Es bastante demostrable. Si hubiera estado en condiciones de presentarse, a lo mejor hubiera ganado. Es esta política del ruido para no hablar de los problemas, para que no se vea que no tengo solución, porque cualquier solución que busque necesita pactar con la derecha, y eso parece que está prohibido por ambas partes. No me sorprendería que, después de las próximas elecciones generales, lleguemos a un cierto colapso en el que sea imposible formar Gobierno. Es un escenario en el que tenemos que empezar a pensar, que no haya mayorías suficientes para formar Gobierno, ni a la derecha, ni a la izquierda. La mayor anormalidad política que hay hoy en España es que los dos grandes partidos no puedan hablar de nada. No podemos normalizarlo; tenemos que rebelarnos.
P.- En Castilla y León parece que las cosas tampoco le van a ir bien al Partido Socialista ¿No descarta que Sánchez anuncie otra medida, como hizo con la regularización de inmigrantes, para polarizar aún más?
R.- No lo sé. Después de ocho años de gobierno, la situación es que la extrema derecha está creciendo y el PSOE decreciendo. Los españoles estamos ya hartos de la dictadura de las minorías. No tengo nada que ver con Vox, pero tampoco con Junts ni con Podemos. No me parece más honorable negociar con Puigdemont que con Abascal, y no veo por qué tenemos que dejar de decir estas cosas en voz alta. Los problemas no se resuelven. Nunca ha habido tanta desigualdad y fragmentación social, desaparición de la clase media, la frivolidad con la que se dice que el ascensor social está estropeado y nadie hace nada. Esos temas solo se resuelven si pactan PP y PSOE.
P.- ¿El PSOE puede tocar fondo definitivamente en Andalucía con María Jesús Montero de candidata?
R.- Espero y deseo que no ocurra, pero si se diera ese mal resultado, habría que tomar nota.
P.- Hablaba de dirigentes jóvenes del PSOE, no sé si se refería a Juan Lobato y Eduardo Madina, ¿Por qué no se lanzan ya a disputar el liderazgo del PSOE a Sánchez?
R.- Hay más nombres. Pero no se van a lanzar por el precipicio, no tienen el blindaje de un Page o un Felipe González; así que están intentando armar una alternativa. En el momento en el que se considere que está armada y que ha llegado la circunstancia, lo harán público y se lanzarán. Entonces consideraré que he cumplido mi objetivo.
«Ni el sanchismo ni el antifascismo son un proyecto de país»
P.- Los veteranos dirigentes críticos con Sánchez sí se han organizado y se reúnen en encuentros.
R.- Sí. ¿Han tenidio continuidad? No lo sé, yo no voy. Me invitan y voy a alguna de las comidas. Son grandes amigos, gente a la que aprecio mucho y con la que he trabajado durante mucho tiempo. Pero, insisto, forman parte de los que se han acomodado en la crítica, yo todavía creo que merece la pena intentar cambiar algo, no solo criticar la realidad.
P.- ¿Cuándo cree que será el momento oportuno para salir a dar la cara definitivamente?
R.- No lo sé, esas cosas no se prevén con tiralíneas. Cuando ellos mismos lo consideren, cuando se vea que existe la situación, el ambiente, se encuentren con fuerza y con una alternativa. No quiero que esto vaya de personas, sino de proyectos políticos. Yo dije que esto era una bolita de nieve que se echaba a rodar y la bolita está rodando y va creciendo ¿Cuando llegará al final? ¿Y lo gorda que se hará? Vamos a ir viendo, no tengo prisa.
P.- Antes comentaba que hay gente del PSOE que se ha puesto en contacto con usted, de una manera discreta ¿Esperaba esta respuesta?
R.- Me ha sorprendido porque me ha hecho ver que hay mucha más gente dentro del Partido Socialista y en las proximidades que ve las cosas como yo, una parte de los cuales son los que estamos constituyendo Socialdemocracia 21. De vez en cuando, a algún webinar vienen 60 o 70 personas. Por una parte, te reafirma darte cuenta de que no estás loco. Por otra, te entristece porque también te gustaría haber estado equivocado. Alguna de la gente que se ha dirigido a mí y con la que mantengo el contacto no la esperaba. Llevo diez años fuera de la vida orgánica del partido y a estos jóvenes, salvo algunos que por alguna razón los conozco, no he coincidido con ellos en el Comité Federal. Me ha sorprendido gratamente.

P.- ¿Entre toda esa gente hay cargos públicos que tengan poder real, no que solo sean críticos con la gestión de Sánchez?
R.- Sí. ¿Qué es lo que yo quiero? Que se movilicen, se organicen, porque ahí es de donde va a salir la alternativa a la política de Pedro. No va a salir de los que ya están jubilados.
P.- ¿Sánchez podría tener la pulsión de estirar la legislatura a 2027 y seguir más allá, como ya ha dicho?
R.- Es posible que tenga una cierta pulsión interna para convocar con las andaluzas, porque yo entiendo que a la candidata no le apetece nada ir sola a una situación que, desgraciadamente para el PSOE, no parece muy boyante. Él ha cogido ya la carrerilla y si ha aguantado hasta aquí, aguantará hasta el final.
P.- ¿Cómo definiría a Pedro Sánchez?
R.- Conozco, quiero y he trabajado mucho tiempo y muy a gusto con el Pedro Sánchez con el que firmamos un acuerdo de Gobierno con Ciudadanos, aquel que no podría dormir con ministros de Podemos y que quería traer a Puigdemont y meterlo en la cárcel. Se ha producido globalmente un corrimiento a la derecha y, dentro de la izquierda, hacia la extrema izquierda. Él se ha movido a la izquierda por necesidades parlamentarias: el abrazo con Pablo Iglesias, la amnistía y los siete votos de Puigdemont. Eso ha ido desplazando a sus votantes hacia la extrema izquierda. Si hoy hubiera unas primarias en el PSOE, volvería a ganar, no tengo ninguna duda. Y esa es la realidad que tenemos que abordar en un proyecto a largo plazo, de política, no de personas. No se trata de ver quién es más alto, más guapo, más listo y queda mejor en la televisión. No estamos ante un concurso de belleza sino de propuestas políticas y hace mucho tiempo que a este Gobierno no le oigo nada, solo repetir que hemos subido el salario mínimo, pero es que el 18% de los trabajadores están en situación de pobreza laboral, la desigualdad ha crecido en España. Falta proyecto político y eso se está supliendo con una serie de trucos de expertos en marketing electoral, que no saben de política.
P.- Milita en un PSOE que siempre se caracterizó por la defensa del feminismo y la lucha por la igualdad ¿Qué piensa cuando ve casos como el de la presunta violación del DAO de la Policía Nacional? ¿Le da pena lo que está viendo?
R.- No me da pena, me da cabreo. No es una cuestión ideológica, sino de ser humano. Esas humillaciones hacia los demás para resaltar uno no me parece que sean compatibles con la dignidad humana. Recuerdo el caso Roldán, la sorpresa con la que vivimos que uno de los nuestros fuera un chorizo, no nos cabía en la cabeza. Tenemos ya suficiente trayectoria, también en el PP, para saber que no es un tema de fiarte o no de las personas, sino de poner en marcha mecanismos de vigilancia y de prevención. Después de la experiencia y los años que llevamos, unos y otros, con casos como Gürtel o Ábalos, lo que falla no es la confianza, sino las instituciones que deberían de estar previstas para prevenir, anticipar y evitar estos problemas antes de que surjan. Es un fallo claro del funcionamiento de la Administración democrática.
P.- Fue ministro del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Cómo asiste a las noticias sobre su vinculación con Venezuela, el rescate de la aerolínea Plus Ultra y los negocios de sus hijas?
R.- Hace ya algún tiempo que no tengo relación con Zapatero. Le tengo mucho cariño, respeto y lo valoro mucho, aunque discrepe de cómo gestionó la crisis económica. Pero valoro mucho su etapa de Gobierno. Yo estoy todavía en esa fase de «vamos a ver», porque en España hemos cogido un poco la carrerilla de lanzar acusaciones, insinuaciones, que luego al final no se concretan en nada. Hay que esperar un poquito a ver si algo se acaba concretando y entonces tomaré mi opinión.
«En la política hay mucho juez que se deja politizar»
P.- ¿La degradación política no empezó con Zapatero, con las cesiones a Cataluña, la memoria histórica?
R.- Creo que no. En aquella época yo estaba en el Gobierno y no era esa la intención. Yo estuve muy cómodo con él e hizo cosas muy interesantes. El punto clave es cuando Pedro Sánchez decide anteponer sus principios a conseguir los votos necesarios para seguir como presidente del Gobierno. Lo consigue con el abrazo con Pablo Iglesias. Ese famoso hacer de la necesidad virtud es un principio de Maquiavelo, pero Maquiavelo no escribe para las democracias. En democracia no se puede hacer de la necesidad virtud. Los principios se respetan, la moralidad se respeta y no vale cualquier cosa. Creo que ese es un poco el momento a partir del cual, como digo, Pedro empieza a cambiar su posición y a ir arrastrando a los militantes y a los votantes del PSOE a la actual situación. De todo esto, va a salir un líder de la extrema izquierda, que será Pedro Sánchez, no Rufián, no tengo ninguna duda.
P.- ¿Da por muerto al PSOE?
R.- No, incluyendo al Partido Socialista en esa extrema izquierda.
P.- ¿Qué futuro le augura a Pedro Sánchez?
R.- Judicialmente no va a haber nada. Otra cosa es que te guste, o no, que éticamente sea defendible. Los negocios de Begoña no son éticos, pero no son ilegales. En España nos hemos acostumbrado a judicializar la política y hay mucho juez que se deja politizar. Le deseo lo mejor para él y para su familia y espero que permita una transición suave hacia otro líder y hacia un partido socialista que recupere la senda de la socialdemocracia que tanto necesita este país.
