The Objective
Gente

Sara Molina, más allá de su embarazo en 'La promesa': trabajó en Isla Mágica y sabe cantar

La joven jienense interpreta a María Fernández en la serie de TVE y posee una larga trayectoria en teatro y canto

Sara Molina, más allá de su embarazo en ‘La promesa’: trabajó en Isla Mágica y sabe cantar

Sara Molina, en una imagen de archivo. | Gtres

Sara Molina se enfrenta, dentro de La promesa, a uno de los momentos más trascendentales; la última etapa de su embarazo. Sara, que interpreta a María Fernández en la ficción, confesó su buena nueva a Samuel, el religioso con el que comparte mucha cercanía y complicidad en la trama. No es el padre, y el embarazo surge tras una noche en la verbena con Carlo Castejón, un joven con fama de mujeriego que aparece después como posible progenitor del bebé. En esa escena de confesión, María mostró culpa, miedo e incertidumbre por lo que implica un embarazo no esperado.

Además, también rompió con a imagen más desenfadada y comiquísima que el personaje había tenido hasta ese momento, desarrollando así una historia más profunda y humana e incitó a otros personajes a reaccionar y reflexionar sobre cómo seguir adelante con la situación.

Quién es Sara Molina, María Fernández en ‘La promesa’

Sara Sánchez Molina nació el 28 de marzo de 1996 en Villacarrillo, un municipio de la provincia de Jaén (Andalucía, España). Desde muy joven mostró inclinación por la actuación y decidió formarse profesionalmente para dedicarse al mundo de la interpretación. Sara se graduó en Interpretación Textual en la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla, donde estudió entre 2016 y 2020. Allí se especializó en interpretación teatral, pero también reforzó sus capacidades con seminarios y talleres de técnica vocal, entrenamiento ante la cámara, teatro musical, doblaje y canto, además de acrobacias aéreas y otras disciplinas que complementan su trabajo actoral.

Durante esos años trabajó intensamente su versatilidad como intérprete, con preparación en diferentes métodos de interpretación que le permiten adaptarse tanto a la escena como a la pantalla. Antes de dar el salto a la televisión, la carrera de Sara Molina estuvo fuertemente ligada al teatro, donde construyó una reputación como actriz con presencia en variadas producciones. Participó en obras como Musas de AndalucíaParaíso perdido y Enlorquecidas, trabajos que la acercaron tanto a la tradición dramática como a propuestas más contemporáneas.

Trabajó en Isla Mágica

Estuvo involucrada con producciones en parques temáticos y eventos culturales, como representaciones en Isla Mágica entre 2019 y 2021, donde interpretó varios personajes dentro de espectáculos en vivo. También ha estado vinculada a proyectos que combinan teatro y música o exploraciones artísticas más amplias, mostrando su interés por un arte escénico híbrido. En algunos casos ha colaborado con compañías escénicas propias o colectivos de teatro, subrayando su vertiente práctica, creativa y colaborativa sobre las tablas.

Sin duda alguna, el gran brote mediático de Sara Molina llegó con su participación en la serie diaria La promesa, una producción de TVE que ha tenido gran seguimiento en España. En esta serie interpreta a María Fernández, una doncella vivaracha, chismosa y muy querida por el público. Su personaje es de los más reconocibles del reparto y ha recibido atención por la energía y el carisma que Molina imprime en cada escena. Aunque ya había trabajado con algunos cortometrajes independientes, La promesa representa su primer papel importante en televisión, lo que ha consolidado su presencia ante una audiencia mucho más amplia. 

Su papel dentro de la ficción de TVE

Los espectadores han destacado su naturalidad, sentido del humor y capacidad para aportar matices a un personaje que combina picardía con sensibilidad, lo que ha ayudado a que se posicione como uno de los nombres a seguir dentro de la ficción diaria en España. Sara Molina se caracteriza por su versatilidad interpretativa capaz de moverse entre teatro clásico, moderno y televisión con soltura. Además, posee una presencia escénica fuerte; su entrenamiento le permite dominar el espacio, la voz y la relación con el público, tanto en directo como frente a cámara. Además, posee distintas capacidades complementarias como canto, acrobacia y técnica vocal, que amplían su rango para futuros proyectos teatrales o musicales. 

En lo personal, Sara Molina mantiene una vida personal discreta y alejada del ruido mediático. Su foco principal está en su trabajo como actriz y en proyectos artísticos, y suele compartir en redes sociales principalmente contenidos relacionados con su carrera, viajes o momentos culturales. No hay mucha información pública sobre su vida sentimental o detalles muy íntimos, lo que refleja una tendencia consciente a separar su trabajo de su vida privada. 

Su perfil en redes como Instagram está vinculado principalmente a su actividad artística: escenas de rodaje, momentos de teatro, viajes culturales o imágenes relacionadas con su trabajo. No suele publicar sobre su vida sentimental ni compartir detalles íntimos, lo que confirma su elección de mantener el equilibrio entre su carrera pública y su vida privada. Es más, hasta el momento no se conocen públicamente datos confirmados sobre una relación de pareja estable. Los medios coinciden en que no se sabe si tiene novio ni se ha publicado sobre romances concretos, ya que ella prefiere preservar ese aspecto de su vida.

Publicidad