The Objective
Gente

El imperio inmobiliario que encumbra al éxito a Amancio Ortega entre Madrid y Nueva York

El empresario gallego cuenta con el apoyo indispensable de su familia, especialmente de su hija Marta y su mujer, Flora

El imperio inmobiliario que encumbra al éxito a Amancio Ortega entre Madrid y Nueva York

Amancio Ortega junto a su mujer, Flora Pérez. | EP

Que Amancio Ortega es uno de los hombres más ricos del mundo es algo conocido por todos. Aunque eso sí, el gallego siempre se ha mostrado muy discreto en cuanto a dónde invierte y dónde no su dinero. Es más, probablemente, lo que más conocemos es que Ortega deposita sus ganancias en Inditex, lo que también se ha convertido en una de sus mayores fuentes de ingreso. Pero eso sí, en los últimos tiempos se ha lanzado a diversificar su fortuna, invirtiendo en otros productos como aquellos portuarios e inmobiliarios. Y todo lo ejecuta, además, a través de su brazo inversor; Pontegadea.

Así, como decíamos, Ortega es reconocido no solo como el fundador del grupo Inditex, el gigante textil detrás de marcas como Zara, Massimo Dutti o Bershka, sino también como uno de los mayores inversores inmobiliarios privados del mundo. Su carrera como empresario comenzó con la venta de batas y ropa femenina en Galicia a finales de los años 60, y con el tiempo convirtió su fortuna en un verdadero imperio diversificado, con un peso muy importante en el sector inmobiliario, donde ha aplicado la misma visión estratégica y conservadora que le hizo exitoso en la moda.

El gran imperio inmobiliario que ha construido Amancio Ortega

Amancio Ortega junto a Marta Ortega. | EP

La principal vía de inversión inmobiliaria de Ortega se gestiona a través de la sociedad Pontegadea Inmobiliaria, creada a mediados de los años 80 y consolidada como uno de los vehículos de inversión más poderosos del mundo en su sector. Pontegadea se encarga de la adquisición, gestión y desarrollo de activos inmobiliarios, especialmente en España y grandes ciudades internacionales. Aunque la empresa opera con discreción y escasa exposición mediática, su impacto es enorme, tanto en volumen como en calidad de activos.

Se estima que el patrimonio inmobiliario ligado a Amancio Ortega supera los 15.000 millones de euros, incluyendo propiedades comerciales, residenciales y de oficinas, lo que lo coloca entre los mayores propietarios privados a nivel global. Lo característico de su enfoque es que prefiere ubicaciones prime, es decir, los lugares más cotizados de cada ciudad, asegurando así que sus inversiones mantengan un alto valor y generen rentabilidad estable a largo plazo. El imperio de Ortega no se limita a un tipo de inmueble ni a un país. Sus inversiones se dividen en varias categorías estratégicas. Entre ellos, nos encontramos con locales comerciales y retail. Una parte significativa de su cartera son propiedades de uso comercial, muchas de ellas arrendadas a empresas del grupo Inditex.

Entre Madrid, París, Miami y Nueva York

Ortega prefiere zonas prime de ciudades como Madrid, Barcelona, París, Londres o Nueva York, asegurando un flujo constante de ingresos por alquiler de locales de alto prestigio. El empresario ha sido pionero en arrendar locales a largo plazo con contratos de renta fija, lo que le proporciona seguridad frente a fluctuaciones del mercado. También, Amancio ha puesto su dinero en edificios de oficinas de alta gama. Es más, Pontegadea ha adquirido rascacielos emblemáticos y oficinas corporativas en ciudades como Nueva York, Londres, Miami y Chicago, ubicaciones que combinan visibilidad y rentabilidad. Entre los edificios más conocidos está el One Times Square en Nueva York, famoso por acoger la celebración de Año Nuevo en Times Square, y varios rascacielos en el distrito financiero de Manhattan y otras grandes urbes.

Amancio Ortega junto a su mujer. | EP

Ortega también ha invertido en propiedades hoteleras de primer nivel, sobre todo en ciudades turísticas y destinos de lujo, aunque su exposición en este segmento es más moderada y selectiva. Los hoteles suelen formar parte de su estrategia de diversificación y no representan su activo principal, pero complementan la estabilidad de ingresos. Aunque es menos mediático, el empresario posee varios inmuebles residenciales exclusivos, tanto en España como en capitales internacionales. Estas propiedades suelen destinarse a inversión patrimonial y a largo plazo, no necesariamente al alquiler, consolidando su estatus de inversor institucional privado.

El enfoque de Amancio Ortega en el mundo inmobiliario está caracterizado por una discreción absoluta. El gallego prefiere mantenerse fuera de los focos mediáticos, comprando activos de gran valor sin generar publicidad innecesaria. También, busca propiedades en las calles más codiciadas y en distritos financieros de las principales ciudades, asegurando revalorización constante. Aunque España fue el punto de partida, ha expandido su portafolio a Europa y Estados Unidos, evitando depender exclusivamente del mercado español. Su filosofía es adquirir inmuebles que generen ingresos estables mediante alquileres de empresas sólidas, minimizando riesgos de volatilidad.

El valor global de su cartera inmobiliaria, estimado en más de 15.000 millones de euros, coloca a Amancio Ortega entre los inversores privados más grandes del mundo. Su imperio inmobiliario es comparable al de fondos institucionales internacionales, pero gestionado de manera privada, estratégica y con una visión a muy largo plazo. Además, estas inversiones aportan liquidez y seguridad a su patrimonio, independientemente del rendimiento de Inditex, que sigue siendo su principal fuente de riqueza. Las predicciones, además, para 2026, son de lo más ilusionantes y Amancio tiene previsto que su riqueza crezca de forma exponencial.

Su visión para 2026

A comienzos de 2026, el imperio inmobiliario de Amancio Ortega, gestionado principalmente a través de su sociedad de inversión Pontegadea, sigue consolidándose como uno de los más grandes y diversificados del mundo en manos privadas. Tras décadas de compras estratégicas en localizaciones prime y tras un récord de inversiones en 2025, su cartera superaba los 20.000 millones de euros en activos inmobiliarios alrededor de más de una centena de propiedades en Europa, Norteamérica y otras regiones globales. Su estrategia está centrada en combinar los beneficios de la renta estable a largo plazo con la revalorización patrimonial, manteniendo un perfil conservador pero ambicioso.

Un rasgo distintivo de los últimos años —y que seguirá marcando la pauta en 2026— es el peso cada vez mayor de Norteamérica dentro de su cartera. En 2025, Pontegadea destinó más de 1.100 millones de euros a activos en Estados Unidos y Canadá, superando incluso las inversiones europeas en términos de volumen. Estas adquisiciones incluyen el completo The Post de Vancouver, un edificio de oficinas y espacios comerciales arrendado a grandes empresas. También, posee torres de apartamentos de lujo en Florida, como la de 46 plantas en Fort Lauderdale, que amplían su sección de residencias de alta gama en el mercado estadounidense. Para 2026, se espera que esta tendencia continúe con más adquisiciones selectivas en mercados con demanda sólida de espacios de oficinas, residenciales y logísticos, aprovechando que muchos propietarios buscan liquidez o rotar activos tras la pandemia.

Amancio Ortega junto a su mujer, Flora Pérez. | Gtres

En Europa, la expansión del imperio sigue especialmente en capitales principales. En París han reforzado un peso con nuevas propiedades hoteleras y edificios de oficinas en zonas premium, y hay planes —o aperturas previstas— de hoteles boutique o de lujo que complementan los activos tradicionales de oficinas y retail. Dublín y sus zonas portuarias u oficinas corporativas han sido otro foco reciente, con compras que refuerzan su presencia en Irlanda. Sin duda alguna, Barcelona y Madrid continúan siendo mercados claves con edificios emblemáticos y sedes corporativas en avenidas principales aportan estabilidad en ingresos por alquiler. Además, Luxemburgo se perfila como un centro logístico y operativo europeo para Pontegadea, reordenando estructuras de inversión desde allí para ganar eficiencia fiscal y de gestión.

Un éxito que, sin duda alguna, no podría haber sido posible sin el apoyo de su familia. Su esposa, Flora Pérez, ha sido un soporte constante a lo largo de décadas. Aunque no participa directamente en la gestión empresarial, su papel ha sido fundamental en mantener la cohesión familiar y la estabilidad emocional que ha permitido a Ortega concentrarse en sus negocios. Probablemente es Marta Ortega la más conocida públicamente porque ha asumido un papel directo en Inditex, participando en la dirección y en decisiones estratégicas importantes, preparándose como futura líder del grupo. Sandra y Marcos están más vinculados a la gestión patrimonial y la parte inmobiliaria, incluyendo inversiones y supervisión de Pontegadea. Se encargan de aspectos administrativos, fiscales y estratégicos, asegurando la continuidad del imperio más allá de la generación actual.

En estos años, Ortega ha logrado mantener una estructura familiar muy profesional, donde cada miembro conoce su rol y responsabilidad, evitando conflictos mediáticos. Esta participación familiar le permite delegar la gestión diaria de las inversiones, concentrándose él en decisiones estratégicas de alto nivel y en mantener la visión a largo plazo de su imperio.

Publicidad