Carolina Iglesias y Victoria Martín: las cómicas milenial, feministas y LGTBQ que triunfan con su podcast y en Youtube
Foto: Cedida por las entrevistadas

Cultura

Carolina Iglesias y Victoria Martín: las cómicas milenial, feministas y LGTBQ que triunfan con su podcast y en Youtube

Comenzamos la serie 'Podcasts, mujeres y humor' entrevistando a las creadoras de 'Estirando el chicle'

por Fátima Elidrissi

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Conocidas en las redes sociales como Percebes y Grelos y Living Postureo, esta pareja se lanzó a la aventura de la autoproducción con la serie Válidas, disponible desde el pasado marzo en Youtube, y el podcast Estirando el chicle, que tras una primera temporada, artesanal y desde casa, acaba de terminar su segunda entrega en Podium Podcast. Después de trabajar en la radio y la televisión, hablamos con Carolina Iglesias y Victoria Martín de sus proyectos más personales, el espacio de libertad que les ofrece el podcast, cómo hacer comedia con perspectiva de género y LGTBQ al tiempo que disfrutan del humor escatológico, y qué esperan del futuro.

 

En plena crisis del coronavirus Carolina Iglesias (Oleiros, 1993), conocida en redes sociales como Percebes y Grelos, y Victoria Martín (Madrid, 1989), la mitad de Living Postureo, estrenaron en Youtube Válidas, una serie creada y producida completamente por ellas. Ya confinadas, lanzaron el podcast Estirando el chicle, un proyecto que, como su nombre indica con sorna, pretende ampliar los horizontes de aquella ficción cuanto sea posible para permitir a estas dos creadoras hablar de lo que les dé la gana: desde la falta de mujeres en la comedia a la representación en los medios del colectivo LGTBQ, los viajes, la depilación o las ocurrencias de las celebrities

Ambos proyectos son un grito, normalmente de Victoria, la mitad más escandalosa, por hacerse un hueco en una industria que ningunea a las mujeres. Pues al estilo de los dúos cómicos clásicos, Carolina suele ser la mitad más reflexiva. De momento, su fórmula ha convencido a Podium Podcast, que las fichó con la segunda temporada, recién terminada, y ya ha renovado por una tercera que comenzará a emitirse en febrero. Su secreto: llevar la comedia hacia terrenos tan inexplorados como inclusivos, siempre a carcajada limpia.

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«Queríamos llevar los personajes a este extremo, fue totalmente intencionado»•, comienza diciendo Victoria sobre sus álter egos en Válidas, dos cómicas que, como ellas, están cansadas de ver cómo el mainstream las ignora. Así que, desesperadas, deciden fingir que son una pareja de lesbianas influencers, como Dulceida y su mujer Alba Paul, para hacerse virales y conseguir lo único que les importa en la vida: dinero. Todo esto con cameos de Patricia Conde o Leticia Sabater y chistes entre la dictadura de las apariencias y la regla.

“Carol lanzando una copa menstrual nos parecía salvaje, pero también queríamos hacer esa comedia. Los hombres han hecho cosas peores y nos dijimos, ¿por qué no? Además, entre las referencias que teníamos desde Estados Unidos, Sarah Silverman lleva años haciendo burradas, así que nosotras también podemos hacerlas”, añade Victoria, quien después de coincidir con Carolina en la radio en Yu: No te pierdas nada ha trabajado en televisión en programas como Las que faltaban o Problemas del primer mundo.

El público respondió y les dio, una vez más, la razón. Pues ambas cómicas llevan años trabajando entre Youtube y los medios generalistas. Otra cosa es hacer dinero. “Con la primera temporada nunca nos planteamos ir a una plataforma: queríamos sacarla adelante nosotras y ver qué pasaba. Nosotras invertimos dinero que sabíamos que no se iba a recuperar. Pero Válidas era una apuesta de todos. Para hacer una segunda temporada tendríamos que ganar dinero para poder pagar a todo ese equipo que nos apoyó”, comenta Carolina, que comenzó haciendo monólogos en Paramount Comedy para después participar en espacios como Operación Triunfo o La Hora Youtuber.

De la ficción al podcast confinado

La serie Válidas se grabó en febrero, la postproducción coincidió con el inicio de la pandemia y su estreno con el confinamiento. De manera que una vez finalizada, el podcast se convirtió en el formato que permitió a Carolina y Victoria seguir creando contenido desde sus casas. Entre los temas que han abordado: el alcohol, el amor o la belleza y los ideales estéticos a los que se ven sometidas las mujeres, una cuestión que les permite llegar una y otra vez a la misma conclusión: que son feas. También se acercan a la salud mental, Britney Spears o Miguel Bosé. Y recuerdan con mucha guasa su adolescencia o hablan de sexo. “Al final los problemas de las mujeres también pueden ser graciosos. Igual que un chico puede hablar de la paja que se hacía con 13 años, nosotras podemos hablar de Piolín”, dice Victoria entre risas sobre el peluche que la acompañó en su juventud y en varios programas de Estirando el chicle para hablar de la masturbación.

Si algo han demostrado ya estas dos cómicas con la segunda temporada de Estirando el chicle en Podium Podcast es que se pueden reír de todo. Para muestra, el programa al que acude la también cómica Henar Álvarez, que narra su terrorífico parto con tanta gracia que el oyente no puede parar de reír escuchando su odisea. “Intentamos hablar de cosas que son importantes para nosotras, que somos la mitad de la población, no un nicho, siempre desde la comedia”, comenta Victoria.

“Salimos del programa con la sensación de que estábamos haciendo una cosa diferente y, sobre todo, muy bonita. Empezamos hablando de bragas y acabamos hablando del parto de una manera que la gente se ve reflejada, simplemente porque estamos contando una realidad que muchas personas no conocían”, continúa diciendo Carolina. “La historia de Henar tiene una violencia obstétrica muy heavy de la que no se habla. La respuesta ha sido increíble: muchísimas mujeres de todas las edades nos han contado que sus partos fueron así. Y no lo que te venden en Instagram, que todo es maravilloso y fantástico”, añade Victoria.

Tal y como ocurre en las ondas, Carolina y Victoria se complementan, se comentan y se ríen de sus ocurrencias hasta el punto de acabar sus respectivas frases. “Nos conocíamos de internet. Fue como una cita online por el chat de Terra”, bromea Carolina sobre sus primeros encuentros virtuales. “Yo veía los vídeos de Victoria y ella los míos. Después vino a verme a un show en el teatro. Y mientras yo estaba en Yu, Victoria empezó a colaborar. Pero tampoco es que desde el principio fuéramos las más amigas”, añade.

“El dúo cómico clásico, como Cruz y Raya, Martes y 13 o Tip y Coll, en mujeres lo hemos visto poquito. Y nosotras nos sentimos muy cómodas trabajando juntas porque podemos rematar el chiste de la otra, estamos muy en sintonía, no pensamos igual de todos los temas, lo que me parece muy interesante especialmente en el podcast. Nos compensamos bien en ese sentido y la comedia surge de forma natural”, cuenta Victoria.

Ambas están de acuerdo en que el público quiere ver a más mujeres haciendo comedia y que realmente no faltan cómicas. El problema es que la industria las bloquea y no les permite llegar al mainstream. “Yo de adolescente veía muchísimos monólogos y había muchas cómicas, pero muchas no han llegado a la televisión en abierto”, dice Carolina mientras enumera a Carolina Noriega, Sara Escudero o Sandra Marchena. “Porque seamos mujeres no hacemos humor solo para mujeres. Es verdad que estamos llegando a más mujeres porque se sienten identificadas, pero eso es un problema de los creadores que no sepan conseguir ese público”, afirma. Y Victoria asegura con una sonrisa: “También tenemos hombres heterosexuales de público”.

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Victoria y Carolina. | Foto cedida por las entrevistadas.

Humor inclusivo, LGTBQ y con perspectiva de género

Parte de la frescura de Estirando el chicle radica precisamente en que las conversaciones de Carolina y Victoria son tan naturales que a veces las escuchamos pensar y, como ellas mismas dicen, deconstruirse en voz alta. “Yo aprendo en todos los programas porque soy una cuñada, tengo a Pipi Estrada aquí detrás, como en Harry Potter cuando Quirrel lleva a Voldemort en el turbante. Yo veo vídeos míos de hace tres años y ya no me hacen gracia. Vas cambiando y te vas haciendo mejor persona y mejor cómica”, dice Victoria. “Yo aprendo cosas del colectivo LGTBQ con Carol. Por eso tengo un montón de lesbianas en mi club de fans”, bromea como habitualmente hace en el programa.

“Al final la perspectiva de género te la da hacerte mayor”, dice en este sentido Carolina. “Yo creo que cada uno se crea su burbuja de avance social: en mi caso, todos mis amigos son del colectivo, LGTBQ friendly o feministas. Y cuando empecé a trabajar en la radio me di cuenta de que no hay una homofobia radical como en Vox, pero sí muchos prejuicios, homofobia pretendida, bromas, y ves que hay mucho por cambiar. Hacen falta más mujeres y seguimos siendo una cuota, que a veces es bochornoso verlo, de una de 10”, señala. “Todavía hay cómicos que se dedican a hacer chistes de maricones y cojos. Es que es de cárcel”, remata Victoria.

Mientras muchos culpan a la cultura de la cancelación de supuesta censura, Carolina y Victoria lo tienen claro: “Lo importante y lo que nos hace avanzar es saber que no sabemos todo. Y nosotras estamos dispuestas a aprender”, dice Carol. Más combativa, Victoria continúa diciendo: “La cuestión es el punto de vista. No es tanto lo que digas, sino en qué contexto y con qué intención. Si muchos hombres no quieren aprender nada, me parece genial, pero si luego un chiste resulta ofensivo, lo siento, pero no sois vosotros los atacados. La gente tiene derecho a decirlo, y a mí me lo han dicho y tienes que encajarlo”. Por suerte, el humor, como las sociedades a las que hace reír, cambia y “ya no se pueden seguir haciendo chistes de Martes y 13 como el del marido que pega a la mujer”, recuerda Victoria. “Si no quieres avanzar, es tu problema. Pero la gente no quiere que le cuentes chistes de negros”, añade.

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En los estudios de Podium Podcast. | Foto cedida por las entrevistadas.

Victoria tiene claro que ella no puede ni quiere ser un referente para nadie. “Por favor, que nadie me haga caso en lo que digo, si no sé gestionarme. Bastante tengo con tener dos gatos y que sigan vivos”, bromea. Carolina, en cambio, reconoce que sí trata de aprovechar su popularidad en redes para dar visibilidad a las cuestiones que más le preocupan. “Por ejemplo, como persona del colectivo he contado mi historia o desde hace tres años hablo de la importancia de ir al psicólogo. Pero si tenemos que ser referentes de algo espero que sea como creadoras, no por lo que creamos, sino por el hecho de crear cosas. Ojalá esto sirva para que las niñas del futuro digan, si estas dos idiotas pueden hacerlo, yo también”, asegura.

Puestas a trabajar gratis, las dos cómicas recomiendan hacerlo para una misma. “Montártelo por tu cuenta y autoproducirte es imprescindible. Realmente, o te buscas tú las castañas y empiezas proyectos que no sabes si te van a reportar algo a nivel económico o no haces nada”, señala en este sentido Victoria. “Yo ahora mismo estoy en tres programas porque no puedes comer de uno. La situación real es bastante precaria. Y es muy duro porque tienes que trabajar mucho, pero a la vez es muy enriquecedor”, defiende.

Siendo Estirando el chicle su proyecto más personal, ambas se declaran encantadas con la libertad que tienen. “Pero que quede claro que no nos ha llamado nadie. Hemos tenido reuniones, hemos luchado un montón y nos quedamos con Podium Podcast porque nos han respetado un montón, empezando por mantener el formato en vídeo para Youtube”, dice Carolina sobre la plataforma de PRISA. “Nos hemos arrastrado como babosas”, insiste Victoria entre carcajadas. Y más en serio, señala: “El podcast es una oportunidad para contar cosas que a lo mejor no se hablan en otros espacios. Porque la comedia femenina debería ser universal y no lo es”.

De cara al futuro ambas cómicas esperan que estas apuestas personales les sirvan como trampolín para acceder a otros proyectos mejor remunerados. Su sueño: “Nos haría ilusión que nos dieran un programa para viajar por España, ir a hablar con abuelos por pueblos y comer y beber”, concluye Victoria.