Más Madrid se remonta al año 1936 y registra ahora la marca Frente Popular
Gabriel Ortega blinda jurídicamente los nombres que quiere situar al frente de la recomposición de la izquierda

Mónica García en el acto del 21 de febrero sobre el futuro de Sumar. | EP
El secretario general de Más Madrid, Gabriel Ortega Sanz, ha solicitado ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) el registro de las denominaciones Frente Popular y Nuevo Frente Popular, después de haber registrado en diciembre el nombre de Nuevo Frente Amplio, en un movimiento que se produce en pleno debate sobre la recomposición del espacio político a la izquierda del PSOE.
Según consta en los expedientes oficiales, a los que ha accedido THE OBJECTIVE, la solicitud de la marca Frente Popular fue presentada el 5 de diciembre de 2025. Ese mismo día también se registró la marca Nuevo Frente Popular. Ambas superaron el examen formal el 24 de febrero de 2026, sin que se detectaran anterioridades relevantes, y fueron publicadas oficialmente el 3 de marzo, lo que abre el plazo de eventuales oposiciones. Por su parte, la denominación Nuevo Frente Amplio fue solicitada en diciembre del año pasado (el mismo día que las dos otras fichas) y se encuentra igualmente en tramitación dentro del mismo procedimiento registral.
Las denominaciones están registradas como marcas denominativas en la clase 45 de la Clasificación de Niza, que incluye la organización de reuniones políticas y actividades asociadas. No se trata de la inscripción de un partido en el Registro del Ministerio del Interior, pero sí de la reserva jurídica de los nombres para su uso en el ámbito político.
Pugna en la izquierda
Además, el registro anticipa un posible escenario de competencia interna por la denominación del eventual bloque. En un contexto en el que distintas fuerzas exploran fórmulas de convergencia, la reserva de la marca otorga una posición de ventaja en caso de que el nombre se convierta en eje de negociación. No es solo una cuestión simbólica: en campañas electorales, actos públicos o financiación asociada a la marca, la titularidad registral puede convertirse en un instrumento de presión dentro de la propia arquitectura de la coalición. Según el argot político, quien registra la marca suele «controlarla».
El movimiento se produce después de que Más Madrid defendiera públicamente la necesidad de articular un «frente amplio» que supere la fragmentación electoral del espacio progresista alternativo al PSOE. En las últimas semanas, la formación ha planteado abiertamente la construcción de una nueva plataforma que reordene el tablero a la izquierda socialista.
En paralelo, Izquierda Unida ha abierto el debate interno sobre la posibilidad de impulsar una nueva fórmula que sustituya o supere a Sumar, en un contexto de desgaste electoral y tensiones territoriales. La disputa no es solo programática: también es estratégica y nominal. IU, de hecho, también ha defendido hablar de «frente amplio» para el futuro de Sumar. Y el acto que se celebró entre todos los partidos de Sumar el pasado 21 de febrero tenía de lema: «Un paso al frente».
Frente Popular y Guerra Civil
La elección del término Frente Popular obliga a remontarse a 1936. El Frente Popular fue la coalición electoral constituida en enero de 1936 por partidos republicanos y de izquierda —entre ellos Izquierda Republicana, Unión Republicana, socialistas y el Partido Comunista de España— para concurrir unidos a las elecciones generales del 16 de febrero de ese año. La alianza obtuvo mayoría parlamentaria en un clima de elevada polarización política y social. Su programa incluía la amnistía para los condenados por la insurrección de octubre de 1934 y la reactivación de reformas paralizadas durante el bienio anterior.
Tras la victoria electoral, Manuel Azaña asumió la Presidencia de la República y se formó un nuevo Gobierno. Cinco meses después, el 17 y 18 de julio de 1936, se produjo el levantamiento militar que desembocó en la Guerra Civil española. El Frente Popular era entonces el bloque que sostenía al Gobierno de la Segunda República.
Desde ese momento, la denominación quedó asociada al último Ejecutivo republicano antes del conflicto. Durante la dictadura franquista, el término fue utilizado como etiqueta global para designar al bloque republicano. En democracia, la expresión ha permanecido en el ámbito historiográfico y académico, pero no había sido adoptada como marca política activa.
Rufían, IU, Más Madrid
Los registros de denominaciones se producen en un momento de presión creciente sobre el espacio a la izquierda del PSOE. El desgaste de Sumar, la fragmentación territorial y las advertencias públicas de dirigentes como Gabriel Rufián, que ha reclamado una recomposición clara y ha cuestionado la eficacia del actual esquema, han acelerado el debate sobre una nueva arquitectura política.
Izquierda Unida ha abierto la discusión sobre la conveniencia de superar la fórmula vigente y redefinir el proyecto común. En ese escenario, la titularidad registral de denominaciones como Frente Amplio o Frente Popular introduce un elemento concreto en la negociación: quien controla el nombre condiciona el marco bajo el que se articularía la eventual convergencia. Registrar previamente esas denominaciones sitúa a Más Madrid en una posición de ventaja dentro de una negociación en la que no solo está en juego el programa, sino el control del relato y la estructura del futuro bloque.

