Yuval Noah Harari: «La próxima revolución será la habilidad para hackear a los seres humanos» 
Foto: Mobile World Congress | Albert Gea| Reuters

Futuro

Yuval Noah Harari: «La próxima revolución será la habilidad para hackear a los seres humanos» 

El escritor y ensayista israelí ha analizado en el Mobile World Congress algunos de los grandes retos de la humanidad en la era digital 

por Pablo Jiménez Arandia

Hasta hace no mucho el Mobile World Congress (MWC), la gran feria de la industria móvil, era sobre todo un escaparate para conocer los últimos dispositivos del mercado. Hoy en el mayor congreso tecnológico de Europa caben también espacios de reflexión. Encuentros en los que pensar, por ejemplo, sobre los retos y amenazas que se ciernen sobre el actual mundo hiper-conectado.  

El ensayista e historiador israelí Yuval Noah Harari, autor de varias de las obras de no ficción más leídas en las últimas décadas (como Sapiens: De animales a dioses o Homo Deus: Breve historia del mañana​), fue uno de los protagonistas de la primera jornada del MWC 2021, que este año se celebra con menos público, menos expositores y múltiples medidas sanitarias por la pandemia. 

En un debate organizado por Digital Future Society, una iniciativa de Mobile World Capital Barcelona y el Gobierno español, Harari confrontó ideas con otra mente influyente que ha estudiado al ser humano desde una perspectiva diferente: el paleoantropólogo español Juan Luis Arsuaga. De la conversación entre ambos pensadores, moderada por Carme Artigas, Secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, se pueden extraer varias lecciones sobre el futuro del humanismo en la era digital. 

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Juan Luis Arsuaga en conversación con Yuval Noah Harari moderada por Carme Artigas. | Foto vía Digital Future Society.

Datos que interpretan nuestros sentimientos

La toma de decisiones automatizadas, a partir de la recopilación de datos por empresas y gobiernos, es uno de los grandes tsunamis tecnológicos que están transformando el mundo. Así lo entiende Harari, que anticipo cómo «la inteligencia artificial y el big data cambiarán nuestra cultura y el poder en los próximos 20 años», mucho más que los avances biotecnológicos. 

«La próxima gran revolución no será la inmortalidad, sino la habilidad para hackear a los seres humanos. La habilidad para entender a una persona incluso mejor de lo que esa persona se conoce a sí misma», dijo el escritor.

Este futuro distópico plantea cambios en la manera en que nos relacionamos. Incluso desde el punto de vista afectivo. De aquí a unos años, ejemplificó Harari, una cita entre dos personas desconocidas perderá todo el misterio. Para entonces una aplicación podrá analizar en tiempo real qué piensa una persona de la otra, o incluso si existe o no una atracción mutua entre ellas. ¿El motivo? «Los sentimientos son patrones biológicos, algo que la inteligencia artificial canaliza muy bien». 

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Imagen del World Mobiel Congress 2021. | Foto: Nacho Doce | Reuters.

El nuevo «colonialismo digital»

Una reflexión de este tipo lleva a pensar automáticamente en el poder que implican estas herramientas. También en la importancia de los datos como materia prima para dominar los cambios tecnológicos que se están produciendo. Sobre todo si la recopilación y gestión de los mismos queda en manos de apenas un puñado de corporaciones y un par de gobiernos en el mundo, tal y como está ocurriendo hoy en día. 

Para Harari esta situación de casi monopolio ha creado «un nuevo tipo de colonialismo» que dibuja, a su vez, un mapamundi basado en el flujo de datos entre diferentes puntos del planeta. En una especie de reedición de la Guerra Fría, la humanidad se está dividiendo en dos a partir de un «telón de silicio» que divide los dominios de Estados Unidos, por un lado, y China, por el otro. 

«En épocas pasadas, las materias primas fluían desde las colonias españolas en Sudamérica hacia el centro imperial en España. Ahora, la mayor parte del mundo se está convirtiendo en colonias de datos en las que los datos en bruto fluyen a los centros imperiales chinos y estadounidenses, donde se desarrollan los algoritmos, la inteligencia artificial y las herramientas más sofisticadas de control», dijo Harari.

Esta situación implica un enorme riesgo para los ciudadanos dueños legítimos de estos datos. Motivo por el que se hace imprescindible una regulación mucho más estricta que limite la concentración en pocas manos de toda esta información. «Pero no puedes esperar que las corporaciones se regulen solas –incidió el ponente-. En último lugar son los representantes públicos los que tienen que forzarlo». 

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«Los humanos creamos problemas y esperamos que la ciencia nos lo solvente», afirmó Arsuaga. | Foto vía Digital Future Society.

La ciencia y la tecnología, ¿nuevas religiones?

Otro de los puntos más interesantes del debate entre Arsuaga y Harari tuvo que ver con el papel que las sociedades otorgan hoy en día a la ciencia y la tecnología, como entes capaces de todo. En el contexto de la actual crisis sanitaria que atravesamos, el paleoantropólogo español describió a la ciencia como ese «nuevo dios en el que todos queremos creer», comparándolo con la supuesta omnipotencia que las religiones antiguas daban a sus dioses.

«Los humanos creamos problemas y esperamos que la ciencia nos lo solvente. (…) Somos como niños que esperamos que la ciencia produzca milagros, pero es el momento de crecer, hacernos adultos y enfrentar los problemas que tenemos por delante», dijo Arsuaga, citando también la crisis climática que sufre el planeta. 

«La tecnología no da la solución»

Como contraparte a sus reflexiones anteriores, Harari quiso dejar una mirada optimista hacia el potencial de la ciencia y el progreso tecnológico. Y mencionó cómo en esta pandemia los avances científicos han podido minimizar los tiempos de procesos, como la elaboración de vacunas, que antes se prolongaban durante años. 

En este sentido, el ensayista israelí no se reniega ante un futuro autoritario dominado por las herramientas de control de la información y la inteligencia artificial. «Depende de los políticos y de la gente hacer un buen uso de ellas. Las herramientas por sí mismas no nos dicen qué hacer con ellas», dijo Harari. 

«La tecnología, usada de forma inteligente, puede llegar a crear el mejor sistema de salud del mundo, pero no debemos esperar que la tecnología nos de la solución, solo nos da herramientas y respuestas», concluyó el ensayista.