Zapatero pierde el control del 'caso Plus Ultra': la Policía halla documentos comprometedores
Anticorrupción y la juez han decidido que los investigadores de la UDEF les reporten directamente a ellos

José Luis Rodríguez Zapatero. | Ilustración de Alejandra Svriz
José Luis Rodríguez Zapatero ha dejado de tener la investigación judicial sobre el rescate de Plus Ultra bajo control. La Fiscalía Anticorrupción y la juez Esperanza Collazos han decidido cortar el circuito interno de información dentro de la Policía Nacional y ordenar que los investigadores de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) informen directamente al Ministerio Público y al juzgado, sin pasar por sus superiores jerárquicos. Una decisión excepcional, adoptada tras la exclusiva publicada por THE OBJECTIVE sobre la existencia de una «explosión controlada» en el caso, que tiene como objetivo evitar filtraciones y blindar unas diligencias que permanecen bajo estricto secreto de sumario. «Esta decisión se ha tomado gracias a la información publicada, de ahí la importancia del periodismo para realizar denuncias sin sufrir represalias, de lo contrario la investigación habría terminado en aguas de borrajas», señala una fuente policial a este periódico.
La consecuencia inmediata de este movimiento es clara: el comisario Segundo Martínez, hombre de la máxima confianza del expresidente y señalado por distintas fuentes policiales como el responsable de supervisar y modular las investigaciones sensibles que afectan a su entorno, ha quedado al margen de la causa. Y con él, Zapatero. Según ha podido saber en exclusiva THE OBJECTIVE, el exjefe del Ejecutivo desconoce en estos momentos qué líneas concretas se están investigando, qué documentación obra ya en poder de los agentes y hasta qué punto los registros practicados por la Policía el pasado 11 de diciembre pueden comprometerle directa o indirectamente.
Nerviosismo por la documentación incautada
Este cambio ha generado un evidente nerviosismo entre los investigados. Durante los registros practicados el 11 de diciembre en la sede de Plus Ultra y en otros domicilios y despachos vinculados a la trama, la Policía se incautó de abundante documentación comprometedora. Zapatero sigue con especial inquietud el análisis de esos documentos. El expresidente teme que alguno de ellos le señale, ya sea de forma directa o a través de intermediarios, en las gestiones que desembocaron en el rescate de 53 millones de euros concedido a la aerolínea en 2021 a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (Fasee), gestionado por la SEPI. Pero, a diferencia de fases anteriores, Zapatero carece ahora de información fiable sobre el contenido exacto de las diligencias, un escenario inédito para alguien que, según fuentes policiales, había demostrado durante años una notable capacidad para anticiparse a los movimientos judiciales.
Otro de los factores que ha disparado la preocupación en el entorno del expresidente es la decisión de la juez Collazos de prorrogar el secreto de las actuaciones, a pesar de que los investigados ya han declarado en sede judicial. Se trata de una medida poco habitual que, según juristas consultados, suele adoptarse cuando el juzgado considera que quedan diligencias sensibles por practicar o cuando la revelación del contenido del sumario podría frustrar nuevas líneas de investigación. La prórroga refuerza la tesis de que la causa está lejos de cerrarse y de que los investigadores manejan hipótesis que aún no han aflorado públicamente.
Cortar el flujo de información
La orden de Anticorrupción y de la magistrada Collazos, que publicó Vozpópuli, supone una ruptura deliberada con el funcionamiento habitual de la cadena de mando policial. Hasta ahora, los informes de la UDEF seguían un recorrido perfectamente definido: ascendían a sus superiores directos, pasaban por la Comisaría General de Policía Judicial y llegaban finalmente a la cúpula operativa del cuerpo. Un circuito que, según fuentes tanto de la Guardia Civil como de la propia Policía Nacional, permitía conocer con antelación el estado de las investigaciones y, en determinados casos, condicionar su desarrollo.
Ese esquema ha quedado en suspenso en el caso Plus Ultra. Los investigadores han recibido instrucciones expresas de no compartir avances, indicios ni documentación con ningún mando intermedio. Solo la Fiscalía Anticorrupción y el juzgado instructor reciben ya información actualizada. La decisión responde, según las fuentes consultadas, al temor fundado de que haya nuevas fugas de información a los investigados.
Una causa que vuelve a crecer
La reapertura del caso Plus Ultra por parte del Juzgado de Instrucción número 15 de Madrid —el mismo que se vio obligado a archivar en enero de 2023 por un error en la prórroga— se produjo tras la aparición de nueva documentación y nuevos indicios que justificaban la práctica de diligencias adicionales. Desde entonces, la investigación ha avanzado con rapidez: registros, detenciones, análisis forense de dispositivos y ahora un cierre casi hermético de la información.
La UDEF investiga un presunto delito de blanqueo de capitales vinculado al rescate público de la aerolínea, así como posibles comisiones encubiertas por la mediación política que permitió a Plus Ultra ser considerada empresa estratégica pese a su peso marginal en el tráfico aéreo español. En ese contexto, Julio Martínez Martínez —empresario detenido y señalado como presunto testaferro de Zapatero— ocupa un lugar central.
Zapatero, a ciegas
Desde la detención de Martínez, Zapatero ha optado por el contacto cero con el presunto testaferro. Pero, a diferencia de otras ocasiones, esa estrategia defensiva se ve ahora acompañada de un elemento nuevo: la falta de información. El expresidente no sabe qué documentos han aparecido, qué comunicaciones han sido recuperadas ni qué conclusiones preliminares manejan los investigadores.
Para las fuentes policiales consultadas, ese es el dato más relevante del momento procesal: Zapatero ya no controla los tiempos ni el contenido de la investigación. Y eso, en una causa que amenaza con seguir creciendo, supone un cambio de escenario que tiene consecuencias imprevisibles.
