'The New York Times' desvela que Ana Obregón estuvo saliendo con el magnate Jeffrey Epstein
La actriz protagonizó una romántica cita con el empresario americano, con quien se paseó por las calles de Nueva York

Ana Obregón, en una imagen de archivo. | Gtres
El periódico americano The New York Times ha desvelado, este mismo martes, que Ana Obregón mantuvo una relación con el magnate Jeffrey Epstein. Ha sido en uno de sus artículos de portada, bajo el nombre de La historia no contada de cómo Jeffrey Epstein se hizo rico, donde el medio ha relatado todos los detalles sobre la carrera profesional del financiero —que se suicidó en la cárcel mientras cumplía condena por sus delitos sexuales— y cómo se convirtió en una de las personas más importantes de Estados Unidos. «Durante muchos años a Epstein le gustó decir que era un ‘cazarrecompensas’ que rastreaba el dinero oculto», han contado en el mencionado artículo.
«Alrededor de 1982, una persona en común le presentó a Epstein a Ana Obregón, una joven actriz y socialité española», explican. Por aquel entonces, Obregón figuraba entre los nombres de las actrices más importantes de nuestro país y, además, provenía de una familias más acaudaladas; no hay que olvidar que su padre fue la persona que puso la semilla de La Moraleja. «En su primera cita, la llevó a toda velocidad por Manhattan en un Rolls-Royce. Ella quedó fascinada por su encanto y su belleza, pero al final solo quería ser su amiga», apostillan. En sus memorias de 2012, la propia Ana Obregón describió a Epstein como «el hombre perfecto del que nunca me enamoré».
La relación de Ana Obregón y Jeffrey Epstein

El periódico también cuenta que, cuando salía con Obregón, Epstein tenía una novia seria; Eva Andersson, una modelo y ex Miss Suecia. «Empezaron a salir poco después de que ella se mudara a Nueva York desde un pequeño pueblo de su país natal», explican. Por aquel entonces, «muchos amigos y conocidos de Epstein dijeron que ella era el amor de su vida». A pesar de todo, y de que aparentaba ser un hombre enamorado, esto no le impidió relacionarse con otras mujeres. Durante su «aventura» con Obregón, la empresa familiar de la actriz, Drysdale’s Securities Corporations, se vino abajo.
«Los Obregón, junto con otras familias españolas adineradas, contrataron a Epstein para que les ayudara a localizar sus millones desaparecidos. Ahora sí que se había convertido en un cazarrecompensas», escriben en su artículo en The New York Times. Sí que es cierto que esta información sí que era conocida; aquella relacionada con el rescate de la fortuna de los García-Obregon y el papel fundamental que tuvo el magnate financiero en su recuperación. «Epstein recurrió a su amigo Bob Gold, exfiscal federal. Gold nos contó que pasaron más de un año intentando encontrar los activos desaparecidos, que Drysdale aparentemente había escondido a través de una red compleja de bancos offshore y empresas fantasma. Redujeron la lista de bancos donde podría estar el dinero, pero finalmente se toparon con un muro», apostillan.
Una relación que se fue enfriando con el paso del tiempo
Así, tal y como cuentan en The New York Times, «un día de 1984», Gold fue al apartamento de Epstein y juntos revisaron «una pila de documentos». En ese momento, anunciaron que el misterio estaba «resuelto». «Los fondos de los clientes habían acabado en la sucursal de un banco canadiense en las Islas Caimán», aclaran en el periódico americano. «Gold afirma que, hasta el día de hoy, no está seguro de cómo Epstein lo descubrió», argumentan. Como explicaron los medios españoles en su momento, no se sabe la cantidad exacta que Epstein fue capaz de recuperar, pero parece ser que la actriz y su familia quedaron muy satisfechos con el resultado.

«Me lo presentaron y conectamos enseguida. Vinieron mis hermanas a verme y todo el día con ellas por Nueva York. Tocaba el piano de cine. ¡Si vino a verme a Madrid y le presenté a mis padres! ¡Varias veces! En Nueva York siempre íbamos un grupo de cuatro: Jeff, Ludovico, que murió de sida, Anna Chu, que era sobrina de Marlon Brando, y yo», contó Ana en una entrevista en Vanity Fair. «Jeff era maravilloso. Era un genio. Con 28 años ya era supermillonario. No sabes cómo se portó conmigo. Me llamaba a las 6:30 de la mañana todos los días para desayunar, porque ahí abre todo prontísimo. Y allá que iba. Éramos íntimos. Me ayudaba en todo. Íbamos para acá, para allá. Luego yo cogía el Metro para ir al Actors Studio y él me mandaba la limusina. A mí me daba vergüenza que me vieran mis compis y me bajaba una manzana antes», agregó la actriz.
Con el tiempo, su relación comenzó a enfriarse y su detención fue todo un shock para Obregón. «Estoy un día en Miami, cuando viví allí, por 2014, y empiezo a ver una serie de un tío que se lleva a chicas jóvenes a su casa y le dan masajes y se acuesta con ellas. Y pienso: ‘Mira qué guarro’. Y de repente veo: Jeffrey Epstein. Digo: ‘¡No me lo puedo creer!’. Llamo a mi hermana: ‘Amalia, no te lo vas a creer’. Casi me muero. ¡Había estado en la cárcel! ¡Mira, mira! Y a los pocos días voy a hacerme unas fotos para la revista People o no sé para qué, y me ponen una estilista… ¡Era Anna Chu! ¿Tú te lo crees? Le digo: ‘Anna, ¿te has enterado de lo de Jeff? ¿Será verdad?», confesó la propia Obregón.
