Ábalos cierra la puerta a cualquier pacto con la Fiscalía tras la renuncia de su segundo abogado
El exministro fichó a Carlos Bautista en octubre con la intención de dar un giro a su estrategia procesal

José Luis Ábalos el pasado octubre en el Congreso. | Eduardo Parra (EP)
José Luis Ábalos pretendía dar un giro a su estrategia y pactar con la Fiscalía con el fichaje de Carlos Bautista. Esa posibilidad ha saltado por los aires tras la renuncia de este antiguo y experimentado fiscal. El despacho para el que trabaja, Chabaneix, notificó este miércoles al Tribunal Supremo que el letrado dejaba de representar al exministro. Al parecer, porque este dejó de pagar sus honorarios. Las fuentes jurídicas consultadas por THE OBJECTIVE apuntan a que la causa real estaría relacionada con los intereses del exdirigente socialista de no alterar el plan inicial, algo que ya ocurrió con su anterior abogado, José Aníbal Álvarez.
Ábalos contrató al exfiscal de la Audiencia Nacional Carlos Bautista en octubre tras despedir por «diferencias irreconciliables» al profesional que le había representado hasta entonces en el caso Koldo. Lo hizo apenas unos días antes de que debiera comparecer en el Supremo, aunque el juez Leopoldo Puente mantuvo la citación al considerar que el cese se hacía «en fraude de ley» y que buscaba retrasar los plazos del procedimiento.
El exministro decidió romper con José Aníbal Álvarez tras una discusión entre ambos, ya que el letrado pretendía que dejara su escaño en el Congreso para que el caso volviese a la Audiencia Nacional, lo que supondría ganar tiempo. Con el nuevo abogado, Ábalos se prestaba a colaborar con la Fiscalía, algo que valió a Víctor de Aldama para salir de prisión preventiva, situación en la que se encuentra el exministro desde el pasado 27 de noviembre. Pero no solo.
Ábalos y el espejo de Aldama
Tanto el Ministerio Público como las acusaciones populares han rebajado los años de prisión que piden para el comisionista por la adjudicación de las mascarillas, que llegará a juicio esta primavera. Coinciden en reclamar siete años de cárcel tras aplicar el atenuante de la colaboración. El ejemplo habría cundido en Ábalos, para el que solicitan entre 24 y 30 años de cárcel. Y eso sin contar con lo que pueda pasar con la pieza separada por el presunto cobro de comisiones a cambio de supuestos amaños en obras públicas, en la que también está investigado.
Ábalos se echó en brazos de Bautista para dar un impulso a su situación. Este experto en Derecho Penal Económico ejerció durante tres décadas como fiscal en la Audiencia Nacional, donde se mostró especialmente exigente con las concesiones de terceros grados a miembros de ETA. El letrado también se encargó del caso Faisán y los atentados del 11-M. Con el cambio, el exministro buscaba armar una estrategia que pasaba por colaborar con la justicia a cambio de ciertas concesiones.
El papel de Bautista en ese nuevo escenario se antojaba fundamental gracias a su bagaje y sus relaciones dentro del Ministerio Público. Las fuentes consultadas por este diario señalan que Ábalos habría recibido presiones para no colaborar con la Fiscalía y que ese escenario ha cambiado su idea. Estas mismas fuentes sostienen que sin la representación de Bautista las posibilidades de que el exministro llegue a algún tipo de pacto con el Ministerio Público son insignificantes. En primer lugar, porque se trataría del profesional indicado para lograr el encargo y, en segundo, porque el exdirigente socialista parece decidido a enterrar esa vía.
«De acuerdo con lo previsto en los apartados 1 y 2 del artículo 50 del Estatuto General de la Abogacía Española, aprobado por Real Decreto 135/2021, de 2 de marzo, renuncia a la defensa letrada de D. José Luis Ábalos Meco. Con el fin de no generar indefensión, solicita se paralicen los plazos procesales pendientes. Dicha renuncia le ha sido debidamente comunicada al cliente mediante visita al centro y escrito que se adjunta», reza la comunicación de Bautista al Supremo. El entorno del exministro explica que la causa de la renuncia son los impagos en los que habría incurrido.
La renuncia de Bautista
Ábalos continúa siendo diputado, pero el Congreso le retiró hace un mes el voto y el sueldo tras confirmarse su procesamiento. El exdirigente socialista siempre ha defendido que sin esos emolumentos carecía de dinero para pagar su defensa y que tampoco disponía de patrimonio fuera de España, como apuntan los investigadores. Chabaneix dio un ultimátum al exdirigente socialista que vencía el pasado 31 de diciembre, pero tampoco abonó la cantidad adeudada. El despacho descarta que detrás de la decisión exista una estrategia par dilatar el procedimiento.
A pesar de su renuncia, todo apunta a que Bautista deberá continuar con la representación legal de Ábalos hasta que este encuentre un nuevo abogado. De hecho, el próximo 15 de enero hay programada una vista en la Sala de lo Penal del Supremo para valorar los recursos del exministro y de Koldo García sobre la decisión del juez de enviarles a prisión provisional. El escrito de defensa, firmado por Bautista, pide que se exonere a su cliente por la adjudicación de mascarillas al inicio de la pandemia, al entender que el proceso se realizó desde la legalidad.
Tres varapalos
Puente envió a juicio a Ábalos y Koldo García el pasado 11 de diciembre acusados de integración en una organización criminal, cohecho continuado, tráfico de influencias, malversación, falsedad documental, prevaricación y uso o aprovechamiento de información privilegiada. El juez considera que, tras la toma de posesión del exministro, este, su asesor y Aldama «se concertaron» para aprovechar esa circunstancia «y la natural influencia que este proyectaba, para beneficiarse económicamente de la adjudicación de contratos (…) así como para aprovechar en su beneficio económico cuantas oportunidades se les pudieran presentar».
El magistrado considera que Aldama era el encargado de «la localización de las empresas o particulares que estuvieran dispuestas a satisfacer los pagos correspondientes para contactar o contratar con la Administración, obteniendo por ello un beneficio económico para sí». De Koldo García señala que, aprovechando su condición de asesor y la confianza de Ábalos, «se encargaba de realizar las gestiones ordinarias oportunas que, en cada caso, resultaran precisas; reservándose la intervención personal del ministro para cuando su firma o su directa influencia fueran indispensables».
La decisión llegó con ambos exdirigentes públicos en la cárcel. Puente decidió enviarlos a prisión al advertir un riesgo «extremo» de fuga. La Fiscalía Anticorrupción y las acusaciones populares habían solicitado prisión incondicional para ambos al considerar que podían evadir a la justicia ante la cercanía del juicio. El nuevo año tampoco ha empezado bien para Ábalos, que este miércoles ha cosechado tres varapalos. Además de renunciar su abogado, el Supremo rechazó que un jurado popular le enjuicie y que comparezca en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado por «la singular premura» en la solicitud del PP.
