La doctora Pinto asegura que López Madrid le confesó que había contratado a Villarejo
La dermatóloga sostuvo que se vio «obligada» a mantener una relación de comunicaciones con el empresario

La abogada de la doctora Elisa Pinto Ana María Vázquez de Prada. | Fernando Sánchez (Europa Press / ContactoPhoto)
La dermatóloga Elisa Pinto declaró este miércoles, 14 de enero, como testigo ante la Audiencia Nacional en el procedimiento en el que se juzga al empresario Javier López Madrid, al comisario jubilado José Manuel Villarejo y al socio de este último, Rafael Redondo, por un presunto delito de cohecho relacionado con la supuesta contratación de Villarejo en el contexto del conflicto entre Pinto y López Madrid.
En esta pieza, la acusación es ejercida por la representación legal de la doctora Pinto en calidad de acusación popular, mientras que la Fiscalía no formula acusación. El objeto del procedimiento está delimitado a la eventual contratación de Villarejo y su posible encaje penal como cohecho. Los hechos relativos a presuntos episodios de hostigamiento, amenazas y agresiones contra la dermatóloga se dirimen en un procedimiento distinto, que será juzgado en el Juzgado de lo Penal número 10 de Madrid y cuya vista está prevista para el próximo mes de febrero.
Este proceso tiene su origen en la denuncia presentada por Pinto en el Juzgado de Instrucción número 39 de Madrid, que, tras la fase de investigación, dio lugar a la apertura de la presente causa. En paralelo, López Madrid interpuso una denuncia contra la doctora Pinto por presunto acoso en el Juzgado número 26, procedimiento que fue sobreseído mediante sentencia firme dictada por la Audiencia Provincial de Madrid en marzo de 2024.
Durante su declaración, Pinto sostuvo que se vio «obligada» a mantener una relación de comunicaciones con López Madrid que afirmó no desear, a través de llamadas telefónicas, mensajes y visitas personales. En relación con el papel que atribuye a Villarejo, la testigo declaró que, en una de esas comunicaciones, López Madrid le aseguró haber contratado a un comisario llamado Villarejo, al que describió como «experto en hacer coartadas» y capaz de lograr que «cualquier denuncia que yo le pusiera quedase sepultada».
Según el testimonio de la dermatóloga, López Madrid le trasladó también que Villarejo era «experto en poner en su sitio “a las chulas” como yo».
Pinto explicó que evitó denunciar inicialmente por miedo a las consecuencias personales y profesionales, al considerar que López Madrid «tenía el poder» y contactos en su entorno laboral, dado que, según afirmó, era amigo de pacientes que acudían a su consulta. Preguntada por el abogado de Villarejo sobre si grabó alguna de las llamadas, respondió que no lo hizo. «Yo me dedico a la medicina, a llevar una vida tranquila, no hago negocios, no tengo complicaciones vitales y sigo sin grabar a nadie. Igual es una mala costumbre, pero no grabo a la gente», afirmó ante el tribunal.
La doctora se refirió también a una visita a su consulta en la que, según su versión, López Madrid acudió acompañado por Rafael Redondo para pedirle que cesaran unas llamadas que él le atribuía. Describió ese encuentro como intimidatorio y aseguró que, pese a encontrarse en lo que consideraba su «zona de seguridad», «mandaba él».
Tras esa reunión, situó un agravamiento de la situación, con llamadas que, según su testimonio, pasaron a incluir amenazas dirigidas contra ella y sus hijos. Pinto relató que presentó una primera denuncia en enero en la comisaría de Chamartín, a la que siguieron otras hasta sumar un total de quince. Después de sufrir dos agresiones con arma blanca en enero y abril de 2014, acudió a la Guardia Civil.
En su declaración, la dermatóloga describió un sentimiento de «absoluta indefensión» por la falta de actuación ante sus denuncias. «Estaba ocurriendo de todo, a mí, a mis amigos, a mi familia, y nadie estaba investigando nada», afirmó. Según explicó, esta situación ha tenido hasta hoy un profundo impacto en su vida personal y profesional.
