El trabajo infantil en España, "residual" y escondido tras la explotación sexual

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El trabajo infantil en España, "residual" y escondido tras la explotación sexual

Según la OSCE, en nuestro país hay 20.000 menores víctimas de la explotación infantil; casos que se esconden tras la explotación sexual y la trata

por Lidia Ramírez

Rony, de 12 años, trabaja seis días a la semana en una fábrica de loncheras en Bangladés. Este trabajo implica el contacto directo con materiales cancerígenos y supone un riesgo para su salud. Zeinabou, de nueve años, procede de una remota aldea de Burkina Faso y tiene una discapacidad que le impide ir a la escuela; pasa los días en la casa familiar, cuidando de su hermano pequeño y haciendo escobas de paja que vende para obtener dinero. Y Ruksana, de 16 años, vive en una pequeña chabola en una barriada de Nueva Delhi, India. Al igual que su padre y su madre, Ruksana no fue a la escuela. En su lugar, trabajaba haciendo zapatos y ayudando a su madre a sostener a la familia tras la muerte de su padre.

Rony (izq.), Zeinabou (centro) y Ruksana (der.) son tres de los 218 millones de niños de entre cinco y 17 años que participan en la producción económica a nivel mundial. De ellos, 152 millones son víctimas del trabajo infantil; casi la mitad, 73 millones, están en situación de trabajo infantil peligroso, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). 152 millones de menores de entre cinco y 17 años que se ven privados de su infancia dejando de lado actividades que deberían ser propias de su edad, como acceder a una educación de calidad y desarrollarse mediante el juego.

El trabajo infantil en España, "residual" y escondido tras la explotación sexual

Imagen: Save the Children

Que unos niños sobrevivan o mueran, aprendan o no, estén protegidos o sufran daños, no es un accidente. Las infancias perdidas son el resultado de elecciones que excluyen a grupos concretos de niños y niñas, intencionadamente o por negligencia. Millones de menores ven su infancia interrumpida por ser quienes son y vivir donde viven. En términos absolutos, casi la mitad del trabajo infantil (72 millones) se concentra en África; 62 millones en Asia y el Pacífico; 10,7 millones en las Américas; 1,1 millones en los Estados Árabes; y 5,5 millones en Europa y Asia Central; y se concentra en primer lugar en la agricultura (71%), que incluye la pesca, la silvicultura, la ganadería y la acuicultura, y comprende tanto la agricultura de subsistencia como la comercial; el 17% de los niños en situación de trabajo infantil trabaja en el sector de servicios; y el 12% en el sector industrial, en particular la minería, según Unicef.

En 2017, Save the Children elaboró el informe Infancias Robadas 2017. El índice clasifica 172 países, desde aquellos donde la infancia se encuentra en una mejor situación hasta aquellos en que se encuentra más afectada. Noruega, Eslovenia y Finlandia ocupan los primeros lugares. Níger se encuentra en el último lugar.

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¿Dónde se esconde el trabajo infantil en España?

España ocupa el puesto 14 de este informe, siendo uno de los mejores lugares para los niños donde crecer y desarrollarse. «En España no hay casos de explotación laboral, son casos menores, residuales, y si se detectan se actúa», relata a The Objective David del Campo, director de Cooperación Internacional de Save the Children. «No hay niños soldado, el matrimonio forzoso no existe y los casos que existen son menores y muy particulares y no tenemos constancia de trabajos forzosos para pagar deudas entre familias» hace hincapié Del Campo.

Sin embargo, según la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), en nuestro país hay 20.000 menores víctimas de la explotación infantil; casos que, según nos explica el director de Coordinación de Save the Children, se esconden tras la explotación sexual y la trata y que, en su mayoría, son mujeres (96,11%) y extranjeras (91,53%), provenientes de países como Rumanía, Nigeria, Paraguay o República Dominicana.

Pero, llegados a este punto, cabe preguntarse: ¿qué hay de los niños que ayudan en empresas familiares o en actividades relacionadas con la ganadería y la agricultura? Según el programa que desarrolló UGT en 2005 y 2006 –y que se realizó sólo esos dos años–, Sin tiempo para crecer, el tiempo de algunos menores en el campo y como temporeros era excesivo y sí que había explotación laboral.

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Imagen: Rodrigo Jiménez | EFE

El sindicato intervino en las campañas de tomate de Badajoz, de cereza en Cáceres, de aceituna en Jaén y de fresa en Huelva. «Entre los problemas más importantes de los niños que viajan con una familia temporera figuran el fracaso escolar (un 40%) el desarraigo y falta de adaptación (un 20%) y la no escolarización (15%)», señaló entonces en un comunicado. Y es que además, hay que tener en cuenta que en España, los únicos menores de 16 años que pueden trabajar gracias a un real decreto son los que se dedican al ámbito artístico.

Sin embargo, según explica Del Campo, «no se considera trabajo infantil si se trata de una ayuda esporádica en las actividades familiares, no se deja de ir al colegio ni se deja de realizar sus labores y lo hacen en su tiempo libre, junto a sus padres y aprendiendo».

No obstante, en lo que va de siglo, el trabajo infantil se ha reducido un tercio en el mundo. Sin embargo, según las oenegés aún queda mucho por avanzar para erradicar esta lacra en el mundo, precisamente uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (el 8.7), que debe cumplirse en 2025.

Lidia Ramírez

De la tierra de los cinco Califas. Tras años viviendo en directo en la pequeña pantalla, ahora escribo sobre cambio climático y derechos humanos en The Objective. Siempre a compás.