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Política

El 'no a la guerra' de Sánchez aumenta el miedo en Sumar: «Nos deja sin espacio»

El partido afronta un momento delicado tras la salida de Yolanda Díaz, sin líder y en un limbo organizativo

El ‘no a la guerra’ de Sánchez aumenta el miedo en Sumar: «Nos deja sin espacio»

Yolanda Díaz en el Congreso. | EP

Lo último ha sido el «no a la guerra». Lo dijo Pedro Sánchez en su respuesta a Donald Trump después del choque por el uso de las bases de Rota y Morón. «Cuatro palabras: no a la guerra». Para Sumar, esa posición es una buena y una mala noticia a la vez. La buena es que consideran que así será más fácil gestionar las presiones que lleguen del lado de Podemos, y por ello no pueden dejar de aplaudir oficialmente al presidente del Gobierno. Pero los términos que emplea Sánchez preocupan a los integrantes de Sumar, porque entienden que los socialistas se están extralimitando y que el vacío de liderazgo tras la salida de Yolanda Díaz puede convertirse en un problema a la hora de trasladar sus mensajes a la opinión pública.

La salida de Yolanda Díaz y la decisión de Sánchez de enarbolar el «no a la guerra» tienen como efecto «dejar sin espacio» a Sumar, afirman miembros de coalición para describir cómo la posición adoptada por Sánchez quita a las formaciones de izquierda más radical uno de sus argumentos históricos. Es una «bandera» que, a lo largo de estos años, había sido más enarbolada por los representantes de la izquierda radical que los socialistas, y esa sustracción se está llevando a cabo en un momento de debilidad del espacio político de Sumar. 

La salida de Yolanda Díaz ha dejado a Sumar y sus socios en una especie de limbo. ¿En nombre de quién habla Yolanda Díaz cuando comenta la posición del Gobierno sobre Irán o cualquier otro asunto? La respuesta que dan en Sumar es elocuente: «En nombre de Yolanda Díaz, porque aunque mantenga influencia interna, no la puede transmitir fuera». La cuestión, explican, es que Díaz ya no puede hablar en nombre de la coalición de Sumar. Solo lo puede hacer en nombre del Gobierno, en calidad de vicepresidenta y ministra.

Limbo político

El jueves, por ejemplo, Díaz se alineó con el área socialista a la hora de defender el envío de una fragata española a Chipre para reforzar la seguridad (una decisión que Podemos ha criticado porque consideran que revela la hipocresía del Gobierno ante la crisis internacional). Para Díaz se trata de una actuación «estrictamente defensiva y en el marco de la Unión Europea». Pero la ministra de IU, Sira Rego, ha preferido subrayar que el Gobierno no puede ni debe apoyar «de ninguna manera» una acción militar ilegal.

Entonces, ¿quién habla en nombre de Sumar? Los partidos que integran Sumar han emprendido una fase de reconfiguración de la alianza. La decisión se anunció el pasado 21 de febrero, aunque era un secreto a voces que los socios habían transmitido a Díaz su exigencia de que se apartara. Ahora se trata de abordar una reestructuración tanto de la sigla de la coalición como de su líder. El problema es que si Sumar no acelera, los socialistas pueden tener la tentación de ganar más posiciones y atraer a parte de su electorado.  

La cuestión es que los socios de Sumar aseguran no tener prisa. Pero eso puede convertirse en un problema para todos aquellos (cuadros y simpatizantes) que esperan que sus dirigentes hablen claro y no pierdan peso en el debate político nacional. Podemos tiene una ventaja: sus dirigentes son conocidos y fácilmente identificables; los de Sumar, no. Si Ione Belarra, Irene Montero o Pablo Iglesias intervienen sobre la crisis internacional después del ataque a Irán, los votantes de la izquierda los identifican claramente con un partido y una propuesta electoral.

Presión interna

En el caso de Sumar, con Yolanda Díaz ya oficialmente fuera de las conversaciones para liderar la próxima alianza, los miembros de la coalición se están quedando sustancialmente sin referentes públicos. «Sumar se desangra», avisa un integrante de uno de los partidos que actúan en ese espacio. A la vez que añade que la salida de Yolanda Díaz y la propuesta lanzada por Rufián amenazan con romper en dos varias secciones de los partidos aliados de Sumar. El caso más evidente es el de Más Madrid, con Emilio Delgado enfrentado a Mónica García.

En Sumar sostienen que el mensaje lanzado el pasado miércoles por Sánchez «está colando» en su electorado. «Lo va a patrimonializar el PSOE». En otros sectores de la coalición cifran en 500.000 votantes que ya se han ido al PSOE, aunque no como efecto de las declaraciones del presidente, sino a lo largo de los últimos meses. De allí la exigencia de que Díaz asumiera que hacía falta un revulsivo para decretar algo parecido a «una nueva etapa».

El problema ahora son los tiempos. Las cúpulas de los partidos involucrados piden calma y paciencia para buscar a un candidato que sustituya a Yolanda Díaz. En el ámbito de militancia y cuadros, en cambio, presionan para resolver cuanto antes las dudas internas. El temor es que entre PSOE y Podemos se cierre una pinza en la que Sumar y sus aliados queden aniquilados o fuera de juego.

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