Susana Díaz

Perejil con sangre

Perejil con sangre

Cuando a Susana le prepararon el Ritz como una mesa en el Orient Express con platería de Cleopatra, llevaba semanas de presidenta andaluza. Aún parecía ir con Griñán, su padrino difunto, en un colmillo o en un tarro. Ante el socialismo desmoralizado y el establishment temeroso del secesionismo, dijo lo que todos querían escuchar, incluso aunque ella votó aquel Estatut. Todavía no había gobernado, no había hecho nada, sólo heredar ese imperio de moscas que es Andalucía. Pero la tomaron por salvadora como tomaron por princesa a la florista de My fair lady: por atrezo, abanicazos de pestañas y frases sobre el tiempo aprendidas frente a una bocina o un loro.

Pedro Sánchez dimite como secretario general del PSOE

Pedro Sánchez dimite como secretario general del PSOE

Posteriormente ha apelado a la unidad del partido y ha explicado que su propuesta se debía al “debate doble” que pensaba que había en el grupo socialista. “Siempre he creído que el PSOE tenía que dar una alternativa, desgraciadamente en la anterior legislatura no fue posible. El congreso era para dirimir esas cuestiones. Y sigo pensando que es la militancia la que debe decidir. Tiempo hay. Es un orgullo ser militante del PSOE”, ha añadido. Ante los medios de comunicación, Sánchez también ha señalado que su liderazgo se había visto cuestionado con la dimisión de los 17 miembros de la ejecutiva y que la crisis socialista guarda relación con las discrepancias en torno a la investidura de Rajoy. Ahora será una gestora la que deberá decidir el rumbo del PSOE, una mediación que contará con su “apoyo leal”.

Pozos de ambición en el PSOE

Pozos de ambición en el PSOE

Que el debate dentro del PSOE no es ideológico, menos aún una cuestión de preocupación por el partido, sino un impúdico “quítate tú para ponerme yo” es algo que sólo ignora quien vive de ignorarlo. El principal escollo del Sánchez para consolidarse internamente no ha sido el PP, ni siquiera Podemos, sino los tejemanejes de la presidenta de la Junta de Andalucía, que parece relegar este cargo al mismo lugar en el que los demás informamos en el currículo de que tenemos permiso de conducir tipo B. Sánchez sólo era tolerable en la medida en que no se hiciera fuerte hasta la llegada definitiva de Susana Díaz. Las derrotas sin “paleativos” (sic) que denuncia el susanista Antonio Pradas son profecías retóricas autocumplidas. Y falsas.

Niños Políticos

Y el culebrón andaluz posiblemente continuará hasta después del 24 Mayo, con las quinielas de que partido apoyará a Susana Díaz y cuanto podrá el PSOE negociar con los demás partidos.

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