Independentismo catalán

Noticias de Política | Cataluña

Fin de ciclo

Fin de ciclo

No hay ser más temerario que una persona habitualmente discreta y moderada que se da cuenta que sus principios y preceptos morales le exigen que haga algo que, si solo fuese por su propia satisfacción y curiosidad, no hubiera tenido nunca el atrevimiento de hacer. 

La Cataluña vacía

La Cataluña vacía

Después de seis Diadas, apenas ya nada nuevo se puede decir sobre las mismas. Se consolida en Cataluña un movimiento de masas con gran poder de convocatoria, que ejerce una capacidad de persuasión política sin parangón ni en Europa ni en el mundo. Probablemente, solo ideologías de carácter religioso pueden convencer de manera tan rotunda a los ciudadanos de que alcanzar un objetivo no requiere considerar los daños colaterales. La relación entre nacionalismo y religión ha sido muchas veces puesta de manifiesto. Y, desde luego, no soy la única persona que mientras leía Sumisión de Houellebecq, veía importantes paralelismos con las sucesivas conversiones al independentismo entre amigos y compañeros de trabajo. En fin, hay que reconocer que la libertad de reunión y manifestación es un pilar de la democracia constitucional, pero cuando se transforma en performances industrializadas convierten a la política en una lucha en torno a los metros cuadrados ocupados en la calle.

¡Se independicen, coño!

¡Se independicen, coño!

Los sucesos son graves y es preciso explicarlos con detenimiento. Empecemos por la Mesa. La Mesa es el órgano de gobierno colegiado de un Parlamento, sea el Congreso de los Diputados, sea una cámara autonómica. A ella corresponde calificar las iniciativas que presentan los distintos grupos representados en el hemiciclo. Con el reglamento en la mano, decide qué asuntos pueden debatirse y votarse en el Pleno y cuáles no cumplen los requisitos de forma y contenido.

Just a little Killer

Just a little Killer

“Jacques Delors me explicó que el Presidente Mitterrand le dijo un día: “Écoutez, Delors; Jacques, écoutez. Usted no será nunca Presidente de Francia”. Yo creo que lo hubiera podido ser perfectamente, lo que pasa es que Delors tiene algún otro defecto, que no es este que voy a explicar ahora; de hecho, lo admiro mucho y le tengo afecto, entre otras cosas, por lo que les voy a explicar ahora. “Monsieur le Président, ¿por qué no puedo ser Presidente de Francia?”, le preguntó Delors. “Porque usted es cristiano”, le respondió el Presidente. Por supuesto, su respuesta no hay que tomarla al pie de la letra, pues lo que le venía a decir era: “Usted no es un killer, y como usted no es un killer, usted no puede ser Presidente de Francia”. Evidentemente, Mitterrand era un killer político. Por supuesto, no ha asesinado a nadie, al menos que sepamos, pero era un killer en el sentido político de la palabra. La política no será eficaz si no conserva un elevado grado de nobleza, que probablemente no será del cien por cien, porque todos, en algún momento de nuestra vida política, hemos sido un poco killers…”

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