El milagro de la empresa de las mordidas: multiplicó su caja 245 veces sin tener actividad
En un solo año, y sin tener empleados, pasó de una tesorería de 2.532 euros a otra de 621.679

Ilustración de Alejandra Svriz.
La contabilidad de Mediaciones Martínez, rebautizada en 2024 como Promociones Inmobiliarias Ku-ma, describe una sociedad sin estructura productiva que, en un corto periodo de tiempo, registró una entrada masiva de fondos sin que creciera su negocio. Se trata de la empresa que la Unidad Central Operativa (UCO) sitúa como pieza central en la canalización de pagos vinculados al denominado caso Leire, en el que aparecen la exmilitante socialista Leire Díez, el expresidente de la SEPI Fernando Martínez y el empresario Joseba Antxon Alonso.
Los datos, analizados por THE OBJECTIVE, proceden de los depósitos oficiales del Registro Mercantil correspondientes a los ejercicios 2023 y 2024. En ese intervalo, la empresa no incorporó empleados, no amplió su estructura ni desarrolló actividad productiva relevante. Sin embargo, su situación financiera dio un giro abrupto. El indicador más revelador es la tesorería. Al cierre de 2023, la sociedad declaraba 2.532 euros en caja y bancos; un año después, esa cifra ascendía a 621.679 euros. El incremento —619.147 euros— supone que la caja se multiplicó por 245 veces en un solo ejercicio.
Este salto resulta especialmente significativo porque no está respaldado por beneficios. En 2024, la empresa declaró una cifra de negocios de 177.500 euros, pero cerró el ejercicio con pérdidas de 27.216 euros. Es decir, pierde dinero operativamente, pero acumula una elevada liquidez. Desde un punto de vista contable, cuando la tesorería crece de forma tan intensa sin resultados positivos, el origen de los fondos no está en la actividad ordinaria.
Contabilidad bajo la lupa
El balance refuerza esta lectura. El activo total pasó de 506.587 euros en 2023 a 1.233.686 euros en 2024, un incremento del 143% en un solo año. Ese crecimiento no se explica por inversiones productivas. El inmovilizado material es residual y no existen inversiones inmobiliarias relevantes. El grueso del activo se concentra en tesorería y activos financieros, tanto a corto como a largo plazo, por un importe cercano a 500.000 euros.
La contrapartida de esa entrada de fondos aparece en el pasivo. La deuda a largo plazo se disparó desde 140.650 euros hasta 904.681 euros en el mismo periodo. De ese importe, 300.000 euros corresponden a deuda con entidades de crédito, mientras que más de 600.000 euros figuran como «otras deudas», sin identificación pública de los acreedores. La empresa reconoce, por tanto, que ha recibido financiación externa significativa, pero las cuentas no permiten conocer su procedencia ni su naturaleza exacta.
Alonso, Leire y Martínez
El perfil que dibujan estas cifras es claro desde el punto de vista mercantil: capital social mínimo (3.006 euros), ausencia total de empleados, predominio de activos financieros, fuerte acumulación de caja y endeudamiento opaco. Se trata de rasgos habituales en sociedades instrumentales, utilizadas para intermediar o canalizar flujos económicos, no para desarrollar una actividad empresarial ordinaria.
El análisis contable adquiere mayor relevancia al situarlo en su contexto judicial. Según la documentación incorporada al procedimiento y las referencias del informe de la UCO, Mediaciones Martínez transfirió 200.000 euros entre 2021 y 2023 a Servinabar, la sociedad vinculada a Joseba Antxon Alonso. Además, Sumelzo realizó pagos a esa misma empresa por importe de 12.100 euros en 2020, de acuerdo con documentación de Hacienda navarra. La naturaleza de estas transferencias forma parte de la investigación judicial en curso.
Mediaciones Martínez
El administrador único de Mediaciones Martínez, Carmelo Aznárez Pellicer, figura además como responsable de otra empresa que concurrió en UTE con Sumelzo para la obtención de un contrato público, lo que refuerza las conexiones empresariales entre las sociedades que hicieron pagos a Servinabar. No se trata de inferencias, sino de hechos mercantiles y administrativos documentados.
Tras ese periodo de transferencias y con la investigación ya en marcha, la sociedad cambió de denominación social y trasladó su domicilio a la calle Serrano, 76, 7º derecha, en Madrid. Ese inmueble ha sido identificado por THE OBJECTIVE como un nodo societario en el que coinciden empresas del entorno de Forestalia, sociedades vinculadas a los Sumelzo y vehículos empresariales relacionados con Antxon Alonso. Muchas de ellas comparten un patrón similar: capital reducido, ausencia de empleados y actividad mínima, pero movimientos financieros significativos.
Fondos sin negocio
Leído de forma aislada, el aumento de la tesorería podría interpretarse como una operación financiera puntual. Analizado en conjunto —pagos a una sociedad bajo investigación, salto abrupto de caja, endeudamiento no detallado y traslado al mismo epicentro societario—, el patrón contable adquiere coherencia interna. No prueba por sí mismo la comisión de un delito, pero sí describe el tipo de estructura empresarial que los investigadores sitúan en el centro del caso.
En términos estrictamente contables, las cuentas de Promociones Inmobiliarias Ku-ma, que presuntamente fue utilizada por Leire Díez, Martínez y Alonso para canalizar pagos, muestran dinero sin negocio. Una empresa que no produce, no emplea y no invierte, pero que concentra y mantiene importantes volúmenes de liquidez. Ese dato explica por qué esta sociedad se ha convertido en una de las piezas clave del foco investigador.

