El centro permite que los veteranos afectados por depresión y trastornos de estrés postraumático entrenen perros. “Él ha cambiado mi vida”, asegura a la CBS el soldado Fernando Salcedo Jr. junto a su ángel de la guarda reencarnado en un pastor alemán llamado Tango. “Yo estaba deprimido, tenía mucha ansiedad, no quería salir de casa, no tenía motivación. Bebía mucho y me rondaban pensamientos malos por la cabeza”.
La tasa de suicidio entre los veteranos del ejército estadounidense se incrementó un 32% desde el 2001 al 2014, según un estudio reciente del Departamento de Asuntos de Veteranos dado a conocer en julio de este año.