La dolencia que mantiene a la hermana de la reina Sofía en Zarzuela y que se ha agravado
La mujer del rey Juan Carlos ha tenido que cancelar su agenda ante el difícil estado de su hermana Irene

Irene y la reina Sofía, en una imagen de archivo. | Gtres
La reina Sofía ha tenido que cancelar su agenda. Como hemos contado en THE OBJECTIVE, la mujer del rey Juan Carlos ha decidido no acudir a Gran Canaria para quedarse junto a su hermana, la princesa Irene de Grecia. Lo cierto es que, en los últimos años, la reina ha estado muy pendiente de la evolución de su única hermana, quien vive en Zarzuela desde hace más de cuarenta años y que, en los últimos tiempos, ha visto como vivía distintos baches en su salud. Es más, la princesa apenas sale del Palacio y, por ejemplo, este verano, a pesar de ser una tradición muy instaurada, no acudió a pasar el verano al Palacio de Marivent, en Palma de Mallorca, y prefirió quedarse en Madrid, descansando.
Pero ¿qué le pasa a Irene de Grecia? Irene nació en mayo de 1942 y, durante gran parte de su vida, ha tenido siempre un perfil especialmente discreto y reservado, lejos de las portadas, aunque siempre muy cercana a su hermana Sofía. Destacó por su amor a la música y por su vida dedicada a causas culturales y benéficas. Como decíamos, en los últimos meses, su salud ha empeorado notablemente, lo que ha generado preocupación dentro de la familia real y ha tenido repercusión en los planes oficiales de la reina Sofía. De esta manera, Irene está enfrentando distintos inconvenientes de salud graves que incluyen, no solamente problemas de movilidad sino, también, un deterioro cognitivo.
Preocupación por el estado de salud de Irene de Grecia

Es más, sobre esta última cuestión fue la propia Sofía quien se dio cuenta, ya que convive junto a ella y está pendiente de cada uno de sus pasos. Aunque hace unos años, Irene andaba con cierta dificultad, ahora, lo hace subida en una silla de ruedas. Una de las últimas veces que pudimos verla junto a su familia fue durante el 2024, en un verano en Palma, cuando la infanta Sofía llevaba a su tía-abuela en la silla de ruedas y disfrutaron todos juntos de una cena en el puerto de la ciudad mallorquina. Lo cierto es que tanto la reina Sofía como el rey Felipe, la reina Letizia, sus hijas y sus sobrinos siempre han mantenido una estupenda relación con la tía Pecu —un apelativo cariñoso que le pusieron por su peculiaridad—.
Irene es hija de Pablo I de Grecia y Federica de Hannover y hermana de Constantino, quien murió hace unos años, y la reina Sofía. Su infancia transcurrió entre distintos países —Sudáfrica, Egipto y finalmente Grecia— hasta que la familia pudo regresar a Atenas tras el fin de la guerra. Esta experiencia de vida itinerante influyó profundamente en su carácter, haciéndola reservada, reflexiva y muy unida a su núcleo familiar. A diferencia de otras figuras reales, Irene no se orientó hacia un papel político o representativo. Desde joven mostró una gran sensibilidad artística, especialmente por la música, y se formó como pianista, llegando a estudiar en conservatorios de prestigio.
Su buenísima relación con la reina Sofía
Siempre tuvo, además, muchas pasiones marcadas como la música clásica, el veganismo, la filosofía, la espiritualidad y las causas humanitarias. Esto le llevó a pasar una temporada en La India, donde residió. Nunca contrajo matrimonio ni tuvo hijos, una decisión personal que reforzó su independencia y su dedicación a otras facetas de la vida. Desde la llegada de Sofía a España tras su matrimonio con Juan Carlos I, Irene se instaló de forma permanente en Madrid, convirtiéndose en una figura constante y silenciosa dentro de la familia real española.

Durante décadas ha vivido en el Palacio de la Zarzuela, muy cerca de su hermana, con quien mantiene una relación descrita como profundamente íntima y cómplice. Irene ha sido uno de los mayores apoyos emocionales de Sofía, especialmente en los momentos más difíciles de su vida personal y familiar. Sí que es cierto que nunca ha buscado repercusión pública y se ha mostrado siempre como una persona discreta, leal y alejada de la vida pública y mediática. Ha acompañado, ocasionalmente, a la reina Sofía en actos culturales y benéficos, pero sin asumir un rol institucional propio. La prensa la ha definido muchas veces como «la princesa silenciosa», una mujer de pensamiento profundo y gran sensibilidad. En sus últimos años, Irene se ha retirado completamente de la vida pública debido a problemas de salud asociados a la edad. Su estado actual es delicado, y la reina Sofía ha reducido su agenda para permanecer a su lado, lo que refleja la enorme importancia emocional que Irene tiene en su vida.
