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La infancia de Sánchez en Tetuán: conoció a Letizia, bailó 'break dance' y tuvo novia de Italia

El Presidente pasó sus primeros años en un modesto de barrio de Madrid donde vivió con su hermano y sus padres

La infancia de Sánchez en Tetuán: conoció a Letizia, bailó ‘break dance’ y tuvo novia de Italia

Sánchez, en una imagen de archivo. | Gtres

Pedro Sánchez se crio en la ciudad de Madrid, donde nació a principios de los años 70, y donde pasó una infancia de lo más feliz. El actual presidente del Gobierno ha hablado, en varias ocasiones, de cómo esos primeros años de vida condicionaron su futuro. Además, durante sus primeros años de vida residió en un barrio obrero de clase media de la capital, Tetuán, donde convivió con su hermano y sus padres. Acudió a uno de los mejores institutos de la capital, el Ramiro de Maeztu, y, también, se enfrentó a los distintos retos de la vida.

En aquella época, Tetuán era un espacio heterogéneo y popular, con calles densamente pobladas, pequeños comercios de barrio, bloques de viviendas sin grandes lujos y una convivencia cotidiana entre familias trabajadoras, funcionarios, autónomos y pequeños empresarios. Ese ambiente, muy pegado a la realidad diaria, fue el marco en el que se desarrolló su infancia. Pedro Sánchez creció en el seno de una familia de clase media, en la que el trabajo y el esfuerzo tenían un peso central. Su padre se dedicaba al ámbito empresarial y su madre era funcionaria, lo que proporcionó al hogar una estabilidad económica sin excesos, típica de muchas familias del barrio en aquellos años. No se trataba de un entorno privilegiado, pero sí de uno donde se valoraban la educación, la constancia y la disciplina.

Tetuán, el barrio de Madrid donde se crio Sánchez

Tetuán: ¿el nuevo barrio que experimenta una renovación? 1
Tetuán, un barrio obrero de Madrid.

La vida familiar se desarrollaba de manera bastante normal y discreta, sin exposición pública ni vínculos con la política institucional. En casa no había una tradición militante intensa, pero sí una sensibilidad hacia los asuntos públicos y sociales, algo habitual en barrios donde la realidad económica y laboral se vive de forma muy directa. Es por eso que sus primeros años de vida estuvieron muy vinculados a la vida de barrio. Tetuán, en los años setenta y ochenta, era un distrito vivo, con mucha presencia en la calle: niños jugando al fútbol en plazas y patios, relaciones cercanas entre vecinos y una fuerte identidad barrial. Ese contacto constante con otras realidades sociales —desde familias más humildes hasta otras algo más desahogadas— contribuyó a que desarrollara una mirada social amplia desde muy joven.

El barrio también estaba marcado por contrastes: zonas más degradadas convivían con otras en proceso de mejora, y no era raro ver de cerca problemas como el desempleo, la precariedad o las dificultades de acceso a oportunidades. Ese contexto, según él mismo ha señalado en diversas ocasiones, le ayudó a entender pronto que las condiciones de partida no son iguales para todos. En sus años escolares, Sánchez fue un estudiante aplicado, con interés por aprender y una actitud constante hacia el estudio. La educación fue vista en su entorno como una herramienta clave de progreso, algo muy presente en muchas familias de Tetuán que aspiraban a que sus hijos tuvieran más oportunidades que las generaciones anteriores.

Mucho baloncesto y ‘break dance’

Desde joven mostró curiosidad por la historia, la economía y los asuntos públicos, aunque su vocación política no se manifestó de forma inmediata. En esos años, su vida giraba más en torno a la escuela, el deporte y las relaciones sociales propias de cualquier adolescente del barrio. El fútbol tuvo un papel importante en su infancia, como en la de muchos niños de Tetuán. La cercanía al Rayo Vallecano, club históricamente ligado a los barrios populares del norte y sur de Madrid, reforzó una identidad futbolística asociada a valores de esfuerzo, resistencia y cercanía, que más tarde él mismo reivindicaría como parte de su formación emocional.

Pedro Sánchez. | Borja Puig de la Bellacasa (Europa Press)

El deporte, además, contribuyó a forjar una disciplina personal, el trabajo en equipo y la constancia, rasgos que con el tiempo se convertirían en elementos recurrentes de su perfil público. Además, el actual presidente del Gobierno se formó dentro del mundo del baloncesto, un deporte que tuvo un peso importante en su formación personal. De hecho, fue un jugador alto desde joven —mide cerca de 1,90— y eso hizo que el baloncesto encajara muy bien con sus condiciones físicas.

Jugó en categorías de base, vinculado a equipos escolares y de barrio, y llegó a competir de forma federada en su etapa juvenil. No se trató de una actividad puntual, sino de una práctica continuada durante varios años, compatible con sus estudios. El baloncesto le aportó disciplina, constancia y una fuerte cultura de trabajo en equipo, aspectos que él mismo ha mencionado en distintas ocasiones como influyentes en su carácter. En sus años de juventud, Sánchez no solamente tuvo un ojo en el deporte. También se dedicó a una de sus grandes pasiones; el break dance. Así lo confesó en el programa En la tuya o en la mía, donde contó a Bertín Osborne que «no era tanto de bailar como de hablar». «El break dance sí se me daba bien, me gustaba. Yo era muy determinado. No sabes la tabarra que le di», contó.

Coincidió en el instituto con la reina Letizia

Fue en el Instituto Ramiro de Maeztu donde Pedro Sánchez coincidió con la que sería reina de España, Letizia Ortiz. Aunque eso sí, no lo hicieron en el mismo horario, ya que la mujer de Felipe VI estaba matriculada durante las noches, mientras que el que es presidente del Gobierno acudía a clase durante las mañanas. Como cuentan desde El Español, aunque no coincidieron en el mismo espacio-tiempo, sí que es cierto que Letizia todavía recordaba al que fuera su compañero de instituto. Tanto es así que en la primera audiencia que le concedió el rey Felipe al líder del Ejecutivo, Letizia se presentó de sorpresa. En Zarzuela explicaron que su presencia se debía a la decisión de la reina de saludar al que fuera su compañero.

Letizia estudió en el Ramiro de Maeztu. | Gtres

Como decíamos, al mismo tiempo que Sánchez estudiaba, también, practicaba baile. En los años 80, mientras crecía en Tetuán, el break dance estaba en auge en Madrid, especialmente entre los jóvenes de barrios urbanos. Sánchez, como muchos de sus compañeros de barrio, se interesó por esta forma de baile urbano y de expresión física, que combinaba coordinación, ritmo y acrobacia. Practicaba los movimientos en plazas y en los recreos con amigos, disfrutando del componente social y lúdico del baile más que de la competición formal. El break dance, junto con el fútbol y el baloncesto, formaba parte de su vida activa en la calle, donde desarrolló además coordinación física, disciplina y creatividad, habilidades que también reforzaban su sociabilidad y confianza en la adolescencia.

Y se enamoró de una italiana

Fue a los 14 años cuando vivió, en sus carnes, por primera vez enamorándose. Salió con una joven italiana, de nombre Francesca, con quien estuvo unos meses. Luego, conoció a Begoña, a quien enamoró al poco tiempo y con quien se impuso dejando su cepillo de dientes en su casa. Dos años más tarde nació su primera hija, Ainhoa, y en 2006 decidieron darse el ‘sí, quiero’ en una íntima ceremonia civil. Un tiempo después tuvieron a su segunda hija, Carlota. Antes de eso, Sánchez ya se había licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad Complutense de Madrid. Además, realizó un Máster en Política Económica de la Unión Europea en la Universidad Libre de Bruselas (ULB), lo que le dio un enfoque internacional y conocimientos sobre economía europea y coordinación entre estados miembros.

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