La otra casa de Mario Vaquerizo en Madrid: en medio de un bosque y sin paredes de color rosa
La pareja posee un impresionante chalé unifamiliar en Boardilla del Monte donde se reúne con sus amigos y sus familiares

Mario Vaquerizo junto a Sonsoles Ónega y Joaquín Prat. | Gtres
Por todos es conocido la casa rosa de Mario Vaquerizo y Alaska que fue el escenario de su docuserie durante la mayoría de sus capítulos. El piso, que está situado en el centro de Madrid, concretamente en una de las calles que llevan a Gran Vía, destaca, no solamente por su ubicación privilegiada sino, también, por su excéntrica decoración, protagonizada por unas impactantes paredes rosas, con infinidad de estampados que conviven en el mismo espacio, mucho brilli-brilli y una cocina llena de color. Una estética un poco diferente a la que el matrimonio usó en su segunda residencia, que adquirieron hace una década, en las afueras de Madrid, más cerca de la naturaleza y en la que respiran aire puro.
Más allá del famoso ático urbano en Madrid, Mario Vaquerizo y Alaska cuentan con una vivienda en el campo que actúa como refugio privado y espacio de desconexión. Situada en Boadilla del Monte, a apenas 20 minutos del centro de Madrid, esta casa representa para la pareja un oasis de tranquilidad, lejos del bullicio mediático y de la vida urbana, donde pueden disfrutar de su día a día en intimidad y rodeados de naturaleza.
La casa de Mario Vaquerizo y Alaska a las afueras de Madrid
La vivienda es un chalé amplio, de estilo contemporáneo, que combina comodidad con estética personal. Distribuida en dos plantas, ofrece aproximadamente 350 m² construidos y cuenta con un jardín generoso, piscina y zona de ocio al aire libre, ideales para reuniones con amigos o para disfrutar del aire libre en completa privacidad. La decoración refleja la personalidad de la pareja: un estilo ecléctico, con toques maximalistas, piezas de arte y elementos pop‑kitsch que convierten la casa en un espacio único y lleno de carácter.
Este lugar no es solamente un sitio para dormir sino, también, en un sitio para estar junto a su familia y compartir la vida con sus amigos, uno de sus tesoros más preciados. Se trata de un refugio en el que desconectan de la ciudad, descansan y se relajan en un entorno de lo más natural. Además, la amplitud y la libertad de la casa facilitan que se desarrollen proyectos artísticos y, también, para poder disfrutar de la vida sin ningún tipo de distracción. Además, la casa cuenta con zonas pensadas para recibir amigos y familiares, desde la piscina hasta el amplio salón, manteniendo cierta privacidad que no siempre es posible en el centro de Madrid. La casa combina así comodidad, estética personal y funcionalidad, ofreciendo un equilibrio perfecto entre intimidad y sociabilidad.
Más que una propiedad, la casa en el campo es un símbolo de su forma de vivir: una mezcla de libertad, creatividad y autenticidad. Para ellos, representa el espacio donde pueden ser ellos mismos, sin filtros, disfrutando de la naturaleza, de su pareja y de su círculo cercano, manteniendo la conexión con su vida urbana pero con la posibilidad de escapar del ruido de la ciudad. Al igual que sucede en el resto de sus propiedades, la casa de Mario y Alaska, a las afueras de Madrid, réglela su personalidad extravagante y creativa. El interior combina estilos de manera ecléctica: piezas vintage conviven con elementos pop‑kitsch, recuerdos de viajes, fotografías familiares y obras de arte que aportan color y carácter a cada estancia. Cada habitación está cuidadosamente pensada para reflejar su estilo de vida, con detalles que mezclan humor, irreverencia y elegancia desenfadada.
Colores vivos, un jardín perfecto para compartir y piscina
En el salón predominan los colores vivos, sofás y sillones de distintos tamaños y texturas, alfombras llamativas y lámparas originales que aportan un aire teatral. La disposición de los muebles busca crear zonas de reunión cómodas y acogedoras, donde el ocio y la convivencia fluyen naturalmente. También, mantienen un equilibrio entre el confort y la personalidad con amplias camas, textiles cálidos y varios detalles únicos en los que combinan ocio y convivencia. En la cocina y el comedor destacan sus espacios abiertos que están pensados para poder convivir y socializar con electrodomésticos modernos y elementos decorativos que reflejan su amor por la estética pop y la diversión visual.
El resultado es un hogar cargado de carácter, donde cada objeto parece tener historia y cada rincón refleja su identidad como pareja creativa y extravagante. El jardín de la casa es un espacio extenso y cuidadosamente cuidado, pensado para el descanso, la socialización y el disfrute del aire libre. La piscina está rodeada de césped y vegetación y es ideal para relajarse, tomar el sol y disfrutar de reuniones con amigos. Además, también cuenta con una zona de pérgolas, sofás exteriores y rincones de sombra, que es esencial para los meses de más calor. El matrimonio tiene colocado una mezcla de césped con arbustos y flores que aportan color y frescura y, también, le dan privacidad. El jardín funciona como una extensión del estilo interior, lleno de vida, color y libertad, permitiendo que la pareja disfrute de su privacidad y del contacto con la naturaleza en un entorno muy cuidado.
Al igual que sucede en sus otras casas, esta vivienda representa el mundo creativo de Alaska y Mario, donde se combinan libertad, diversión, estética personal y confort. Cada detalle, desde la elección del mobiliario hasta la disposición de los exteriores, refleja la identidad única de la pareja y su manera de vivir: divertida, colorida, artística y muy personal.
