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La infancia de Alejandro Sanz en Moratalaz: «Saber cantar me sacó de muchos problemas»

El cantante vivió en distintos puntos de la capital y, más adelante, se mudó hasta Andalucía, la tierra que le ha visto crecer

La infancia de Alejandro Sanz en Moratalaz: «Saber cantar me sacó de muchos problemas»

Alejandro Sanz, en una imagen de archivo. | Gtres

Alejandro Sanz ha usado sus canciones para escribir su vida. Así, las letras se han convertido en un testimonio clarificador sobre sus experiencias, sobre todo aquello que tiene que ver con esos primeros momentos que, sin duda alguna, condicionan el presente de todo el mundo. Alejandro pasó gran parte de su infancia en Madrid, concretamente en el barrio de Moratalaz. Luego, se marchó a Andalucía, una tierra que siempre le ha marcado también en su día a día. Pero ¿cómo pasó Alejandro Sanz su infancia?

Alejandro Sánchez Pizarro nació en Madrid en 1968 y pasó sus primeros años en el modesto barrio de Pueblo Nuevo. Cuando tenía ocho años, su familia se mudó al distrito de Moratalaz, en el este de la capital, donde él vivió gran parte de su infancia y adolescencia y donde forjó muchas de las experiencias que luego alimentarían su carrera artística.  Moratalaz en esa época era un barrio de clase trabajadora con mucha vida de calle, parques, calles amplias y mucha actividad juvenil. Para Alejandro, Moratalaz se convirtió no solo en un lugar para crecer y formarse, sino también en el espacio donde comenzó a proyectar su identidad como músico.

La infancia de Alejandro Sanz en Moratalaz

Desde muy pequeño, y mientras vivía en Moratalaz, Alejandro desarrolló una pasión desbordante por la música. Aprendió a tocar la guitarra con apenas siete años y ya a los 10 componía sus propias canciones. Su guitarra y sus melodías se convirtieron en su refugio, en una forma de expresión personal y una herramienta para evadirse de los desafíos cotidianos del barrio y de la adolescencia. Él mismo ha contado que muchas veces recorría las calles de Moratalaz con la guitarra a cuestas, imaginando escenarios y soñando con el futuro. Los parques y plazas del barrio fueron como sus primeros «escenarios», donde practicaba, compuso y creció hasta consolidarse como artista.

La vida en Moratalaz no fue siempre fácil. Alejandro ha reconocido que no fue un niño exclusivamente feliz sin problemas: la época escolar no siempre fue sencilla y, en ocasiones, vivió malas experiencias en el colegio. Aun así, la música siempre fue su tabla de salvación, ese lugar al que podía volver para sentir que tenía un propósito claro. Además, las calles de Moratalaz tocaron de cerca temas sociales de la época; hubo momentos en los que el barrio fue afectado por problemas como el consumo de drogas y el ambiente urbano duro de la capital en los años 80. Alejandro ha relatado que tenía amigos que cayeron en esas situaciones y que él mismo probó cosas propias de la juventud, siempre reflexionando sobre ello con perspectiva mucho después.

Un lugar de aprendizaje y con mucha música en casa

Una imagen del barrio. | Idealista

A pesar de estas complicaciones, Moratalaz también fue un lugar de aprendizaje, travesuras, amistades y primeras historias de amor, típicas de la adolescencia. Allí conoció a muchos de sus primeros compañeros de barrio y forjó recuerdos que hoy son parte de su relato personal y artístico. El barrio de Moratalaz fue tan significativo para Alejandro Sanz que, años después de alcanzar fama mundial, volvió a él simbólicamente. En reconocimiento a sus raíces, se inauguró el Puente del Corazón Partío en Moratalaz, bautizado así por su icónica canción. Para él, ese puente representa mucho más que una estructura de tráfico: es un símbolo de los sueños que nacieron en las calles de su barrio y de las melodías que allí imaginó.

Las lonjas de Moratalaz. | Ayuntamiento de Madrid

Sus recuerdos de Moratalaz —las guitarras, las esquinas, la vida de barrio— han sido parte de su narración pública sobre sus orígenes, y él ha expresado en varias ocasiones que, aunque ha vivido en casas mucho más lujosas, eso nunca ha borrado la conexión emocional con ese barrio madrileño donde todo comenzó. Han sido varias las ocasiones en las que Sanz se ha pronunciado sobre cómo su infancia. Alejandro ha recordado cómo la música formó parte de su infancia casi desde que era muy pequeño. En sus propias palabras, cuando era niño, «los chicos» crecían en la calle. «Yo era un poco como el trovador del grupo; el que tocaba la guitarra y cantaba. Eso me sacó de muchos problemas». Es más, confirió su impulso musical como un entretenimiento, sino como algo que lo definió y lo mantuvo ocupado y conectado con los demás desde temprana edad.

Sanz ha explicado en diferentes entrevistas que su padre fue clave en su acercamiento a la música. Relató que su padre actuaba como vendedor y músico, lo que lo inspiró desde niño. Ha contado esta anécdota que refleja su pasión y la intensidad con que empezó. «Mi primera guitarra era de mi padre, con un agujero enorme, porque yo tocaba todo el tiempo… y mi madre, un día, cansada de que tocara tan temprano, se levantó enfadada conmigo y me rompió la guitarra», ha contado. Aunque no es una frase textual palabra por palabra de una cita en entrevista, esta reconstrucción está basada en sus comentarios directos sobre ese momento vivido.

«Mi primera guitarra era de mi padre, con un agujero enorme»

En alguna conversación más ligera, Sanz ha descrito su personalidad en la infancia con humor y detalla que fue «bastante tímido, solitario, enamoradizo» y que no le gustaba el fútbol. En otra ocasión ha recordado el ambiente musical que rodeó su infancia, especialmente ligado a su familia y raíces andaluzas: «En mi casa y en mi familia siempre hubo música… mi padre me empezó a poner las manos en la guitarra, enseñándome los primeros acordes». Aunque esta frase proviene de una reconstrucción de sus palabras en formato de entrevista, capta su expresión más literal sobre cómo fue iniciado en la música por su entorno familiar.

De esta manera, la música se convirtió en un refugio y un modo de vida muy temprano. Tuvo un apoyo directo de su padre, aunque con momentos de choque familiar —como cuando su madre rompió su guitarra por frustración—. Se veía a sí mismo como alguien diferente, tímido y más atraído por la música que por otras cosas típicas de niños de su edad. Su infancia musical estuvo influenciada por la guitarra, el flamenco y las reuniones familiares con música.

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