Añada 2020: disgustos climáticos, algunos grandes vinos
Foto: Nino Maghradze| Unsplash

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Añada 2020: disgustos climáticos, algunos grandes vinos

por Víctor de la Serna

Este 2020, año del cataclismo, empezó de manera bastante cataclísmica también en el sector del vino español. Por fortuna, está terminando la vendimia y en las regiones con viticultura de calidad están respirando: algo menos de cantidad, pero la añada 2020 va a darnos algunas grandes botellas. El que no se consuela es porque no quiere.
Mientras la pandemia atacaba en marzo pasado, la lluvia también atacaba inmisericordemente el viñedo: la península ibérica, en el extremo sur de Europa, no está, en general, sometida a potentes tormentas en primavera, pero este año las hemos tenido. La humedad favorece la propagación de un hongo, sobre todo con temperaturas relativamente altas, algo poco habitual aquí. Pero en 2020 ha arrasado, mucho más que el oidio, hongo de tiempos secos, al que estamos más acostumbrados y contra el que solemos responder (con tratamientos químicos) mejor. Así que la primavera hacía temer un año funesto.

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«Se habla muy bien del resultado final en albariños» | Foto: Big Dodzy | Unsplash.

En zonas más afectadas, como las Rías Baixas, la caída de la producción será importante. Pero un verano seco y no muy cálido salvó el resto de la temporada y se habla muy bien del resultado final en albariños. En las dos grandes regiones de tintos, Rioja y Ribera del Duero, las diferencias de humedad y temperatura jugaron contra los riojanos, que pese a una cara lucha contra el mildiu perdieron producción y posiblemente calidad, mientras que el frío invierno ribereño y la brotación tardía ayudaron a que los tempranillos castellanos hagan presagiar una gran añada.
También sufrió el nordeste de la península, y mientras que el siempre más seco sureste capeaba el famoso hongo, le sucedió algo muy inhabitual allí, propio de estos tiempos de cambio climático. Toda una serie de fuertes tormentas de granizo en verano, que por fortuna son fenómenos muy locales, pero que donde golpean arrasan. Una fina vitícola padeció tres tormentas en la Manchuela conquense, y ha perdido un tercio de su producción. Consuelo: poco calor a final de verano, vendimia más tardía, gran maduración de la uva superviviente.
En resumen, se espera una cosecha algo corta –pero el mercado tampoco está para absorber grandes cantidades- y con vinos de primer nivel en Galicia, Ribera y Sureste. Que empiecen a llegar a nuestras mesas pronto y que sea para celebrar el fin de la pandemia…
Víctor de la Serna

Periodista generalista a la antigua usanza, ha acabado especializándose en comunicación, cocina, vinos, baloncesto y las calles de Madrid.