Álvaro, el hermano piloto de Marichalar que protesta contra Sánchez y ostenta un Guinness
El que fuera cuñado de la infanta Elena estudió en Florida, ha defendido siempre a Soria y es un apasionado del mar

Jaime de Marichalar, en una imagen de archivo. | Gtres
En estos últimos días, y teniendo en cuenta la cantidad de sucesos que se están produciendo en la comunidad internacional, son muchas las personas que han salido a manifestarse por distintas razones. El pasado fin de semana fue el pueblo venezolano el que salió a varias partes de nuestro país a celebrar la captura de Maduro por parte de Donald Trump. Una mezcla de alegría y reivindicación que se sigue extendiendo hasta estos últimos días. Una de las personas que ha querido manifestarse frente a Ferraz, en este mismo 6 de enero, ha sido Álvaro de Marichalar, el hermano de Jaime de Marichalar —exmarido de la infanta Elena—, y quien ha pedido, también, la dimisión de Pedro Sánchez.
Álvaro de Marichalar y Sáenz de Tejada nació el 25 de abril de 1961 en Pamplona, Navarra (España). Es hermano mayor de Jaime de Marichalar —conocido por haber sido marido de la Infanta Elena de Borbón— aunque a diferencia de él ha llevado una vida mucho más pública por sus aventuras deportivas y mediáticas. Pertenece a una familia de la aristocracia española, hijos del octavo conde de Ripalda, Amalio de Marichalar y Bruguera, y de María de la Concepción Sáenz de Tejada. Antes de dedicarse por completo a otros caminos, Álvaro fue piloto de aviación y prestó servicio en el Ejército del Aire durante dos años.
Álvaro de Marichalar, un apasionado de las embarcaciones y el mar

Después de esa etapa, estudió Business Administration en Florida (EE. UU.), lo que le permitió iniciar actividades empresariales en sectores como el inmobiliario, telecomunicaciones y telefonía. En 1985 fundó TeleSat, una de las primeras compañías en España dedicada a la venta de antenas parabólicas. Álvaro de Marichalar es principalmente conocido por su pasión por la navegación en moto acuática y por sus expediciones oceánicas récord. Es más, Álvaro tiene un récord Guinness por el cruce del Atlántico en moto acuática en 17 días, 1 hora y 11 minutos, realizado en 2002.
A lo largo de más de 30 años ha ejecutado decenas de expediciones marítimas en embarcaciones de pequeña eslora, muchas de ellas en solitario o con apoyo mínimo. Ha recorrido desde Roma hasta Nueva York en 2002, y más recientemente inició en 2019 un ambicioso proyecto inspirado en la circunnavegación de Magallanes y Elcano —la primera vuelta al mundo de la historia— con su moto acuática Numancia, partiendo desde Sevilla. Aunque este viaje se vio interrumpido por la pandemia, fue retomado posteriormente desde Panamá y continuó hacia Suez. En total, se le atribuyen más de 14 récords náuticos y alrededor de 39 expediciones, muchas de ellas sin asistencia o con desafíos extremos en mar abierto.
Huye de la fama, pero se presentó en política
Más allá del deporte extremo, Marichalar se ha mostrado preocupado por el medio ambiente, especialmente por el estado de los océanos y la contaminación plástica. Parte de sus viajes han tenido también un componente de concienciación ecológica, y ha dado conferencias sobre la protección marina y la necesidad de actuar contra los plásticos en el mar. Aunque forma parte de una familia aristocrática y de cierta notoriedad —especialmente tras el matrimonio de Jaime con la Infanta Elena— Álvaro ha tenido una relación compleja con esa fama. A pesar de que fue hace muchos años cuando se convirtió en una figura pública, el hombre ha comentado, en varias ocasiones, que tiene una relación complicada con la fama.

Ha dicho que le molesta ser presentado como «el hermano de Jaime de Marichalar», ya que siente que sus propias hazañas y carrera quedan eclipsadas por esa etiqueta. Ha reconocido públicamente que, aunque hay medios que exageran tensiones familiares, él mantiene una relación cordial con su hermano Jaime, a pesar de percepciones de distanciamiento en ocasiones. Ha tenido declaraciones fuertes sobre temas familiares y opiniones polémicas sobre personajes de la sociedad española, lo que ha alimentado su perfil público en la prensa.
En 2010 se casó con Ekaterina Anikieva, una joven ucraniana que era bastante menor que él. La boda fue una celebración sencilla en la finca familiar en Numancia (Soria), con pocos invitados pero destacando la presencia de aristócratas y conocidos. Sin embargo, ese matrimonio terminó en divorcio tres años después, aparentemente por tensiones personales relacionadas con la presión de la vida pública y las diferencias entre ellos. En todos estos años, además, la familia Marichalar ha dejado claro su buenísima conexión con Soria. Esta se basa, principalmente, en la historia de su familia aristocrática.
Su defensa de Soria, un récord Guinness y sus polémicas
Su familia posee raíces en Soria desde el siglo XIX, cuando sus antepasados, con el título de conde de Ripalda y vizconde de Eza, se asentaron en tierras próximas al yacimiento arqueológico de Numancia. Además, la finca familiar está en Garray, junto a los restos arqueológicos de Numancia, la antigua ciudad celtíbera que resistió al Imperio Romano. El abuelo de Álvaro, Luis de Marichalar y Monreal, fue diputado por la provincia de Soria y también llegó a ser ministro de Fomento y de Guerra en la España de principios del siglo XX. Además, donó al Estado en 1917 los terrenos donde se descubrieron las ruinas de Numancia, un legado histórico que ha marcado el vínculo de la familia con la región.
La familia cuenta con su propio panteón en la iglesia de Santo Domingo (o Santo Tomé) en Soria capital, donde se celebran recuerdos funerarios familiares cada año. Así, la finca familiar de Garray, en torno a Numancia, ha sido escenario de acontecimientos personales importantes, como la boda de Álvaro con Ekaterina Anikieva en 2010 en la ermita de San Antonio de Padua, situada en esa misma propiedad. Él dijo que escogió Soria «por ser la tierra de sus antepasados y llevarla en el corazón». Numerosos eventos sociales y celebraciones familiares (bodas, reuniones, etc.) han tenido lugar en esa finca soriana, lo que refuerza el arraigo de los Marichalar en la zona. La presencia del apellido y de miembros de la familia en Soria no es algo reciente, sino algo que se ha mantenido durante varias generaciones.
Álvaro de Marichalar ha defendido públicamente asuntos relacionados con el patrimonio cultural y el desarrollo local soriano. En 2008 se presentó como candidato al Congreso por la provincia de Soria bajo las siglas de UPyD, defendiendo que la provincia se cuide, se tenga en cuenta y se proteja especialmente la zona histórica de Numancia —un lugar que él mismo siente como parte de su legado familiar. También ha criticado proyectos urbanísticos cercanos a Numancia, argumentando que podrían «cercar» e intervenir negativamente en el entorno histórico, comparándolo con la antigua cerco de los romanos hace 2.000 años. En 2016 —y de nuevo un año después— envió cartas al Ayuntamiento de Soria pidiendo que se restituya la plaza dedicada al Vizconde de Eza (su abuelo), por su labor histórica y por su contribución a la provincia, incluida la donación de terrenos a la arqueología.
A pesar de rehuir de la fama han sido varias las ocasiones en las que Álvaro ha hablado con la prensa. Es más, las veces que lo ha hecho ha dado que hablar. «La infanta Cristina ha hecho un daño que hay que reparar. Porque ser infanta de España es una servidumbre, no un privilegio. Si ha traicionado su deber histórico con esa institución que pertenece a los españoles llamada monarquía, debería renunciar y decir: ‘Me arrepiento de no haber puesto coto a ese tiparraco de marido que tengo», contó en El País. Además, como recogen en Mujer Hoy, en 2015, el hermano de Jaime de Marichalar dijo a El Mundo que Iñaki Urdangarin «mintió diciendo que oía mal para escaquearse del servicio militar, era indigno para ser consorte de una Infanta de España. Así de claro hay que decirlo. El problema es que nadie lo dice, claro. Parece que todo vale y no».
Sobre la relación con su hermano Jaime, lo cierto es que Álvaro aclaró, en 2014, que no era cierto que no se llevara con el exmarido de la infanta Elena. En algún momento, como todos los hermanos, hemos tenido nuestros más y nuestros menos, pero la relación entre nosotros es buena. Yo, como hermano mayor, cuando éramos pequeños, en el internado era su protector. Nos llevamos bien. Carece de fundamento», confesó. También, en varias ocasiones, Álvaro ha protagonizado varios titulares relacionados con su vida pública. Fue en 2023 cuando la Fundación Francisco Franco le reconoció como «caballero de honor». En ese momento, se encontraba en Panamá.
El hermano de Jaime de Marichalar defendió esta distinción, apuntando a que recibió ese premio «por defender la verdad histórica». Además, también incidió que tiene una «ideología clara, de libertad». «Pero dinero no tengo. Las cosas se apoyan no solo con dinero, y lo que hay que hacer es apoyar cada uno de nuestros en nuestras posibilidades. Vamos a luchar para que esa fundación siga adelante. Si la prohíben, se volverá a crear otra fundación», explicó en La Sexta.
