
Refranes que la ciencia demuestra
Hay ojos que nunca miran y hay sonrisas que enamoran. No pretendo ser demasiado serio empezando agosto, pero también se dice que La alegría alarga la vida. Ténganlo en cuenta, que todo se acaba demostrando.

Hay ojos que nunca miran y hay sonrisas que enamoran. No pretendo ser demasiado serio empezando agosto, pero también se dice que La alegría alarga la vida. Ténganlo en cuenta, que todo se acaba demostrando.



Esperan lo máximo de ellos. Son jóvenes japoneses que no lograron cumplir con lo que la sociedad nipona, que premia la competitividad y el éxito, esperaba de ellos. Su respuesta fue el aislamiento social. Recluidos en la habitación de casa durante meses, incluso años, padecen un trastorno social. No tienen contacto con la realidad. Tampoco con su familia ni amigos. Se refugían en la realidad virtual de las redes sociales y los videojuegos. Son los “hikikomoris”.

Quizá quede un lado de la paramnesia por explorar: el del siglo XXI, el que nace de la comparación visual. El que brota tras un siglo tan sangriento como fue el XX que no importa si no se han vivido las guerras, mundiales o locales.
