Ábalos se sincera ante el juez: «He tenido muchísimas oportunidades de fugarme»
THE OBJECTIVE accede a la declaración donde el exministro intenta evitar su ingreso en prisión preventiva
José Luis Ábalos reconoció en el Tribunal Supremo que tuvo «muchísimas oportunidades» de fugarse. En las declaraciones a las que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, el exministro de Transportes realizó esa confesión al juez Leopoldo Puente el pasado 27 de noviembre para evitar su ingreso provisional en prisión, aunque sin éxito. El magistrado le mandó a la cárcel junto a su antiguo asesor Koldo García al considerar que existía un riesgo «extremo» de que pudieran sustraerse a la acción de la justicia. Especialmente, cuando el juicio de las mascarillas iba a celebrarse «en apenas unos meses». De momento sigue sin fecha.
«Si yo hubiese querido fugarme, he tenido muchísimas oportunidades para ello. Pero señoría, usted sabe que no le he pedido ni un solo permiso para salir de España. Ni para disfrutar de unas vacaciones con mis hijos, a los que se las he negado, precisamente para no tener que pedir ningún permiso», alegó Ábalos ante el juez. Las acusaciones populares pedían desde febrero que le enviara a prisión preventiva, aunque entonces Puente lo consideró excesivo y acordó comparencias periódicas, retirarle el pasaporte y la prohibición de salir de España.
Todo cambió ese 27 de noviembre, cuando la Fiscalía Anticorrupción se sumó a la petición de prisión provisional. Aún así, Ábalos trató de evitarlo por todos los medios. «Estoy todas las semanas en el Congreso de los Diputados claramente identificable. Y cuando no, vivo en la práctica un arresto domiciliario en casa, de donde no salgo porque tengo presencia mediática día y noche, con una actuación que parece parapolicial de vigilancia», afirmó el exministro.
La segunda residencia de Ábalos
«No tengo dónde ir. No tengo segunda residencia ni siquiera en España, cómo la voy a tener en el extranjero», esgrimió Ábalos. Un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil descubrió que poseería varios inmuebles, algunas de ellos en Colombia y Perú, extremo que negó el exdirigente socialista.
Abalos defiende ante el magistrado que ha presentado «muchísima documentación, a veces incluso adelantándome a acusaciones». «Se llega a decir que tengo un chalé en Colombia. Me encuentro en una situación de juicio preventivo, con una pena anticipada, cuando ni siquiera han cruzado la información». El exministro también se quejó de que los investigadores «tienen toda la información sobre mi persona, cómo vivo, cómo gasto, de todo. Se conoce todo de mi vida».
Koldo García se mostró en la misma dirección que Ábalos. El antiguo asesor ministerial trató de convencer al magistrado de que no tenía la intención de fugarse antes del juicio. «Le pido que entienda un poco que todos tenemos derecho a aprender día a día y poco a poco, y lo único que le puedo decir, señor juez, es que no me voy a ir a ninguna parte», alegó en su favor.
Las alegaciones de ambos investigados tuvieron poco predicamento ante el juez. Puente señaló que en la causa constan «indicios bastantes» de que Ábalos «ha podido recibir y manejar importantes cantidades de dinero en metálico, al punto que durante varios años no precisó realizar egreso alguno de sus cuentas bancarias, lo que permite inferir razonablemente que pudiera disponer de recursos económicos bastantes para emprender y sostener la fuga. Y, desde luego, resultan más que evidentes los contactos internacionales de los que dispone».
Juicio de las mascarillas
Puente abrió juicio oral contra Ábalos, Koldo García y el empresario Víctor de Aldama por el caso mascarillas el pasado 11 de diciembre. Están acusados de integración en organización criminal, cohecho continuado, tráfico de influencias, malversación, falsedad documental, prevaricación y uso o aprovechamiento de información privilegiada. La Fiscalía solicita 24 años de cárcel para el exministro y 19 y medio para su antigua mano derecha. Las acusaciones populares elevan la petición a 30 años, mientras que para Aldama reducen la cifra a siete años al aplicarle un atenuante por colaboración.
En su escrito de acusación, el fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, explicaba que Koldo García fue el «alter ego» de Ábalos y por eso «se sobreentedía» que era el «fiel transmisor de las decisiones y los deseos» del entonces ministro. Anticorrupción le señala como el «testaferro» de su superior en las actividades delictivas que acometieron «al amparo de sus cargos con la colaboración, entre otros», de Aldama.
El magistrado sostiene que los tres «se concertaron, muy poco después» de que Ábalos tomara posesión como ministro en junio de 2018 para «beneficiarse económicamente de la adjudicación de contratos que pudieran realizarse en el ámbito de la Administración Pública». Puente considera acreditado que Aldama tuvo «información previa y privilegiada» sobre la necesidad de la urgencia sanitaria, lo que le permitió «articular una oferta» para asegurarse el negocio.
La trama habría compensado a Ábalos a través de varias vías: un piso propiedad de Aldama en el Paseo de la Castellana cuya compra no llegó a ejercitarse; la cesión de un chalé en la urbanización La Alcaidesa (Cádiz) durante el verano de 2021 para que el exministro fuese con su familia de vacaciones y otro en Marbella o el alquiler de un inmueble para su pareja Jésica Rodríguez durante casi tres años (acumulando un total de 82.298 euros). Los investigadores también han acreditado que el comisionista entregó unos 10.000 euros en efectivo entre octubre de 2019 y julio de 2022 a Koldo García.

