El exilio cubano clama contra la falsa flotilla de la izquierda: «Es una coartada para el régimen»
Lamentan que se disfrace de ayuda humanitaria una ‘performance’ creada por las élites de la dictadura

Manifestación en Madrid a favor de la Democracia en Cuba. | Carlos Luján / EP / ContactoPhoto
El exilio cubano se ha mostrado especialmente crítico en las últimas horas contra los participantes del convoy Nuestra América, la nueva expedición hacia Cuba con la que la extrema izquierda pretende, tal y como adelantó THE OBJECTIVE, repetir la acción de la misión hacia Gaza bautizada como «Flotilla de la libertad».
En esta ocasión, los cubanos represaliados por la dictadura se han apresurado a lamentar lo que consideran «una coartada para el régimen». Este mismo jueves, casi al mismo tiempo que llegaban a la isla caribeña algunos de los participantes del convoy, exiliados y disidentes cubanos salieron a la calle para reclamar una intervención internacional que ponga fin de una vez por todas a más de seis décadas de opresión.
En Madrid, decenas de exiliados se manifestaron a las puertas de la sede del Parlamento Europeo en la capital para recordar la situación de extrema gravedad que vive el país y lamentar lo que consideran «un teatro organizado por la extrema izquierda para dar aire a un régimen en plena decadencia».
Fuentes del exilio cubano en España denuncian ante THE OBJECTIVE que el convoy «tiene poco de humanitario y mucho de propagandístico». Recuerdan que una de las principales patrocinadoras de este movimiento es Mariela Castro, hija de Raúl y sobrina del dictador Fidel. A ella se han sumado otros elementos de la extrema izquierda como la senadora y candidata presidencial colombiana Clara López Obregón o el senador chileno Daniel Núñez. En la nómina del convoy también aparecen el británico Jeremy Corbyn y la representación española a cargo del exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias. Todos llegaron en avión a La Habana, lo que da una idea de la performance que supone esta falsa flotilla.
«Cuba tiene cerradas las puertas a activistas de derechos humanos, medios internacionales y periodistas independientes y ahora disfrazan este movimiento de extrema izquierda como un gesto humanitario espontáneo. Nada más lejos de la realidad», añade la disidencia.
«Un insulto a quienes buscan el cambio»
El objetivo del convoy es, según los organizadores, hacer llegar un total de unas 20 toneladas de ayuda humanitaria en el marco de la crisis que sacude al país tras el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos desde principios de año y ante la escasez de hidrocarburos que experimenta la nación. «El convoy Nuestra América busca llevar alivio urgente al pueblo cubano», reza el manifiesto fundacional de los organizadores, oficialmente aplaudido por el régimen cubano.
Para los opositores cubanos, sin embargo, la realidad es bien distinta: «Esto es un insulto para quienes buscamos el cambio real y el final de la dictadura que asfixia el país». Recuerdan que la fecha elegida para la llegada oficial del convoy, el sábado 21 de marzo, coincide con una movilización organizada por el propio régimen cubano contra el Gobierno estadounidense. «Han organizado todo frente a la Embajada, muy cerca de la zona del malecón por la que debería entrar el convoy. No hay combustible para las ambulancias ni los hospitales, pero sí para acercar a la gente a La Habana a protestar contra los Estados Unidos», señalan.
Precisamente, en referencia a esta movilización, la propia Embajada de EEUU ha lanzado una alerta advirtiendo de las movilizaciones previstas junto a la llegada del convoy.
Entretanto, la situación real en Cuba sigue siendo insostenible para quienes viven el día a día en la isla. En las últimas horas, igual que desde hace meses, continúan sucediéndose los apagones prolongados, que agravan la situación y avivan las protestas en distintas provincias del país.
🔴Protesta ocurrida anoche en 10 de Octubre, La Habana, tras más de 20 horas sin electricidad pic.twitter.com/9Xx90XpwIr
— Mario J. Pentón (@MarioJPenton) March 20, 2026
Aunque algunos cubanos ven la ayuda con buenos ojos debido a la profunda crisis económica y de insumos en la isla, lo cierto es que desconfían de su destino final. Temen que, como suele ocurrir, los suministros no lleguen al pueblo de a pie, sino a los «barrigones», la élite dominante del régimen. «No nos fiamos de la falsa solidaridad política; la verdadera ayuda que necesita Cuba no son limosnas, sino cambios estructurales y libertad».
