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Entramos en Le Rosey, el internado suizo más caro del mundo donde estudió Marta Ortega

La presidenta de Inditex estudió en Galicia y, luego, se mudó hasta la localidad de Rolle y, también, se formó en Londres

Entramos en Le Rosey, el internado suizo más caro del mundo donde estudió Marta Ortega

Marta Ortega, en una imagen de archivo. | EP

Aunque Amancio Ortega siempre quiso que sus hijos llevaran una vida lo más normal posible, lo cierto es que Marta Ortega recibió una educación de primer nivel. Es por eso que, durante unos años, se trasladó hasta Suiza, concretamente a una localidad junto al lago Lemán —uno de los más bonitos de Suiza— para formarse en una de las educaciones de élite del país. Así, Marta no solamente se cambió de país sino que, también, disfrutó de momentos lejos de aquella presión mediática que podría haber vivido en sus años de juventud. Pero ¿cómo fue su paso por Le Rosey?

Durante su etapa escolar, Marta Ortega estudió tanto en España como en el extranjero. Parte de su educación secundaria la realizó en Suiza, en el prestigioso internado Institut Le Rosey, uno de los centros privados más exclusivos del mundo. Allí recibió una educación bilingüe en inglés y francés, en un entorno internacional que fomenta la disciplina, la autonomía y la convivencia multicultural. Esta etapa fue clave para desarrollar una mentalidad global, el dominio de idiomas y una gran capacidad de adaptación, aspectos que han sido determinantes en su posterior trayectoria profesional.

El paso de Marta Ortega por un internado de Suiza

Marta Ortega estudió en Suiza. | Gtres

Tras finalizar su educación secundaria, Marta Ortega se trasladó al Reino Unido, donde cursó estudios universitarios en Londres. Una formación estuvo relacionada con el ámbito empresarial y la gestión, completando así un perfil académico orientado al mundo de la empresa y los negocios internacionales. A diferencia de otros herederos de grandes grupos empresariales, Marta Ortega no se incorporó directamente a puestos de dirección. Su educación se completó con una formación práctica desde la base dentro de Inditex, pasando por distintos departamentos y trabajando en tiendas, lo que le permitió conocer de primera mano el funcionamiento operativo del grupo.

Este aprendizaje progresivo refleja una idea muy presente en su educación: conocer el negocio desde dentro, valorar el esfuerzo y entender todas las áreas de la empresa antes de asumir responsabilidades mayores. Como decíamos, uno de los momentos que marcaron su vida fue en el internado Le Rosey que fue fundado en 1880 por Paul-Émile Carnal en la localidad de Rolle, Suiza, a orillas del lago Lemán. Desde sus orígenes, el centro se concibió como una escuela privada de élite destinada a formar a jóvenes de familias influyentes en un entorno internacional. A lo largo del siglo XX, Le Rosey fue consolidando su reputación hasta convertirse en uno de los internados más exclusivos del mundo. Uno de sus rasgos más distintivos es su modelo de doble campus.

Así es Le Rosey, la cuna de los monarcas

Es en Rolle donde se desarrollan las clases durante primavera, verano y otoño. Mientras tanto, en Gstaad, en los alpes suizos, es la localidad a la que los alumnos se trasladan en invierno, integrando el esquí y la vida de montaña en la rutina académica. Este sistema, único en el mundo, forma parte de la identidad histórica del colegio y refuerza su enfoque en la formación integral, combinando estudios, deporte, cultura y convivencia. Le Rosey ha sido tradicionalmente conocido como «la escuela de los Reyes» debido a la presencia, a lo largo de su historia, de monarcas, príncipes, jefes de Estado y herederos de grandes fortunas. Pese a ello, el centro insiste en valores como la disciplina, la discreción y la responsabilidad personal.

Le Rosey, uno de los internados más exclusivos de Suiza. | Swiss Learning

En ese contexto histórico y educativo se sitúa el paso de Marta Ortega por el internado: una institución con más de un siglo de tradición, orientada a formar perfiles internacionales, acostumbrados a moverse con naturalidad en entornos multiculturales y de alta exigencia. El paso de Marta Ortega por el internado suizo Institut Le Rosey estuvo marcado, sobre todo, por la discreción y por una formación orientada a lo internacional, más que por episodios públicos o anécdotas conocidas. A diferencia de otros alumnos de familias muy mediáticas, su etapa allí se desarrolló sin exposición pública, algo coherente con la manera en que la familia Ortega ha gestionado siempre su vida privada.

En Le Rosey, Marta Ortega convivió con estudiantes de decenas de nacionalidades en un entorno muy exigente académica y personalmente. El internado fomenta la autonomía, la disciplina y la convivencia multicultural, por lo que su paso por el centro supuso una inmersión total en idiomas, especialmente en inglés y francés, y en una forma de vida estructurada y rigurosa. La experiencia también tuvo un fuerte componente formativo más allá de lo académico. El colegio da mucha importancia al deporte, la cultura y las actividades al aire libre —incluido el traslado invernal a Gstaad—, lo que contribuye a desarrollar hábitos de constancia, trabajo en equipo y resistencia. Este tipo de educación está pensada para preparar a los alumnos para contextos internacionales y de alta responsabilidad.

Clases cerca del lago y entre la nieve

Quienes han hablado de manera general sobre su formación coinciden en que Le Rosey fue una etapa clave para que Marta Ortega adquiriera una mentalidad global, naturalidad en entornos internacionales y una actitud poco ostentosa pese al entorno elitista. Tras esa experiencia, continuó sus estudios en el extranjero y, años después, se incorporó progresivamente a Inditex, empezando desde puestos operativos, lo que refuerza la idea de una educación basada en la preparación y el bajo perfil, más que en el privilegio visible. En sus años de historia, el internado ha acogido a estudiantes de hasta 60 nacionalidades distintas. El ambiente es muy elitista, con grupos reducidos y una fuerte red de contactos internacionales. Además, ofrecen el Bachillerato Internacional (IB) y el Baccalauréat francés.

Amancio junto a su hija Marta. | Gtres

Le dan una gran importancia a los distintos deportes, artes, disciplina y vida en el internado. Es, además, famoso por ser uno de los colegios más caros del mundo. El coste anual ronda los 100.000–120.000 CHF (o más, según el año), es decir, unos 107.000 y 128.000 euros. Su paso por Le Rosey encaja con el perfil de formación internacional y discreta que siempre ha caracterizado a la familia Ortega. Posteriormente completó su formación universitaria en Londres, antes de incorporarse a Inditex, donde hoy es presidenta no ejecutiva.

Rolle, donde se ubica el internado, es una pequeña y elegante localidad situada en el cantón de Vaud, en la Suiza francófona, a orillas del lago Lemán, entre Ginebra y Lausana. Es conocida por su tranquilidad, su alto nivel de vida y su entorno natural privilegiado. Rolle tiene un paisaje muy característico de la región. Sin duda alguna, el Lago Lemán marca la vida del pueblo, con paseos junto al agua, puertos deportivos y vistas abiertas. Al fondo se alzan los Alpes, visibles en días despejados. La zona está rodeada de viñedos, especialmente los de La Côte, que dan un aire muy cuidado y armonioso al paisaje. Es una localidad pequeña, de apenas unos miles de habitantes, con un ambiente residencial y tranquilo, muy ordenado y seguro y lejos del bullicio de la ciudad.

Bilingüe, exclusivo y por unos 120.000 euros

No es una ciudad turística masiva, sino un lugar discreto y refinado, elegido por familias acomodadas y profesionales internacionales. Además, Rolle cuenta con un casco histórico dominado por el castillo de Rolle, junto al lago. El perfil de sus habitantes de clase media-alta, aunque también trabajan allí muchos expatriados. Por su tarde, Gstaad es una exclusiva localidad alpina situada en el cantón de Berna, en el corazón de los Alpes suizos. Conocida internacionalmente como uno de los destinos de montaña más elegantes de Europa, combina tradición alpina, lujo discreto y un fuerte compromiso con la preservación de su identidad.

Es uno de los internados más caros del mundo. | Swiss Learning

El pueblo se caracteriza por su arquitectura de chalets de madera, calles cuidadas y un entorno natural de gran belleza. A diferencia de otros centros de esquí más masificados, Gstaad ha mantenido un desarrollo contenido, lo que refuerza su imagen de refugio selecto y tranquilo. Su lema no oficial, “Come up, slow down”, resume bien el ritmo pausado y sofisticado que define la vida en la localidad. Gstaad es un destino de referencia tanto en invierno como en verano. Durante la temporada invernal, ofrece extensas áreas de esquí y deportes de montaña, mientras que en los meses cálidos se transforma en un lugar ideal para el senderismo, el golf y las actividades al aire libre. A ello se suma una intensa vida cultural, con festivales de música clásica, jazz y eventos internacionales que atraen a visitantes de alto perfil.

El municipio es también un punto de encuentro habitual para familias aristocráticas, empresarios, artistas y figuras internacionales, que valoran especialmente la privacidad y la seguridad. Hoteles históricos, restaurantes de alta gama y boutiques exclusivas conviven con una vida local que conserva costumbres tradicionales suizas. En el ámbito educativo, Gstaad adquiere relevancia por ser el campus de invierno del Institut Le Rosey, al que los alumnos se trasladan durante varios meses para continuar su formación académica combinada con actividades deportivas en la montaña. Este vínculo refuerza la imagen de Gstaad como un lugar asociado a la educación de élite, la disciplina y la formación integral en un entorno natural excepcional.

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