Exdiputados regionales de Vox confirman que la falsificación de firmas es una práctica extendida
El partido de Santiago Abascal rubrica por sus miembros, como mínimo, en Andalucía, Baleares y Murcia

El presidente de Vox, Santiago Abascal (i), durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso. | EP
La falsificación de las firmas de sus diputados es una práctica extendida en Vox, según denuncian miembros y exmiembros del partido. Lo han denunciado José Ángel Antelo, exvicepresidente de la Región de Murcia, y Lourdes Méndez Monasterio, diputada nacional, en un audio publicado en exclusiva en THE OBJECTIVE, en el que esta última asegura a otro cargo que los asesores parlamentarios le han «falsificado la firma», y se pregunta, incrédula: «¿Esto cómo puede ser?». Lejos de tratarse de una anécdota, es una práctica que se habría producido al menos en la Asamblea de Murcia, el Congreso de los Diputados y los parlamentos de Andalucía y Baleares.
«En Andalucía usaban nuestras firmas sin autorización previa. Las colocaban o quitaban de las iniciativas según les convenía. Añadían las firmas de los cabecillas a casi todas nuestras iniciativas individuales. Los asesores iban de jefecillos, cegados por la ambición de aparecer en alguna lista y obtener un cargo electo gracias a papá Vox; no les importaba si algo de lo que hacían era delito o no. ¡Una locura!», ha denunciado Luz Belinda, exdiputada de Vox en el Parlamento andaluz. «Ídem», ha replicado Idoia Ribas, exportavoz del partido conservador en Baleares, evidenciando que hay más afectados.
Una persona afectada apunta que «es habitual que desde Madrid envíen documentos y los empleados del grupo registren con nuestra firma escaneada». «No hay problema, siempre y cuando avisen», abundan estas mismas fuentes, que añaden: «Pasó alguna vez y no le di importancia. Más allá de que las iniciativas eran de una calidad técnica muy deficiente. Pero no considero que eso sea ‘falsificar mi firma’, si previamente yo he accedido a que personal del grupo la estampe en documentos».
Pero depende de qué documentos se rubriquen. José Ángel Antelo, exlíder de Vox en Murcia, ha denunciado que el partido falsificó su firma para tramitar su cese como portavoz del grupo parlamentario en la Asamblea Regional. Fuentes conocedoras del funcionamiento del partido intuyen que «con la costumbre de estampar su firma en los documentos, procedieron igual en esta ocasión»: «No sé si es prepotencia o pocas luces».
El caso está ya judicializado, como adelantó Antelo, por cuanto podría tratarse de un doble delito de suplantación de identidad y falsedad documental. El partido ha negado que esto sea así, alegando que utilizó el certificado digital del propio Grupo Parlamentario, del que Antelo era representante legal en ese momento, y no una firma personal falsificada. Antelo ha reaccionado a la exclusiva de THE OBJECTIVE con sorpresa: «No doy crédito a que falsificar la firma de una persona (delito grave) sea un hábito para algunos». También ha aprovechado para pedir un congreso extraordinario, iniciativa de Iván Espinosa de los Monteros que cuenta ya con 2.300 adhesiones.
Audios críticos
Los críticos se consideran, en cierto modo, legitimados con los audios que ha venido publicando en exclusiva este medio, procedentes de Lourdes Méndez Monasterio, hermana de Kiko, asesor áulico de Santiago Abascal, y que evidencian el descontento interno con ciertas prácticas y posicionamientos que sus miembros no se atreven a expresar en público, pero que comentan recurrentemente en privado. En el primero, publicado hace tres semanas, la diputada se quejaba en una conversación de la «estructura vertical» de Vox: «Orden y mando, no se valora el trabajo, así es nuestro partido, nos guste o no nos guste».
En el segundo, criticaba la «misoginia» del partido, orillando a figuras con predicamento como Marga de la Pisa por Mireia Borrás, una «tía muñeca»: «Han descartado que las mujeres voten a Vox». También denunciaba que Vox ha abandonado la lucha en defensa de la vida y la familia para centrar su discurso en la inmigración: «En los 20 puntos [del programa electoral para] Europa no se ve el tema de la vida ni de la familia. Me han venido asociaciones a decir: ‘Lourdes, ¿seguís defendiendo esto?’. Milei habla de la vida; la tía esta, la de Italia, se hizo fuerte con la vida y la familia. Yo es que esto ya lo he vivido en el Partido Popular, y sé cuál es el derrotero de esto».
En el tercero y último, en el que relataba cómo el partido había falsificado su firma, una frase ha llamado la atención de los críticos: «Hay cosas que nos critican que estoy viendo que son verdad. Entonces, la deriva que está tomando el partido a nivel de trato personal no me gusta un pimiento». Esta deriva sería, en palabras de Méndez Monasterio, «despótica» y «tiránica»: «Para ellos [el control] es superior a poder infiltrarse en la sociedad». Justo lo que denuncian los críticos en público.
