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Tribunales

Las 'sobrinas' del exministro Ábalos provocan amnesia colectiva en el Supremo

La segunda jornada del juicio al exministro se resume en frases como «no recuerdo», «no lo sé» o «no me consta»

Las ‘sobrinas’ del exministro Ábalos provocan amnesia colectiva en el Supremo

Claudia Montes y José Luis Ábalos. | TO

No lo recuerdo, no me consta, no se lo podría decir. La segunda jornada del juicio del caso Ábalos en el Tribunal Supremo bien se podría resumir como un episodio colectivo de amnesia administrativa. Por la sala pasaron este jueves ocho testigos pertenecientes a las estructuras de dirección de ADIF, Ineco, Tragsatec y Logirail, las empresas públicas que tuvieron en plantilla a las mujeres vinculadas al exministro de Transportes. El hilo conductor de sus declaraciones es que ninguno detectó ninguna irregularidad en la contratación o en el desarrollo laboral de Jésica Rodríguez o Claudia Montes. Sólo uno de los testigos confesó iniciar un expediente administrativo a ‘Miss Asturias‘ tras detectar que llevaba ocho días sin trabajar. Tras ello, fue apartado de su puesto y el expediente guardado en un cajón.

La más reveladora de las intervenciones fue la de la propia Claudia Montes, que definió como «virtual» su relación con Ábalos. Tanto el exministro como su asesor, Koldo García —los hombres que movieron hilos presuntamente en la administración de Transportes para encajar laboralmente a su ‘sobrina’—, escucharon su declaración entre risas continuas y comentarios por lo bajo. Especialmente cuando Montes aseguró que en ocasiones acudía a su puesto de trabajo a leer libros que cogía de la biblioteca de Oviedo. Pero que «trataban sobre trenes», por lo que consideraba que estaba formándose.

El grueso de la jornada de este miércoles transcurrió entre informes técnicos y declaraciones de responsables de las empresas públicas involucradas en el fichaje de las ‘sobrinas’ del exministro, una expresión que se utilizó decenas de veces a lo largo del día. La conclusión: nadie vio nada ni recuerda nada. Amnesia administrativa.

Amparo Monterrey Sánchez, secretaria general de Ineco, apuntó que «no consta que hubiese alguna incidencia ni ninguna sospecha de que no prestaba sus servicios» al hablar de Jésica. Tampoco la jefa de proyecto de Jésica en Tragsatec, María Dolores Tapia, la persona para la que supuestamente trabajaba la joven odontóloga, vio nada extraño en su desempeño. Porque en realidad, dijo, ella trabajaba para Joseba, el hermano de Koldo García.

«A mí me consta que trabajaba», ha asegurado el ex director general de Logirail, Óscar Gómez Barbero, quien minutos antes había apuntado que Miss Asturias había dejado de acudir a su puesto por sus quejas sobre la ubicación de su mesa de trabajo. Reconoció haber hablado varias veces con Montes, pero no recordar que nadie le pidiese solucionar el entuerto que traía por la calle de la amargura al entonces ministro y su asesor, hasta el punto que llegaron a cambiar la entrada en su agenda del móvil para denominar a la mujer «Loca Asturias». Según Gómez, que dirigía a 500 empleados, fue él personalmente quien decidió solucionar las quejas de Montes porque su trabajo era «muy relevante».

El que fuera mano derecha de Pardo de Vera en ADIF, Ignacio Zaldívar, tampoco recuerda haber hablado de la ‘sobrina’ del ministro cuando trató con Ineco su fichaje o su renovación por Tragsatec. Eso sí, reconoció que era una trabajadora «especial», al menos para él, puesto que se le había encomendado su bienestar laboral. Cuando se le acabaron los dos años en Ineco, según dijo Zaldívar ante el tribunal, él habló con Pardo de Vera sobre su posible recolocación en Tragsatec porque no querían «perder el know-how» de la joven. El «saber hacer», en castellano, de una mujer que ha reconocido no haber hecho «nada». Pero de enchufarla, no sabe o no recuerda.

Con la segunda jornada del juicio se cierra un bloque importante, el que apuntala el presunto delito de malversación y tráfico de influencias que habrían cometido Ábalos y el consejero de Renfe Koldo García al colocar a las mujeres del exministro. Pero en la tercera llega un plato fuerte para el devenir del caso: la sombra de financiación irregular del PSOE.

Lo hace de la mano de Carmen Pano, la mujer que desveló en THE OBJECTIVE haber llevado 90.000 euros en billetes, en una bolsa de cartón, a Ferraz, cuartel general del PSOE. El mismo sitio del que salían los sobres con efectivo que Joseba García, hermano de Koldo, dijo haber recogido en nombre del exministro y su asesor de cabecera.


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