El PSOE reactiva a su electorado gracias a Irán: «Si sube Vox, el PP pierde Castilla y León»
El ‘no a la guerra’ empieza a funcionar en los trackings internos. Los socialistas detectan una subida de PSOE y Vox en detrimento del PP

Carlos Martínez y Pedro Sánchez.
El «no a la guerra» funciona, al menos en los trackings internos que le llegan al PSOE. Fuentes socialistas aseguran a THE OBJECTIVE que la tendencia demoscópica apunta a una subida de PSOE y Vox en la última semana, desde que EEUU inició su intervención en Irán y España se desmarcó de las posiciones mayoritarias en Europa para prestar soporte a Donald Trump. En estas encuestas internas, que no se podrán publicar desde el próximo lunes, los socialistas dicen haber detectado una ligera bajada del PP —consecuencia directa de la subida de Vox—, lo cual acercaría las posiciones entre los dos principales partidos del bipartidismo, que arrojaría un empate técnico entre PP y PSOE entre los 28 y los 30 escaños. «Mi sensación es que si Vox sigue subiendo, el PP puede perder las elecciones en Castilla y León», dice con esperanzas un dirigente del PSOE a este periódico.
Estas predicciones no se sustentan por ahora en los sondeos, donde los socialistas siguen en segunda posición a cierta distancia del PP. Pero, según las fuentes territoriales consultadas, la distancia entre PP y PSOE está dentro del margen de error, en torno al 3% del resultado que arrojan sus trackings. Ello, sumado a la tendencia al alza que han detectado por su oposición a una intervención en Irán por parte de EEUU, les permite ser optimistas sobre la posibilidad de optar a la primera fuerza en Castilla y León el próximo 15 de marzo.
«No es imposible, ya lo [hizo] en el 2019», cuando Luis Tudanca ganó las elecciones pero no consiguió gobernar, lo que permitió al popular Alfonso Fernández-Mañueco hacerse con la Junta gracias a un Gobierno de coalición con Ciudadanos. A siete días del final de la campaña electoral y ocho días para la cita con las urnas, la sensación predominante en el PSOE es que el viento sopla a su favor y los tambores de guerra, lejos de perjudicarles, les están beneficiando en una doble dirección: movilizando al electorado progresista y, en paralelo, al de Vox que no sufre erosión alguna —de momento— por el bloqueo político en Extremadura después de haber votado en contra de la investidura de María Guardiola en la Asamblea de Extremadura. Un estado de gracia electoral de los de Abascal, cuya repercusión directa es que frena la capacidad de crecimiento del PP y acerca posiciones entre los dos principales contendientes.
El PP: «Está muy ajustado»
En los trackings que manejan los populares, la ventaja del PP sobre el PSOE es el doble de la que auguran los socialistas, que se sitúan a cinco puntos porcentuales y entre cuatro y seis escaños de distancia. Llama la atención que, con un PP por encima del 35% de voto, Vox logre rozar el umbral psicológico del 20% de voto, aunque ello no se traduzca en un aumento considerable en escaños, ya que apenas subiría tres respecto a los 13 procuradores actuales. De esta forma, la suma de las derechas sobrepasaría el 55% de los votos, cerca del 60% que cosecharon PP y Vox en Extremadura, hasta ahora el mejor resultado del bloque de la derecha en los últimos comicios celebrados.
A diferencia de lo ocurrido en Extremadura, en Castilla y León no se registran sorpassos de Vox al PSOE en ninguna de las principales ciudades de la región. Lo máximo que alcanzan los de Santiago Abascal son empates a escaños con los socialistas en algunas plazas significativas como Salamanca ciudad. Ambos partidos admiten que la situación «está muy ajustada» y que la clave seguirá estando en los restos de las circunscripciones de mediano tamaño, en las que el último escaño podría bailar por menos de un millar de votos.
La pelea: Segovia, Soria y Valladolid
Los pronósticos de PP y PSOE también coinciden en que el PSOE puede ganar un escaño en Segovia y Soria (donde se lo arrebata a Soria YA) y perder uno en Burgos. En disputa está Valladolid. El PP podría perder uno en León y Salamanca. Respecto a los partidos localistas, que normalmente se benefician de la erosión de los grandes representantes del bipartidismo, en esta ocasión son los perjudicados por las buenas cifras que registran PP, PSOE y Vox. En una comunidad autónoma sin competencia a la izquierda, la Unión del Pueblo Leonés (UPL), Soria Ya y Por Ávila, que habitualmente recibían un trasvase de votos socialistas, ahora sufren el efecto de la estrategia atrapalotodo del PSOE para unificar el voto de la izquierda. Soria Ya baja dos escaños, de tres a uno; UPL se mantiene en tres procuradores, y Por Ávila aguanta en uno, con menos porcentaje de voto.
Con estas cifras encima de la mesa demoscópica de Ferraz, la estrategia de campaña, pasado el ecuador de la misma, es movilizar al máximo utilizando la baza del «no a la guerra». Así se repite en las consignas y argumentarios internos, de arriba a abajo en los cuadros del partido que reparten chapas contra la intervención en Irán y salpican sus intervenciones en plenos y mitines. Uno de los más significativos, y que multiplicará sus intervenciones en la próxima semana, es el del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien estuvo anoche en León junto al candidato socialista, Carlos Martínez. Como hiciera en la campaña de las generales del 2023, Zapatero dijo sentirse «orgulloso de la valentía y dignidad» de Pedro Sánchez, a quien señaló como «un referente de los demócratas y progresistas de todo el mundo» en defensa de la legalidad internacional y la paz. Zapatero intervendrá en más mitines la semana que viene en la recta final de una campaña que los socialistas confían en que está yendo de menos a más.
