Un paseo entre las huellas de la Guerra Civil en Madrid
Foto: Wikimedia Commons

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Un paseo entre las huellas de la Guerra Civil en Madrid

Este tour que propone Civitatis muestra la herencia –visible e invisible– de la Guerra Civil en Madrid. Un paseo lleno de detalles que quizás no conocías

por Carolina Freire Vales

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Las calles adoquinadas de Roma, Florencia, París y otras tantas ciudades europeas –que teníamos cada vez más a mano– disparaban nuestra imaginación. ‘Caminas sobre los cimientos de civilizaciones antiguas’, ‘aquí se decidió el destino de un país’, ‘por esta avenida llegaron los soldados, victoriosos’. Todo eso nos susurraban, porque acudíamos dispuestos a escuchar. 

La pandemia y sus restricciones de movilidad nos han obligado –por muy trillado que esté ya este discurso– a redescubrir los lugares donde vivimos: nuestra casa, nuestra mente, nuestra ciudad. Lugares que creíamos conocer, pero resultó que no. Este tour que propone Civitatis hace un recorrido por el Madrid de la Guerra Civil; cuenta cómo la ciudad sufrió y enseña la herencia visible e invisible de aquellos meses. Un capítulo de nuestra historia que creemos conocer, pero igual resulta que no. Aquí compartimos cinco detalles que no conocíamos, y que hemos aprendido haciendo este tour. Si te quedas con ganas de más, ya sabes adonde acudir. 

El cuartel de la montaña 

La Batalla de Madrid se desarrolló a finales de 1936, apenas unos meses después del golpe de Estado que inició la guerra. Todo empezó en el cuartel de la montaña, que dicho así suena lógico, pero no tanto si, mientras te lo cuentan, te señalan al Templo de Debod. 

Cierto es que el lugar es privilegiado por su altitud. Ahora su valor reside en los mejores atardeceres; en 1936, su posición era cuestión de vida o muerte. Fue aquí donde se produjo el levantamiento militar en Madrid, haciéndose eco del golpe de estado de Franco, Mola, Sanjurjo y X. Era un cuartel muy importante, tenía 1.300 efectivos militares y muchísimo armamento.

Madrid durante la Guerra Civil: cinco detalles que quizás no conocías 1

A la izquierda, el Cuartel de la Montaña entonces (Foto: Comunidad de Madrid); a la derecha, monumento a los caídos en el Cuartel (1972)

Aunque el Gobierno madrileño permaneció fiel a la República, buena parte de los militares bajo el mando del general Fanjul apoyaban al bando de Franco y así lo hicieron saber. Como respuesta, el Gobierno republicano colocó cañones y demás artillería en la Plaza de España, apuntando al Cuartel. Dentro había militares de los dos bandos, y los fieles a la República ondearon banderas blancas, el símbolo militar de rendición. Tranquilos, los milicianos depusieron las armas. Ya en el Cuartel, les reciben las balas de esos militares que apoyaban al bando de Franco. La República lo interpretó como una traición a los protocolos de guerra y soltó toda la artillería. El cuartel quedó reducido a ruinas.

Hoy el parque donde está el famoso templo egipcio se llama Parque de la Montaña y combina la historia de la Guerra Civil con otra de deudas pendientes entre España y Egipto. 

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Foto: Carolina Freire | The Objective

 

Conde Duque: la antigua checa republicana

Asesinatos entre militantes, quema de iglesias: la causa republicana se descontrola. Crece entre los milicianos el sentimiento de que las instituciones republicanas no sirven para nada, de que cada milicia responde a su partido político o sindicato. Empezarán, tanto en un bando como en el otro, los paseos. Cualquiera bajo sospecha de pertenecer al bando contrario será arrestado y llevado ante un tribunal al margen de la justicia. Acabará entre rejas, en cárceles fuera del circuito; en el bando republicano estas cárceles se conocían como checas. Una de las 26 que había en Madrid es ahora el centro cultural Conde Duque.

El Palacio de Liria (y el arte que se salvó)

Con los paseos comenzaron también los exilios, sobre todo entre las clases pudientes. El Duque de Alba, partidario del bando sublevado, partió a Londres y los republicanos tomaron su residencia, el Palacio de Liria, que poseía una inmensa colección de arte.

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Milicianos republicanos, fusil en mano, disfrutando de las obras de arte en el Palacio de Liria. | Foto: IPCE

Durante la batalla de Madrid, cayó sobre el palacio una bomba incendiaria y otra impactó en el Museo del Prado. El Gobierno de la República crea entonces el Comité de Defensa del Arte para proteger las obras y las traslada a Suiza, donde permanecerán hasta el final de la guerra. Gracias a esta intervención, muchos pintores españoles se volvieron conocidos mundialmente.

El contraste arquitectónico, herencia de las bombas

Madrid tiene el ‘honor’ de ser la primera ciudad del mundo bombardeada durante un conflicto bélico. Aunque ya se usaban bombas de aviación en la Primera Guerra Mundial, sólo era un apoyo a las tropas terrestres  y únicamente se soltaban sobre objetivos militares. Durante la Guerra Civil se empiezan a usar para bombardear a civiles, lo típico en la Segunda Guerra Mundial. Así, en Madrid morirá tanta gente en el frente como en la retaguardia entre los paseos y los bombardeos. 

Parque del Oeste: el frente de la Batalla de Madrid 

Madrid durante la Guerra Civil: siete detalles que quizás no conocías

Nidos de ametralladoras del bando republicano en medio del Parque del Oeste. En el lateral puede leerse ’Zapadores número 7’- los albañiles del ejército. | Foto: Carolina Freire

La batalla se desarrolló, principalmente, en la Ciudad Universitaria, que entonces ya estaba construida. Los brigadistas cuentan que utilizaban tratados filosóficos alemanes del siglo XIX que cogían de la biblioteca de la facultad para defenderse de las balas.  El Hospital Clínico fue otro de los puntos calientes. Cada bando se hacía con los pisos que podía y abrían agujeros en el suelo para tirar granadas de uno a otro. Los tres nidos de ametralladoras [en la foto] que se conservan en el Parque del Oeste son de los pocos signos visibles que quedan del episodio sangriento que Madrid vivió en 1936. El resto de la herencia es invisible, como ya sabemos.

Carolina Freire Vales

Del salitre del norte y también del asfalto madrileño. Me metí en esto para saciar curiosidades, empezando por la mía.