Corte Penal Internacional

¿Qué precio tiene la infancia perdida de un niño soldado?

¿Qué precio tiene la infancia perdida de un niño soldado?

Según Luc Walleyn, el abogado que defiende a los que un día fueron niños soldado captados por Lubanga, las víctimas están empezando a “cansarse ​​de esta batalla”. Según recoge la agencia AFP, Walleyn se refiere a esta deuda moral aún por resolver ante el Tribunal de la Haya con las siguientes palabras: “Existen ciertos daños que no pueden ser calculados. ¿Cómo se calcula una juventud perdida?, ¿qué precio tiene?, ¿un millón, medio millón de euros, cinco mil, mil euros?”. Transferido a la CPI en 2006, Lubanga fue declarado culpable seis años después de secuestrar a niños de tan sólo 11 años para unirse a la lucha de la Unión de Patriotas Congoleños, responsable de perpetrar matanzas civiles en Ituri que acabaron con las vidas de más de 800 personas. El largo proceso de tratar de identificar a las víctimas que fueron obligadas a participar en las acciones violentas ha dado lugar a un trauma aún mayor, ya que los ex niños soldados se han visto forzados a repetir “una y otra vez lo que les pasó”, ha declarado el abogado. Los expertos coinciden en que para muchos el aislamiento social y la estigmatización es parte cotidiana de los menores, muchos han contemplado el suicidio y las niñas que volvieron embarazadas fueron rechazadas en sus comunidades. Algunas estimaciones señalan que hasta 3.000 niños fueron reclutados como soldador para la milicia de Lubanga en el momento de los crímenes.

Nueve años de cárcel para el yihadista que destruyó los mausoleos de Tombuctú

Nueve años de cárcel para el yihadista que destruyó los mausoleos de Tombuctú

Esa asunción de culpabilidad le ha servido como atenuante, según la sentencia leída este martes por el juez Raúl Cano Pangalangan, al término de la cual el propio Ahmad al Faqi al Mahdi lamentó el daño ocasionado “a mi comunidad en Tombuctú y a mi país”. Además, el tribunal ha tenido en cuenta que el yihadista había actuado obedeciendo órdenes del grupo terrorista Ansar al Din, de destruir monumentos considerados Patrimonio de la Humanidad, para causar el mayor daño posible a la comunidad internacional.

Un yihadista se declara culpable de destruir mausoleos en Tombuctú

Un yihadista se declara culpable de destruir mausoleos en Tombuctú

Mahdi, junto con un grupo de radicales, destruyó en 2012 unos 16 mausoleos en Tombuctú que albergaban las tumbas de grandes pensadores de la ciudad y que formaban parte de la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. “Pido su perdón y pido que me consideren como un hijo que erró el camino”, añadió. Se trata del primer acusado de crímenes de guerra por la destrucción de bienes Patrimonio de la Humanidad y también el primer acusado de la historia del tribunal, un penal internacional permanente que juzga crímenes de genocidio de guerra y de lesa humanidad, en reconocer sus cargo, marcando de esta forma un hito. Por su parte, el presidente de la cámara de primera instancia del alto tribunal internacional ha recordado a Al Mahdi que, en caso de ser declarado culpable, se le podría imponer una pena de hasta 30 años de prisión.

El hijo de Gaddafi queda en libertad tras haber sido anulada su pena de muerte

El hijo de Gaddafi queda en libertad tras haber sido anulada su pena de muerte

Su abogado, Karim Khan QC, ha confirmado que la pena ha sido anulada por orden del nuevo Gobierno Central de Libia, un ejecutivo respaldado por la ONU que había prometido la amnistía. Tras la sentencia, el hijo de Gaddafi ha sido liberado y según su abogado, se encuentra en el país sano y salvo. Saif había apoyado a su padre durante una guerra civil de ocho meses en 2011 e iba a ser su aparente sucesor, pero cuando Gaddafi murió ese mismo año, fue capturado en el desierto del Sáhara tratando de huir a Níger. La Corte Penal Internacional de la Haya le había acusado de crímenes contra la humanidad, pero cuando oficiales de justicia fueron a visitarle a Zintan, ciudad donde permanecía en arresto domiciliario, fueron detenidos durante seis semanas por autoridades de la ciudad. El juicio de Saif se inició en 2014, pero se ha tratado de un arduo proceso debido a que los funcionarios de Zintan se negaron a liberarlo y tuvo que asistir a su propio juicio por videoconferencia. Grupos de Derechos Humanos respaldados por la ONU acusaron faltas durante el proceso judicial. Libia todavía tiene que hacer públicas las razones para la amnistía, mientras que su abogado ha declarado que la Corte Penal Internacional debería ahora abandonar el caso debido a las normas que prohíben a un sospechoso ser juzgado dos veces por los mismos delitos.

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