
Y silbarán los pájaros cabrones
Televisión Española optó por cortar el sonido cuando las pitadas a Felipe VI y Rajoy. El efecto conseguido fue, sin embargo, el contrario al deseado. Un silencio ensordecedor y sucio con planos esquivando trapos ondeantes. No estaba allí la muchedumbre para honrar a las víctimas del terrorismo sino para erigirse en victimato vocinglero y turbio.

