El exentrenador del Varea acusado de abusos prometía mejoras deportivas a sus víctimas
Les aseguraba que «si confiaban en él en el ámbito privado, confiaría él en el campo», ofreciendo contratos con Osasuna

Primer día de juicio contra el extrenador del Varea. | EP
Una inspectora de la Policía Nacional, presente en las tomas de declaraciones de varios testigos, ha asegurado que G.S.L., exentrenador del Varea acusado de diferentes delitos de abuso sexual a menores y al que le solicitan 47 años de cárcel, «siempre repetía el mismo ‘modus operandi’». «Se dirigía con las mismas frases para hablar de los genitales de los menores; en todos solía decirles que borrasen las conversaciones y que no se lo contaran a sus padres».
Además, les aseguraba que «si confiaban en él en el ámbito privado luego confiaría él en el campo», ofrecía contratos con el Osasuna y hasta algún menor viajó con él alguna vez a Pamplona y le ofreció ir a un hostal «para descansar». «Ir al Osasuna para un menor de 15 años era muy importante», ha indicado.
Afirmaciones que también han corroborado otros agentes que han declarado este martes en la primera sesión del juicio contra el exentrenador del Varea que se prolongará hasta mañana. Estos profesionales, que auxiliaron a la inspectora en el atestado, explican que, según las pruebas, «el acusado se acercaba a los menores a través de redes sociales, les hacía partícipes de su confianza, les daba protagonismo, captaba su atención y finalmente les decía que borrara los mensajes porque eran muy comprometidos».
«Básicamente -afirma uno de ellos- lo que utilizaba con los menores era el mundo del fútbol, al ser ojeador del Osasuna, se iba ganando su confianza para conseguir un encuentro dentro de su entorno dominante». En este punto, sentencia: «Utilizaba todas las armas que tuviera a su alcance para conseguir encuentros».
Explica a la sala por qué habla de actitud dominante ya que, como ha dicho, «el mero hecho de que un menor de 15 años entre en un domicilio que no es el suyo, que es el de la víctima, que el acusado cierre con llave, que lo meta en una camilla a oscuras y desnudo… es bastante dominante».
«Los mensajes no eran de broma»
Por su parte, la instructora de la Policía Nacional, en su valoración de las diligencias, considera que esos mensajes «viendo la diferencia de edad entre el acusado y las víctimas y el calibre de las conversaciones, no eran de broma. No me lo ha parecido en ningún momento».
A preguntas de la defensa, la Policía Nacional -presente en la detención del acusado- recuerda que ese momento se produjo en carretera, «en un momento seguro que nosotros supiéramos que el acusado pudiese llevar su teléfono móvil encima. Se le paró el coche y se le detuvo».
En ese momento, explica, «me hice cargo del IPAD y del móvil y se llevó a sede judicial. Se guardó el móvil bajo llave y después se envió en un sobre cerrado para que se pudiera investigar». El detenido, afirma, no puso pegas en ningún momento para entregar su móvil. Una vez analizado el teléfono móvil «se llamó a todos los testigos a declarar en comisaría» y, en algunas de esas declaraciones, los propios menores les fueron diciendo a otros posibles perjudicados.
«Manipulación del teléfono móvil»
Precisamente ese teléfono móvil es el que el abogado de la defensa asegura que está «manipulado». Por ello, y como considera que el dispositivo móvil es la principal prueba en la que «se basa toda la acusación», ha solicitado ante el juez que se admita un informe que establecía que el dispositivo «había sido clonado». La sala, en vista de la posibilidad de disponer del perito informante en el día de mañana, admitirá la prueba para su desarrollo.
Por su parte, un agente que analizó los dispositivos móviles de la víctima afirma que en su interior el programa detectó «decenas de fotos de menores».
Los hechos
Este martes ha comenzado en la Audiencia Provincial de La Rioja el juicio contra el exentrenador del Varea, G. .S. L., mayor de edad y sin antecedentes penales antes de los hechos, por abusar de la confianza de hasta 8 menores y cometer delitos de abuso sexual a menores de 16 años continuado, pornografía infantil, acoso y descubrimiento de secretos de hasta 8 menores.
El acusado, según el escrito del Fiscal, mantenía con la mayoría de ellos conversaciones, generalmente a través de la aplicación Whatsapp, en las que se refería al pene de los menores con las palabras «bestia», «ídolo» y «hermano menor» y diciéndoles, sabedor de la ilicitud de sus actos, que confiaran en él, que borraran las conversaciones que mantenía con ellos y que no contaran nada a otras personas.
El acusado se fue ganando la confianza de uno de los menores de dieciséis años, al que entrenó durante unas tres semanas en la temporada 2021-2022, continuando después la relación con él por WhatsApp y diciéndole que le facilitaría entrar en categorías de fútbol superior.
En algunas conversaciones, el acusado solicitaba al menor reunirse en privado y hacía referencias al sexo y al acto sexual, insistiendo al menor en que eran conversaciones privadas, pidiéndole que no se lo dijera a sus padres y que borrara los mensajes. En el juicio se están tomando medidas de protección a las víctimas.
