El plato madrileño que es el favorito de Susanna Griso: un clásico y evita la retención de líquidos
Aunque nació en Barcelona, la presentadora se ha confesado una auténtica apasionada de un plato muy típico

Susanna Griso en una imagen de sus redes sociales.
Comer es uno de los mayores placeres de la vida. Y si no que se lo pregunten a Susanna Griso, quien siempre se ha declarado una auténtica apasionada de la gastronomía. Y es que, además, en su día a día, convergen recetas catalanas y madrileñas, ya que, aunque lleva mucho tiempo viviendo en la capital, nació en Barcelona, donde vive toda su familia. Como ella ha confesado en alguna que otra ocasión le gusta ir a cualquier restaurante a disfrutar de una buena materia prima pero, también, está encantada cuando celebra reuniones con amigos en casa. Es en esos momentos cuando elabora varias de las recetas que, sin duda, se han convertido en infalibles.
Una de ellas es el pollo al curry, un plato de lo más recurrido, que se elabora en pocos minutos y que tiene ese toque de originalidad por las especias escogidas. Aunque eso sí, si tiene que disfrutar de otra receta que, sin duda, es de las más tradicionales que nos podemos encontrar dentro de la gastronomía madrileña, no puede faltar el cocido. Y es que, aunque es una receta que se cocina en toda España, en cada lugar es diversa y tiene un nombre distinto. Aún así, el cocido madrileño destaca por la combinación de distintas carnes, verduras, por sus vuelcos, la calidad de los garbanzos, los fideos y hasta todos los complementos que pueden añadirse, como el relleno.
El plato favorito de Susanna Griso: el cocido

Además, se trata de un plato que es fácil de hacer -tan solo habrá que ser un poco previsor- y que nos puede salvar para una visita con amigos. Aunque eso sí, hay que tener en cuenta que el cocido, en muchas casas, puede convertirse en un ritual y, por eso, será muy importante respetar los tiempos. Lo cierto es que hay infinidad de restaurantes en Madrid que te sirven este plato tradicional madrileño, aunque esos sí, no será nada complicado si decides elaborarlo en casa. Si hablamos de sus aportes nutricionales, el cocido cuenta con hidratos de carbono de absorción lenta que aumentan la sensación de saciedad. Además, contiene un buen aporte de fibra, lo que nos ayuda a luchar contra el estreñimiento.
Y no solamente eso. El cocido contiene vitamina B1, B2, B3, B6, vitamina E y ácido fólico. Y, además, ayuda a evitar la retención de líquidos. Aunque eso sí, habrá que tener en cuenta que todos estos beneficios irán variando dependiendo de los ingredientes que utilicemos para preparar la receta. Pero ¿qué necesitamos saber para preparar un buen cocido? Lo más importante será poner a remojo unos 350 gramos de garbanzos el día de antes, que deberán pasarse la noche anterior en un cuenco con agua. No hará falta cambiarles el líquido, aunque habrá que fijarse si este desaparece o no. Además, será de vital importancia que este producto sea de calidad, sino se podrá hacer antes de tiempo e, incluso, perder su piel.
Una receta infalible
Hay que tener en cuenta que, además, este tipo de platos está mucho más bueno de un día para otro, después de reposar. Para empezar a cocinar, lo primero que habrá que hacer será colocar la carne en una olla grande. Para ello, utilizaremos un muslo de gallina, un chorizo, un poco de tocino fresco, 250 gramos de morcillo, una puntita de jamón y un hueso de jamón y otro de ternera. Todo esto se deberá cubrir bien con agua y habrá que esperar a que aparezcan las primeras burbujas. Cuando eso suceda se deberán incorporar los garbanzos, escurridos. Lo más aconsejable será utilizar una pequeña red para tener bien fichados donde se encuentran los garbanzos y que sea más fácil a la hora de sacarlos del recipiente.
En ese momento habrá que dejar unos 40-45 minutos los garbanzos, manteniendo el fuego muy bajo. Cuando haya pasado ese tiempo, y tras comprobar que están blanditos, se tendrá que incorporar las verduras. Se utilizará medio repollo, dos o tres zanahorias -dependiendo de su tamaño-, un nabo, apio, puerro y dos patatas. Una vez pasado un tiempo habrá que comprobar el estado de las verduras y si se puede introducir fácilmente un cuchillo, habrá que apagar el fuego. En ese momento, ya tendremos listo nuestro cocido. Para hacerlo un poco más madrileño se podrá incluir el tradicional relleno, que se trata de una masa formada por huevo, ajo, perejil y pan rallado con la que se forman unas bolas y se fríen. Luego, deberán pasarse al caldo para que se hidraten.
Además, también se podrá rehogar el repollo con un poco de ajo y pimentón y un chorrito de vinagre. Si queremos, también, se puede realizar una salsa de tomate, compuesta de ajo y comino para acompañar a los garbanzos. Todas las variaciones del plato dependerán de los gustos de los comensales.